Urgente modificación de la ley de pesca

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Se sabe de buena tinta que las autoridades de control y vigilancia incrementaron la presión moderadora sobre infractores de leyes ambientalistas. Por lo que, considerando la estratificación social de las comunidades del centro norte santafesino, encontramos personas clase media con bienestar económico, individuos de clase trabajadora con estabilidad laboral y otros con precariedad laboral en riesgos de pasar a engrosar la columna social más baja, por último encontramos al sector inferior de la sociedad (la clase baja). Este último estamento social agigantado en cifras desde la década del 80 debido a la sensible expansión del capitalismo, imponiéndose el modelo agroexportador neoliberal, el que produce un constante desplazamiento de poblaciones rurales de menores  recursos. Dichas poblaciones son obligadas a abandonar no solo el espacio físico, sino su historia social y cultural, sumiéndolas en crisis eternas cuyas necesidades básicas son siempre parcialmente satisfechas, condenadas a vivir hacinadas en las periferias de cada urbe.

Como datos ilustrativos basta decir que el Censo Nacional 2010 arrojó cifras del 15% de población rural en el Departamento Vera, mientras el Censo Nacional 1970 dice que más del 50% vivía en él y del campo. Lo mismo se repite en el resto de los departamentos del centro norte de Santa Fe.

Teniendo en cuenta la economía nacional actual en recesión con  aumentos del desempleo, inflación, créditos inaccesibles con intereses muy altos,  ingreso relativo menor y descenso del consumo; es cuando los más precarizados deben retacear la adquisición de alimentos, no alcanzando  a cubrir ni siquiera las dietas básicas de sus familias. Carencia abordada desde siempre con estrategias alimentarias de producción familiar como huertas, cría de animales de corral y ganado menor,  fortalecidas con el asistencialismo estatal  y la beneficencia.

Otra modalidad ajena al mercado para solventar las necesidades alimentarias consiste en apropiarse de los recursos provistos por la naturaleza mediante la caza, la pesca y recolección de frutos. Cabe mencionar también como táctica alimenticia al abigeato de ganado menor y mayor. Actividades criminalizadas por la sociedad y el estado.

El caso de la obtención de los productos del medio natural están regulados por leyes y reglamentaciones Provinciales  y  Nacionales sancionadas en el año 2003 una y año 1958 en el caso de la cacería, restringiendo las extracciones a punto tal de inhabilitar el recurso alimentario, obligando a los carenciados a optar por la subalimentación de sus familias o el furtivismo, con las consabidas nefastas consecuencias.

Por otro lado el estado provincial en su afán de ser organizado y eficiente, con buen tino, ha creado su sitio web donde los internautas pueden hallar todo tipo de información. Dentro del espacio de “Alimentación saludable y nutrición” pueden leerse consejos como: “La alimentación debe respetar los gustos, hábitos y cultura de cada persona” “Reducir el uso de sal y el consumo de alimentos con alto contenido de sodio”,  moderar consumo de conservas, “Al consumir carnes quitarle la grasa visible, aumentar el consumo de pescado e incluir huevo,” exhorta a comer carnes de pescados dos o más veces por semana, igual que las carnes rojas magras. En el mismo sentido la OMS-OPS. recomiendan   la incorporación del pescado fresco en  dietas saludables, por su alto contenido en ácidos grasos insaturados, que contribuyen al balance de las lipidemias, base de toda buena salud circulatoria; recomendación con amplias plataformas científicas.

En el cuadro de diálogo “Seguridad y Soberanía Alimentaria”, la palabra soberanía implica la posibilidad de que aquellos alimentos que se producen y consumen en una comunidad sean acordes a la cultura e idiosincrasia de cada uno de los territorios.” Ahora bien, como no existen frigoríficos, ni distribuidoras de pescados frescos en el territorio, más la vigencia de normas ultra conservacionistas,  la mayoría de los individuos de esta región solo tiene acceso a las conservas de pescados, que no son bien aconsejadas y de muy alto costo. Pudiendo obtener pescados frescos solo cuando apela a la clandestinidad y al furtivismo.

Por lo dicho anteriormente existe claramente una incongruencia entre lo escrito en el sitio Web y el orden jurídico establecido.

Siguiendo con los contrasentidos, la misma Ley Provincial N° 12212 que regula la pesca en el territorio santafesino, en su Artículo 2 propone los objetivos de dicha norma, su inciso g) dice, Promover el respeto a los Derechos Humanos en las pesquerías.

Considerando que por pesquería se entiende una amplia gama de actividades pesqueras desde la utilización de equipos y embarcaciones para la captura, manejo, almacenamiento y transporte; hasta su procesamiento, distribución y consumo, incluyendo en todos los eslabones la actividad del hombre; por lo que pide respeto por los Derechos Humanos de todos ellos. Hete aquí que al hablar de Derechos Humanos se refiere a las Necesidades Humanas Básicas que, siguiendo la teoría de Maslow, la alimentación saludable se encuentra en la base de la pirámide, como derecho inalienable e intransferible. Otra vez aquí nos encontramos con las dietas saludables que deben incluir pescados frescos en la alimentación.

Si bien la reglamentación de la ley contempla la pesca de subsistencia, igual restringe la obtención del recurso al no admitir algunas artes de pesca. Tampoco faculta a todas las personas a hacer uso del medio, porque para acceder a la licencia de pesca de subsistencia hay que aprobar un estudio social de carestía.

Un dato de color que oscurece las decisiones, es lo ocurrido en el año 2008 cuando una gran sequía asoló la región, los baqueanos  y lugareños cercanos a los sistemas de lagunas interiores, describen que al secarse los espejos de agua era asolador el escenario que entregaban los millares de peces muertos, junto al olor nauseabundo característico de la descomposición orgánica, más el ulular de los insectos y graznar de aves carroñeras. Esta historia viene como para reflexionar sobre la magnitud de cuantas raciones alimenticias no fueron aprovechadas, que de haber sido posible cuantificarlas seguramente habrían aportado las porciones de pescado recomendadas a cada habitante de la región por años.

Visto lo expresado arriba y a sabiendas que los recursos, tanto los bosques como los bancos de pesca son finitos, es correcto continuar con medidas ecologistas. Pero la situación sería muy diferente si el recurso fuese manejado por las comunidades que tienen un interés en la continuidad del mismo en lugar de los capitales foráneos. Los pescadores comerciales son sujetos usados por las empresas monopólicas de pesca, con el único objetivo de maximizar sus ganancias en el corto plazo, luego del cual se movilizan, dejando devastación tras de sí.

Para darle más validez a estas declaraciones van estos datos. El Banco Mundial estima que el 10% más rico de las personas usa aproximadamente el 60% de los recursos del mundo. Debido a la estrecha correlación entre el uso de recursos y la contaminación, el 10% más rico es, por lo tanto, responsable de aproximadamente el 60% de la contaminación mundial, contribuyendo al calentamiento global, la contaminación del agua, emisión de gases tóxicos, transformación de hábitat, extinción de especies, etc. El informe también estima que el 40% más pobre de la población utiliza menos del 5% de los recursos del mundo, o sea que es responsable de solo un 5%.

Además, conociendo que la pobreza restringe gravemente la capacidad de las personas de ejercer su derecho a participar en todos los ámbitos de la vida cultural, tener acceso y contribuir a ellos; podemos decir con seguridad, que las medidas ambientalistas son pensadas y puestas en vigor por quienes poco les interesa la protección y restauración de la biodiversidad o bien por organizaciones constituida  por el nuevo “superhombre”,  el homo urbano, un engendro cibernético que niega su animalidad,  desconoce por completo los ciclos naturales, no sabe sembrar ni cosechar y sus raíces se encuentran en el cemento, el asfalto, la estridencia y la incandescencia.

Las poblaciones más pobres, que dependen estrechamente de la naturaleza, establecen enlaces espirituales y de autoestima con ella;  por ello es muy importante que participen en el planeamiento y la toma de decisiones,  que se incluyan siempre los conocimientos y visiones locales.

Aún más, hoy día las organizaciones mundiales están preocupadas por la pobreza y el hambre, en ese sentido Ban Ki-moon aseguró que es esencial facilitar el acceso a los servicios de los ecosistemas por los grupos pobres y vulnerables para erradicar la pobreza y el hambre.

En conclusión, la protección y restauración de la biodiversidad es una oportunidad para que las poblaciones más desfavorecidas puedan salir de situaciones de pobreza extrema. La conservación de los espacios naturales garantiza el desarrollo socioeconómico sostenible.

PROPUESTAS DE MODIFICACIÓN LEY 12212 NORMAS PARA

EL EJERCICIO DE LA PESCA Y OTRAS ACTIVIDADES RELACIONADAS CON

LOS RECURSOS ÍCTICOS Y FAUNÍSTICOS DE LA VIDA ACUÁTICA.

1)     Introducir en el Art 2, objetivos como:

·       -Reconocer la fragilidad de las comunidades pobres y vulnerables, para mitigar el hambre y la pobreza con la pesca;

·       -Aplicar los conocimientos científicos en pos de una Alimentación Saludable y Nutrición adecuada, no quitando los ojos a la Seguridad y Soberanía alimentaria;

2)     Incluir en el Art. 20 la modalidad de pesca amateur sostenible como tipo de captura exclusiva para el autoconsumo, trueque sin fines de lucro o compartir entre pares.

3)     En el Capítulo IV agregar un artículo definiendo al pescador amateur sostenible como aquel que pesca para una alimentación saludable, describir quienes serán beneficiarios, en qué ámbito, espacio de tiempo, arte de pesca a emplear, especies objetivos, cuota de extracción y demás circunstancias que rodean las buenas prácticas de pesca.

4)     Vedar la pesca comercial de todas las especies ictícolas en forma permanente en todos los ríos, arroyos y lagunas interiores de los departamentos del centro norte santafesino.

5)     Ampliar jurisdicción de pesca a los pescadores de subsistencia y artesanales sostenibles tal que puedan ejercer la actividad dentro del Distrito correspondiente a la localidad en cuya lista fue incluido y los adyacentes.

6)     Con respecto a las arte de pesca a utilizar en la modalidad de subsistencia y artesanal sostenible, habilitar el uso de mallas de escasa longitud, fisgas o fijas, y mayor número de líneas de mano, de modo tal que el esfuerzo no resultare oneroso.

7)     Ampliar el límite de extracción y transporte de pescado.

8)     Artículo 73.- El Consejo Provincial Pesquero deberá estar integrado también por representantes de Organizaciones Sociales de beneficencias, religiosas, de Pueblos Originarios y otras cercanas a los necesitados.

9)     Artículo 75.- Crear Comités Pesqueros Regionales por distrito.