Un discurso de estadista

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Al presidente de la República Argentina, Ing. Mauricio Macri.
 
Estimado señor presidente:
 
En estos tiempos de dificultad, en los que todos opinan, aparecen los agoreros y los oportunistas de siempre, es necesario mantenerse centrado, y sin descuidar el presente, dar un salto de calidad hacia el futuro.
 
Argentina es un país anómalo. La última prueba de su anomalía es que un ser humano sin potestad real, con un poder delegado dentro de su partido, y que no ha sido elegido a nada, deba ser interlocutor válido y obligado del presidente de la República. Y que muchos lo consideren correcto. Las anomalías siempre generan caos.
 
Es esencial entonces, señor presidente, en ese “mantener el foco”, recordar que su interlocutor primordial sigue siendo el pueblo de la Nación Argentina. Todos. Los que lo votamos y los que no lo votamos.
 
Por esto, le pedimos que use la cadena nacional para hablarnos, esa que a usted, con muy buen tino, no le gusta usar para irrelevancias. Le pedimos que la use ahora para algo decisivo y trascendental: un discurso de estadista. Un discurso en el que nos cuente sus sueños para nuestra patria y que la vez, en ese discurso, los baje a proyecto y nos explique su ejecución. Hay muchas cosas iniciadas. Pero no han sido bien comunicadas. Y tres años es muy poco tiempo para cambiar problemas endémicos de larga data.
 
Desde su sillón de jefe de estado, en su escritorio de trabajo, con nuestra bandera acompañándolo, tenga detrás suyo un cashflow, un plan de trabajo con ingresos y egresos. Algo que usted sabe hacer muy bien. Allí debe estar volcado el proyecto de país a 4 (cuatro), 8 (ocho), 16 (diez y seis) y 20 (veinte) años.
 
Explíquenos entonces que Argentina era un país que supo estar al nivel de Canadá y Australia. Explíquenos a todos, porque mucha gente no pudo (aún) tomar esos aviones (que a usted le gusta que todos tomemos), y no saben lo que hoy sucede en esos países. Que hay muchas cosas que ya no se discuten. Que la gente tiene su alimentación asegurada, una vivienda que los cobije, agua, cloacas, una educación de calidad, salud, seguridad, un transporte digno para ir a su trabajo. Que los niños y los ancianos son cuidados. Que no hay gente expulsada del sistema. Que cada ser humano que quiere progresar puede.
 
Hay algo que todos comprendemos bien, desde el ser humano que tiene un sueldo como ingreso, el trabajador y el profesional independiente, el que tiene un pequeño emprendimiento casero, el propietario de una pyme, el empresario medio, el gran empresario. Todos entendemos bien que no podemos gastar más que lo que nos ingresa. Porque terminaremos endeudados y luego fundidos. Es lo que hace Argentina hace décadas. Sería importante que nos clarifique también que son las dos balanzas, y la importancia de que sean superavitarias.
 
¿Es en si mismo malo el endeudamiento? ¿Ese que nos pintan como monstruoso? Depende en que usemos la plata. Eso también lo entendemos todos. Si la usamos para pagar nuestros gastos de todos los días… mal camino. Ahora si con esa deuda, una pequeña emprendedora doméstica compra una máquina de coser, con el producido de ese nuevo trabajo será capaz no solo de pagar el crédito sino también de comprar otra máquina y darle trabajo a alguien más. Hay cantidad de ejemplos, para todos los estratos de la sociedad, y para el estado. Queremos escuchar los suyos.
 
Creemos que también nos debiera explicar que sobra plata en el mundo. Y que faltan negocios genuinos. La gente debiera saber que hoy, entre otros, Dinamarca paga plata para que alguien tome sus fondos. Y que en Argentina sobran negocios a desarrollar. Y que cuando un país se va desarrollando y genera riqueza, nadie le pide la plata de vuelta. Al contrario, le renuevan el préstamo más barato. Hay muchos países que funcionan espléndidamente y que ya nunca devuelven el capital. Siguen pagando intereses. Y siguen creciendo. ¿Qué usted ya lo sabe? La mayoría de la gente no, señor presidente.
 
Nos gustaría mucho que proponga una escuela primaria de calidad. Los niños que la empiecen en los próximos años serán los seres humanos educados y formados (o no)  del final de su cashflow. Ciudadanos argentinos que deseamos puedan ser reflexivos y creativos, en beneficio propio y de la nación, porque vivirán en un mundo muy distinto. El mundo del trabajo se modificará sin retorno.
 
Y así se irá completando su cashflow. Mostrando como se usa la plata, como se generan nuevos proyectos, como en un momento debemos mucho y luego debemos menos. Y empiezan a entrar más dólares. Esos que los argentinos adoramos y que son emitidos por el país más endeudado del mundo. 
 
Creemos que junto a la refinanciación con el FMI, el cuidado de los que menos tienen y el cuidado de las reservas, sería una buena idea hacer participar de este proyecto a Brasil y Estados Unidos. Querrán ayudar.
 
Sabemos que a usted le gusta hablar breve, pero en este caso, por favor, tómese su tiempo. Un tiempo profundo para reflexionar su discurso y armar su cashflow.  Y un tiempo prolongado para explicarlo. El país se parará para escucharlo. Y unos cuantos del mundo también.
 
¿Si hay algo para perder? Nada señor presidente. Si la gente lo entiende, lo comprende y le cree, el 27 de octubre será un plebiscito entre un sueño (bajado a proyecto) de un país pujante que incluya a todos, versus el país que atrasa, el de siempre. Y si la gente no lo entiende, no lo comprende o no le cree, será un discurso histórico que servirá de norte en los tiempos por venir y si usted así lo deseara, de puntapié inicial para su próximo mandato.
 
Porque usted tendrá un próximo mandato, en el que como ha sido siempre en su vida, habrá aprendido del primero, corregirá sus errores, y conseguirá sus objetivos.
 
Le agradecemos su trabajo, sus preocupaciones y sus noches sin dormir.
 
Con cariño y respeto,
 
Gabriela Tomasini
(en representación de todos los que deseen ser representados)