Victory

Recientemente se ha publicado la noticia (http://www.elcorreodeburgos.com/noticias/2012-05-29/patrimonio-nacional-cedera-el-parral-otros-20-anos-y-estudiara-permitir-las) según la cual Patrimonio Nacional cederá el parque de El Parral (Burgos) al Ayuntamiento de Burgos durante otros veinte años y estudiará permitir las barbacoas, dando marcha atrás en su idea de condicionar la gestión del parque a prohibir hacer fuego.

Antes de tomar una decisión de la que podrían arrepentirse en un futuro, Patrimonio Nacional debería recabar información detallada sobre el estado de este parque de la ciudad de Burgos, así como de la labor realizada por el Ayuntamiento de Burgos para su gestión, mantenimiento, cuidado y conservación. De este modo, podrán hacerse una idea de lo deficiente y negligente de esta labor, así como de la inexistencia de esos supuestos “cariño de los burgaleses y trato cuidadoso al Parral” esgrimidos por D. Eduardo Villanueva, concejal de Patrimonio, en las negociaciones para la prórroga del convenio de cesión de este parque.

En relación con la petición municipal para que se puedan seguir utilizando los asadores que salpican todo el parque y la posibilidad de permitir hacer parrilladas siempre que se ajuste a la legalidad, hay que tener en cuenta que El Parral es un parque demasiado inmerso ya en el casco urbano como para permitir hacer fuegos (sería como si permitieran hacer barbacoas en el Retiro o el parque del Oeste, en Madrid). Además, ninguna parrilla ubicada en suelo de la ciudad de Burgos cumple los requisitos técnicos para poder ser usadas en los meses de verano, según la normativa autonómica. Muchas de las estructuras no están en buen estado de conservación, ninguna cuenta con el sistema de “matachispas”, y algunas están a menos de cinco metros de las copas de los árboles, algo que prohíbe la ley y que se incumple sistemáticamente, no solo en el caso de la tradicional celebración del Curpillos, sino también en las innumerables parrilladas que se realizan a diario.

Por otra parte, la permisividad de acceso de vehículos de motor en el parque es total, con lo que es muy común que familias enteras conduzcan sus coches “hasta la cocina” para trasladar más cómodamente los enseres necesarios para la celebración de su festín (y no solo por los caminos de grava, mal que bien algo habilitados para la circulación en caso de necesidad, sino también “campo a través”). En este tipo de acontecimientos, el hecho de dejarlo todo limpio y tal como estaba antes de llegar es más la excepción que la norma.

Sin embargo, hay un hecho que está haciendo mucho más daño al Parral que la celebración de parrilladas: el “botellón”, que lo está convirtiendo más bien en un vertedero, destrozando nuestro medioambiente, provocando contaminación acústica con la música de sus coches a todo volumen e incluso cometiendo actos de violencia y vandalismo (contenedores volcados, hogueras, destrucción de mobiliario urbano, acumulación de basura pese a la cercanía de numerosos contenedores y papeleras, multitudes haciendo sus necesidades en calles y portales, etc.) en las mismas narices de las pocas unidades de nuestras fuerzas del orden que son enviadas a intentar controlar el desaguisado. En el caso de la contaminación acústica, hay que tener asimismo en cuenta la existencia de la ordenanza municipal de ruidos y vibraciones, que establece El Parral como zona protegida de ruidos, lo cual obliga legalmente al Ayuntamiento a dejar de hacer la vista gorda con la celebración de “botellones”, especialmente los brutales y salvajes “macrobotellones” de las fiestas universitarias.

De este modo, el paisaje actual de uno de los antaño más bellos enclaves de nuestra ciudad se ve plagado de infinidad de colillas y cajetillas de tabaco, restos de papel, vidrio, plástico y metal que siembran cada recoveco del recinto, ya que es materialmente imposible que los equipos de limpieza den abasto para recoger toda la basura que se arroja diariamente al Parral.

Según la teoría de la ventana rota, que surgió en los años ochenta, el hecho de que un edificio tenga una ventana rota anima a los vándalos a romper más ventanas y, en última instancia, a que la gente irrumpa en el edificio y, por ejemplo, termine encendiendo hogueras dentro, del mismo modo que la basura que no se recoge de las calles propicia que la gente deje más basura aún. Todo este produce una incuria generalizada que acaba por extenderse, con el consiguiente deterioro de la calidad de vida en el barrio y el aumento de la pequeña delincuencia.

Por todo lo anterior, invito a D. José Rodríguez-Spiteri Palazuelo, presidente del Consejo de Administración del Patrimonio Nacional, a visitar el parque del Parral cualquier viernes o sábado por la mañana, después de los ya establecidos “botellones” de los jueves y viernes, de tal manera que pueda comprobar la total impunidad con la que se está destrozando este parque día tras día, así como la permisividad y negligencia de nuestro Ayuntamiento en su gestión y conservación. Este auténtico pulmón verde la ciudad de Burgos y verdadera reserva ornitológica, merced a la falta de cuidado de algunos ciudadanos de Burgos con la complacencia de nuestras autoridades, se está convirtiendo poco a poco en un ambiente totalmente degradado.

Noticias relacionadas de los últimos años:
http://www.diariodeburgos.es/noticia.cfm/Local/20100902/ayuntamiento/mantendra/barbacoas/parque/parral/CF079177-BFC9-E455-585EBAD50168709A
http://www.diariodeburgos.es/noticia.cfm/Local/20110319/cuantiosos/danos/san/amaro/botellon/3000/jovenes/parral/EF3B1FEB-0A7C-63BE-F016C79032285ECB?navrss
http://www.diariodeburgos.es/noticia/ZF9CED5F6-DD42-A5E3-17872C76B477AB77/20120316/curpillos/adelantado

http://www.diariodeburgos.es/noticia/Z1647D8FA-C64F-D289-7871C7BBD0112123/20120629/orilla/rio/amanece/todos/dias/4/toneladas/basura

Letter to
Presidente del Consejo de Administración del Patrimonio Nacional D. José Rodríguez-Spiteri Palazuelo
Acabo de firmar la siguiente petición pidiendo lo siguiente a D. José Rodríguez-Spiteri Palazuelo, presidente del Consejo de Administración del Patrimonio Nacional:

----------------
Salvemos el Parque de El Parral en Burgos

Recientemente se ha publicado la noticia (http://www.elcorreodeburgos.com/noticias/2012-05-29/patrimonio-nacional-cedera-el-parral-otros-20-anos-y-estudiara-permitir-las) según la cual Patrimonio Nacional cederá el parque de El Parral (Burgos) al Ayuntamiento de Burgos durante otros veinte años y estudiará permitir las barbacoas, dando marcha atrás en su idea de condicionar la gestión del parque a prohibir hacer fuego.

Antes de tomar una decisión de la que podrían arrepentirse en un futuro, Patrimonio Nacional debería recabar información detallada sobre el estado de este parque de la ciudad de Burgos, así como de la labor realizada por el Ayuntamiento de Burgos para su gestión, mantenimiento, cuidado y conservación. De este modo, podrán hacerse una idea de lo deficiente y negligente de esta labor, así como de la inexistencia de esos supuestos “cariño de los burgaleses y trato cuidadoso al Parral” esgrimidos por D. Eduardo Villanueva, concejal de Patrimonio, en las negociaciones para la prórroga del convenio de cesión de este parque.

En relación con la petición municipal para que se puedan seguir utilizando los asadores que salpican todo el parque y la posibilidad de permitir hacer parrilladas siempre que se ajuste a la legalidad, hay que tener en cuenta que El Parral es un parque demasiado inmerso ya en el casco urbano como para permitir hacer fuegos (sería como si permitieran hacer barbacoas en el Retiro o el parque del Oeste, en Madrid). Además, ninguna parrilla ubicada en suelo de la ciudad de Burgos cumple los requisitos técnicos para poder ser usadas en los meses de verano, según la normativa autonómica. Muchas de las estructuras no están en buen estado de conservación, ninguna cuenta con el sistema de “matachispas”, y algunas están a menos de cinco metros de las copas de los árboles, algo que prohíbe la ley y que se incumple sistemáticamente, no solo en el caso de la tradicional celebración del Curpillos, sino también en las innumerables parrilladas que se realizan a diario.

Por otra parte, la permisividad de acceso de vehículos de motor en el parque es total, con lo que es muy común que familias enteras conduzcan sus coches “hasta la cocina” para trasladar más cómodamente los enseres necesarios para la celebración de su festín (y no solo por los caminos de grava, mal que bien algo habilitados para la circulación en caso de necesidad, sino también “campo a través”). En este tipo de acontecimientos, el hecho de dejarlo todo limpio y tal como estaba antes de llegar es más la excepción que la norma.

Sin embargo, hay un hecho que está haciendo mucho más daño al Parral que la celebración de parrilladas: el “botellón”, que lo está convirtiendo más bien en un vertedero, destrozando nuestro medioambiente, provocando contaminación acústica con la música de sus coches a todo volumen e incluso cometiendo actos de violencia y vandalismo (contenedores volcados, hogueras, destrucción de mobiliario urbano, acumulación de basura pese a la cercanía de numerosos contenedores y papeleras, multitudes haciendo sus necesidades en calles y portales, etc.) en las mismas narices de las pocas unidades de nuestras fuerzas del orden que son enviadas a intentar controlar el desaguisado. En el caso de la contaminación acústica, hay que tener asimismo en cuenta la existencia de la ordenanza municipal de ruidos y vibraciones, que establece El Parral como zona protegida de ruidos, lo cual obliga legalmente al Ayuntamiento a dejar de hacer la vista gorda con la celebración de “botellones”, especialmente los brutales y salvajes “macrobotellones” de las fiestas universitarias.

De este modo, el paisaje actual de uno de los antaño más bellos enclaves de nuestra ciudad se ve plagado de infinidad de colillas y cajetillas de tabaco, restos de papel, vidrio, plástico y metal que siembran cada recoveco del recinto, ya que es materialmente imposible que los equipos de limpieza den abasto para recoger toda la basura que se arroja diariamente al Parral.

Según la teoría de la ventana rota, que surgió en los años ochenta, el hecho de que un edificio tenga una ventana rota anima a los vándalos a romper más ventanas y, en última instancia, a que la gente irrumpa en el edificio y, por ejemplo, termine encendiendo hogueras dentro, del mismo modo que la basura que no se recoge de las calles propicia que la gente deje más basura aún. Todo este produce una incuria generalizada que acaba por extenderse, con el consiguiente deterioro de la calidad de vida en el barrio y el aumento de la pequeña delincuencia.

Por todo lo anterior, invito a D. José Rodríguez-Spiteri Palazuelo, presidente del Consejo de Administración del Patrimonio Nacional, a visitar el parque del Parral cualquier viernes o sábado por la mañana, después de los ya establecidos “botellones” de los jueves y viernes, de tal manera que pueda comprobar la total impunidad con la que se está destrozando este parque día tras día, así como la permisividad y negligencia de nuestro Ayuntamiento en su gestión y conservación. Este auténtico pulmón verde la ciudad de Burgos y verdadera reserva ornitológica, merced a la falta de cuidado de algunos ciudadanos de Burgos con la complacencia de nuestras autoridades, se está convirtiendo poco a poco en un ambiente totalmente degradado.

Noticias relacionadas de los últimos años:
http://www.diariodeburgos.es/noticia.cfm/Local/20100902/ayuntamiento/mantendra/barbacoas/parque/parral/CF079177-BFC9-E455-585EBAD50168709A
http://www.diariodeburgos.es/noticia.cfm/Local/20110319/cuantiosos/danos/san/amaro/botellon/3000/jovenes/parral/EF3B1FEB-0A7C-63BE-F016C79032285ECB?navrss
http://www.diariodeburgos.es/noticia/ZF9CED5F6-DD42-A5E3-17872C76B477AB77/20120316/curpillos/adelantado
http://www.diariodeburgos.es/noticia/Z1647D8FA-C64F-D289-7871C7BBD0112123/20120629/orilla/rio/amanece/todos/dias/4/toneladas/basura

----------------

Atentamente,