Declarar de Interes Ambiental el Pedemonte de Mendoza

Declarar de Interes Ambiental el Pedemonte de Mendoza

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Mendoza está enclavada en un desierto al pie de la cordillera de los Andes. Entre ambos ambientes se reconoce el ambiente de transición donde las altas cumbres se conectan con el llano, denominado piedemonte. Esta zona de transición representa un enclave geográfico estratégico para la regulación del agua que desciende de los Andes, tanto en cursos de aguas permanentes o temporarios, como en mantos superficiales durante las precipitaciones. El piedemonte representa un ecosistema frágil donde la flora actúa como un sistema de control aluvional desviando, amortiguando e infiltrando las aguas descendentes. Es control aluvional natural protege las poblaciones instaladas en el llano. Por otro lado, el agua representa el principal recurso natural de desarrollo social y económico provincial, y por ende su cuidado es fundamental.

El avance de barrios y fincas sobre este ecosistema frágil pero fundamental en el desierto representa un aumento en el riesgo aluvional aguas abajo como también un riesgo potencial de contaminación de aguas de recarga de los acuíferos subterráneos, principal fuente de reserva hídrica en Mendoza en la actualidad y futuras generaciones. Más aún si observamos que la Provincia cursa una crisis hídrica de más de 10 años, y que tal situación puede empeorar en el futuro volviéndose una provincia acuífero-dependiente para la provisión de agua de consumo y otros usos.

Un ejemplo de los efectos que produce su afectación se observa desde hace ya varios años en el Valle de Uco.  La instalación de fincas y barrios en el pedemonte aguas arriba de Vista Flores representó la desforestación de toda la flora autóctona, con el consiguiente desplazamiento de la fauna; y como resultado se generaron problemas de inundaciones y aluviones en esa localidad por falta de amortiguamiento natural. Los surcos de siembra canalizan el agua y aumentan la velocidad de drenaje, algo que normalmente está limitado por las plantas cuyas raíces y tallos ayudan a la infiltración del agua. Por otro lado, la introducción de fertilizantes y agroquímicos o la falta de sistema de cloacas en dicha zona representan un riesgo potencial de contaminación del agua infiltrada en esta zona de recarga, lo que puede afectar en el tiempo los acuíferos que se forman en esta zona y representan fuentes de agua subterráneas al este.

Para la protección de este ecosistema frágil de vital importancia para las comunidades aguas abajo, como del agua subterránea actual y futura se recomienda proteger una zona de por lo menos 10 km del pedemonte a partir del quiebre de pendiente entre la montaña y el valle, declarándola zona de interés ambiental público ya que su afectación puede poner en riesgo aluvional las comunidades aguas abajo como la provisión de agua subterránea de calidad de los mendocinos. Esto implica que todo emprendimiento económico, urbanísticos y/o turístico en esta zona debe contar con informes de impacto ambiental siguiendo la Ley Provincial 5961 con actualización cada dos años e incluyendo la necesidad de incorporar audiencias públicas de información comunitaria para su aprobación. Se debe establecer también un sistema de control rutinario llevado a cabo por Departamento General de Irrigación y Dirección de Protección Ambiental de la Provincia, además de auditorías externas de monitoreo de la calidad y cantidad de agua de los acuíferos mendocinos, financiado con un fondo especial generado por los emprendimientos ubicados en la zona de reserva. Se recomienda también los monitoreos comunitarios por representantes de las localidades afectadas aguas abajo.