Rescatemos la cultura en Sonora

Rescatemos la cultura en Sonora

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Consejo Cultural Ciudadano (Sonora) lanzó esta petición dirigida para Claudia Artemisa Pavlovich Arellano (Gobernadora del Estado de Sonora) y

CARTA ABIERTA a la sociedad sonorense
A las autoridades culturales de México y Sonora
 
En múltiples ocasiones, el Consejo Cultural Ciudadano de Sonora y otras organizaciones de la sociedad civil, han elevado la voz para que las autoridades culturales actúen con responsabilidad y atiendan el clamor social que demanda urgentemente la implementación de un proyecto cultural transformador.

Hemos argumentado con datos fehacientes, que en una sociedad culturizada se reconstruye el tejido social desordenado y maltrecho. Y que gracias a la cultura de calidad, se disminuye sustancialmente la violencia y se combate con eficiencia la cultura chatarra, que promueve la banalidad y el mal gusto. Es del conocimiento general, que la indiscriminada programación de espectáculos que fomentan el desorden, ha sido una práctica común y perturbadora del Insituto Sonorense de Cultura. Lo más cuestionable del asunto es que estos eventos se realizan con recursos públicos, que indebidamente se destinan a engrandecer la figura de los gobernantes en turno. En este sentido, cobra vigencia lo que el antiguo adagio romano señalaba en relación a la manipulación del gusto ciudadano: al pueblo hay que mantenerlo entretenido y contento con la fiesta y el gran circo masivo, fugaz y oneroso.

Es por eso que en esta ocasión reiteramos y hacemos pública nuestra inconformidad por las erráticas y equivocadas acciones que el organismo rector de la cultura estatal ha continuado implementando como políticas culturales, que según una evaluación a modo de su propia actividad endogámica, los funcionarios responsables y sus corifeos celebran como exitosas, en un claro intento de confundir y distraer a la población sobre lo que verdaderamente deberían promover. La sociedad requiere de políticas culturales transformadoras y permanentes que incidan en la formación integral de las nuevas generaciones.
Ante la incapacidad de darle sentido a los programas inerciales que se heredaron de anteriores administraciones y que bien pudieron fortalecerse y salvarse, el Insituto Sonorense de Cultura ha distorsionado su vocación y ha evadido sus obligaciones de servir y transformar positivamente a sus comunidades. Hacemos pública nuestra protesta por la forma equivocada en la que el gobierno del estado ha implementado políticas públicas en los siguientes temas de interés ciudadano:

  • VINCULACIÓN EDUCACIÓN-CULTURA. La ausencia de un proyecto cultural vinculado con el sector educativo nacional y estatal, ha ocasionado que la cultura permanezca al margen del currículo formativo y que sea atendida como un complemento secundario sin importancia en el programa escolar. Por eso, la profesionalización de las actividades artísticas ha llegado tarde a nuestras instituciones de educación superior y ocupa un lugar poco prestigioso, dado que las instituciones culturales solo ofertan una educación artística extracurricular en forma de talleres y cursos que no tienen reconocimiento oficial ni un impacto laboral significativo.
  • ANIMACIÓN CULTURAL. Cuestionamos el gasto excesivo y privilegiado que las instituciones destinan a ferias y festivales. Nuestra opinión se fundamenta en la experiencia y análisis críticos sobre la nula efectividad de los eventos masivos de entretenimiento en un estado donde el atraso cultural es histórico. La formación de niños y jóvenes en nuestra región no ha sido integral debido a la carencia del componente de educación humanística y artística. Esta debilidad estructural inhibe la reflexión, la introspección y la autocrítica, al tiempo que dificulta el consumo de productos y servicios culturales edificantes. El estado, que debió corregir en su momento este desequilibrio, optó por la estrategia fácil del espectáculo masivo. En ferias y festivales es inaceptable que las autoridades culturales de Sonora pretendan medir el éxito de los eventos con la afluencia tumultuosa de asistentes y la gran diversidad de audiencias desorganizadas y caóticas.
  • MUSEOS Y ESPACIOS CULTURALES. En Sonora, además de los problemas anteriormente citados y que en cierta medida son un reflejo de nuestra incultura, los gobiernos no se han ocupado en atender los añejos problemas de infraestructura cultural y la situación deplorable en la que se encuentran nuestros museos, bibliotecas y espacios culturales, mismos que dificultan los aprendizajes y el desarrollo de la creatividad en espacios dignos y apropiados. Existe obra de infraestructura sin operar, como lo es la Cineteca Sonora y obras incompletas como el Complejo Cultural Musas, en el cual solamente se construyó el Museo de Arte y quedaron pendientes el Teatro Auditorio y los espacios para la Orquesta Filarmónica. Es realmente cuestionable que hasta la fecha en ninguno de estos espacios se cuente con una programación curricular o extracurricular de impacto comunitario. Ha sido una práctica recurrente en esta administración estatal, la falta de apoyos a los municipios, a las etnias y a los públicos específicos. Hemos retrocedido notablemente en la actualización de una normatividad cultural efectiva, ya que las disposiciones vigentes cancelan la autonomía, inhiben el crecimiento y fomentan la centralización.
  • PROGRAMA DE LECTURA. La comunidad cultural ha demandado con razón, que se cumplan las leyes que obligan al gobierno a implementar un programa integral de fomento a la lectura de alto impacto. Las autoridades estatales han hecho caso omiso de estas recomendaciones y los resultados son desastrosos. Tanto las encuestas nacionales como la información que comparte la sociedad civil preocupada por el tema, posicionan a nuestro estado por debajo de la media nacional y de los datos que presenta el propio Instituto Sonorense de Cultura.
  • EFICAS. Los esfuerzos por vincular a la comunidad artística con la iniciativa privada han sido extremadamente limitados. El único programa que en los últimos años se ha anunciado para este fin, el Estímulo Fiscal para la Cultura y las Artes del Estado de Sonora, ha sido ampliamente cuestionado en sus lineamientos, transparencia, ejecución y beneficiarios. A la fecha, pocos proyectos aprobados han logrado sortear la complicaciones burocráticas para recibir los recursos. Este proyecto pudo haber tenido gran impacto, si las autoridades culturales hubieran definido una convocatoria más específica, con el fin de atender desarrollos estratégicos como los inmensos rezagos que existen en educación artística o fomento a la lectura, por señalar dos ejemplos. Sin embargo, se abrió a propuestas de diferente índole, como si se tratara de un programa urgente que obedeciera las necesidades de los grupos artísticos demandantes. No hay que olvidar que esta propuesta es el resultado de una acción legislativa promovida por un partido político de oposición, que presentó la iniciativa imitando modelos ya implementados en otras regiones de la república.

Consideramos irresponsable que el Gobierno del Estado de Sonora perciba la cultura como un espacio para la frivolidad, la improvisación, el espectáculo y la inexperiencia. El éxito de los programas culturales en el mundo, está asociado a los perfiles de liderazgo de funcionarios y colaboradores que cuentan con la preparación y trayectoria suficientes, para el diseño e implementación de estrategias transformadoras y novedosas. Es una pena reconocer que la cultura oficial sonorense experimente el peor momento de su historia, estamos todos obligados a rescatarla.
 
Respetuosamente,
 
Consejo Cultural Ciudadano de Sonora

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