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La Escuela Infantil de la Universidad de Oviedo, puesta en marcha hace 23 años,  es un servicio esencial para toda la comunidad universitaria y forma parte de un plan estratégico que aspira a la conciliación como uno de los pilares para conseguir la excelencia en docencia e investigación. Lejos de cerrar la guardería, defendemos que se aproveche al máximo, que se cubra el mayor número de plazas posibles, haciendo más flexibles las normas de acceso y adelantando las fechas de preinscripción. La comunidad universitaria está dispuesta a ajustar las cuotas y a que se haga un plan riguroso para el mantenimiento y la extensión de este servicio.

Es falso que el mantenimiento de servicios como la Escuela Infantil, o los deportivos, por ejemplo, pongan en peligro puestos de trabajo de personal docente o investigador. La Universidad, motor de sabiduría y progreso en la sociedad, no puede dedicarse a destruir los proyectos que ella misma ha puesto en marcha, y menos cuando tienen un funcionamiento modélico. Aún resulta más lamentable si, como es el caso, afectan a sus propios cimientos, al material sobre el que se construye el futuro, a los primeros años de vida de sus propios hijos. Desmantelar por deficitaria en 2012 una iniciativa social que a finales de los años ochenta era pionera equivale a certificar la muerte del espíritu académico que debe guiar a la institución. Es el fracaso de toda la sociedad. Para criar a un niño hace falta toda la tribu, dice un proverbio africano. Si no logramos mantener abierta la Escuela Infantil del Valdés Salas, será el fracaso de toda la comunidad.

Por todo ello le pedimos que reconsidere su decisión, mantenga abierta la Escuela Infantil Valdés Salas y potencie su funcionamiento como servicio social básico de la Universidad de Oviedo a la sociedad asturiana

Letter to
Rector de la Universidad de Oviedo D. Vicente Gotor Santamaría,
Sr. Rector de la Universidad de Oviedo.
D. Vicente Gotor Santamaría

La Escuela Infantil de la Universidad de Oviedo, puesta en marcha hace 23 años, es un servicio esencial para toda la comunidad universitaria y forma parte de un plan estratégico que aspira a la conciliación como uno de los pilares para conseguir la excelencia en docencia e investigación. Lejos de cerrar la guardería, defendemos que se aproveche al máximo, que se cubra el mayor número de plazas posibles, haciendo más flexibles las normas de acceso y adelantando las fechas de preinscripción. La comunidad universitaria está dispuesta a ajustar las cuotas y a que se haga un plan riguroso para el mantenimiento y la extensión de este servicio.

Es falso que el mantenimiento de servicios como la Escuela Infantil, o los deportivos, por ejemplo, pongan en peligro puestos de trabajo de personal docente o investigador. La Universidad, motor de sabiduría y progreso en la sociedad, no puede dedicarse a destruir los proyectos que ella misma ha puesto en marcha, y menos cuando tienen un funcionamiento modélico. Aún resulta más lamentable si, como es el caso, afectan a sus propios cimientos, al material sobre el que se construye el futuro, a los primeros años de vida de sus propios hijos. Desmantelar por deficitaria en 2012 una iniciativa social que a finales de los años ochenta era pionera equivale a certificar la muerte del espíritu académico que debe guiar a la institución. Es el fracaso de toda la sociedad. Para criar a un niño hace falta toda la tribu, dice un proverbio africano. Si no logramos mantener abierta la Escuela Infantil del Valdés Salas, será el fracaso de toda la comunidad.

Por todo ello le pedimos que reconsidere su decisión, mantenga abierta la Escuela Infantil Valdés Salas y potencie su funcionamiento como servicio social básico de la Universidad de Oviedo a la sociedad asturiana
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