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Pascual Olivera, alias ¨Don Julito¨es el kiosquero de la escuela primaria Bernardino Rivadavia, en la provincia de San Juan.

 

Hace más de 35 años trabaja vendiendo golosinas con su carrito ambulante dentro de la escuela, heredó el trabajo de su padre, Julio, y también el apodo. 

 

Yo, como cualquier egresado del colegio, lo recuerdo con mucho amor, siempre fue una persona querida por todos, nos regalaba golosinas y nos cuidaba si nuestros padres se demoraban en venir a buscarnos, y nunca, pero nunca, se le olvidaba un nombre.

 

Hoy me entero que la directora de la escuela, la señora Luisa Romero, quiere echarlo de la institución por que otra persona ganó la concesión del buffet y no permiten que nadie más venda adentro de la escuela.

 

Por eso nos movilizamos para que esto no suceda, no sólo porque ¨Don Julito¨ perderá su fuente de trabajo, sino también por que la escuela pierde una leyenda. Queremos que así como nosotros, más generaciones sigan disfrutando del cariño y el ciudado de Don Julito y su carrito azul. 

 

Por eso todos a los que alguna vez este hombre hizo feliz nos juntamos para hacerlo feliz a él.

 

¡Sumate y firmá!

Norma Pappano

Letter to
Directora de la escuela Bernardino Rivadavia San Juan Sra Luisa Romero
Vicedirectora de la Escuela Bernardino Rivadavia San Juan Josefina Guerrero
Directora de Educación Inicial, Primaria y Especial de San Juan Alicia García de García
Señora directora de la escuela Bernardino Rivadavia, los abajo firmantes pedimos que Don Pascual Olivera, alias ¨Don Julito¨ conserve su trabajo en el kiosco adentro de la escuela. Don Julito durante años fué la alegría de los niños y es una leyenda para generaciones. No le saque su fuente de trabajo.