QUIERO Y NECESITO EL EDIFICIO DE LAS ARTES

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Bogotá, 31 de mayo de 2019

Profesora:

DOLLY MONTOYA

Rectora

Universidad Nacional de Colombia

Ciudad

 

REF.: Edificio de Arquitectura

Apreciada Profesora:

Reciba un cordial saludo y los mejores deseos porque su gestión al frente de la dirección de la Universidad tenga los mejores resultados para todos.

Desde hace más de 6 años nos encontramos sin el edificio de arquitectura, por las razones conocidas de todos. Y, en todo ese largo y penoso tiempo se ha aumentado la desazón y la dispersión de quienes formamos la comunidad académica de artes. La falta del edificio permite a los estudiantes y profesores andar dispersos, con la posibilidad de nunca conocernos, y ser invisibles e indiferentes los unos con los otros.

 Condición tacita que peligrosamente nos está enseñando, que esa actitud permanente es un estado normal y por lo tanto valido. Además, deja para los estudiantes un mensaje muy crítico, en el que la improvisación y la incomodidad se debe aceptar como estados permanentes y válidos, todo en nombre de la resignación. Pero lo más grave de esta crítica situación, es la idea que se está enviando a los futuros arquitectos en su ejercicio profesional, que situaciones como estas son válidas en lo público. Peligroso mensaje que no contribuye a fortalecer lo público, al contrario, lo debilita en una coyuntura en la que lo público está seriamente cuestionado.

Los estudiantes de arquitectura y artes plásticas, que recién han ingresado a la carrera, han pasado por las vetustas edificaciones de lo que eran unas bodegas en desuso en el CAN, hoy convertidas en improvisados salones de clase, cuya cubierta en teja de asbesto cemento deja pasar la lluvia, el frio y el calor, algunos no tienen ventanas, la ventilación no existe, pero además el ruido ensordecedor de los helicópteros de la policía cuando aterrizar o salen, afectando la calidad de vida de los usuarios. Estos espacios no animan a quienes inicialmente se están formando como arquitectos y artistas, porque se apartan de una las funciones claves de la arquitectura, la de cuidar la vida y propiciar la cohesión social.

 

En el Polideportivo, los improvisados salones, tienen paredes que dejan pasar los ruidos, en algunos de estos espacios cuando llueve aparecen goteras que afectan el funcionamiento de las clases, en otros existen ventanas con vidrios rotos, las instalaciones eléctricas tienen problemas, la situación es mucho mejor que en las ruinas del CAN. Sin embargo, se sigue confirmando que lo improvisado y transitorio, es lo definitivo. No son espacios inspiradores, ni estimulantes, cualidades que son básicas y necesarias en un edificio educativo.

En todo este largo tiempo de espera, se hace necesario destacar el paso de varias administraciones, que han prometido la construcción del edificio y no han bastado sus buenas intenciones, pues la tozuda realidad nos ha mostrado que seguimos siendo solo improvisados nómadas, trabajando y atendiendo en lugares que no cumplen las mas mínimas normas de un edificio educativo.

Profesora Dolly, seguir postergando la decisión de construir el edificio, nos llena de agobio y desesperanza, es un mensaje absolutamente negativo para los ciudadanos y arquitectos que estamos contribuyendo a formar. Esperamos, los abajo firmantes, encontrar en su gestión una interlocutora valida que nos ayude a salir, los más pronto posible de esta penosa y crítica situación, con el ánimo de apoyar su idea fundamental de fortalecer las Artes en universidad.

 

Cordialmente,

Los abajo firmantes.