Petición Cerrada

VOTEN NO EN EL PLEBISCITO POR EL ACUERDO DE PAZ CON LAS FARC

Esta petición conseguió 65 firmas


 

RESUMEN

El Presidente Santos ha jurado  que el acuerdo que está a punto de firmar con las FARC  le traerá la paz y la prosperidad a todo el país, y además, que acabará con el narcotráfico.  Esta es una vil mentira!

  • Primero, porque solo una parte de las FARC se van a desmovilizar. Por lo menos cuatro frentes mas la columna Aldana han anunciado que  va a continuar en la lucha armada, y por supuesto, traficando en narcóticos.
  • Segundo, porque las FARC son solo uno de por lo menos una docena de grupos alzados en armas. Estos grupos se van a engrosar con los desmovilizados de las FARC y continuar atemorizando el país.
  • Tercero, porque el acuerdo agrava los grandes problemas  del país como la injusticia, inequidad e impunidad;  crea una inmensa brecha entre la izquierda y derecha, y promueve el aumento del paramilitarismo y la violencia. 
  • Cuarto, porque en lugar de atacar el narco trafico, uno de los factores que más alimenta la violencia en Colombia, el acuerdo limita los instrumentos que se pueden usar en su contra y fomenta el aumento de los cultivos de coca.
  • Quinto, porque el acuerdo ha sido concebido detrás de puertas cerradas sin la más mínima participación de los colombianos y será impuesto por un tramposo plebiscito que generará un gran resentimiento y rechazo.

Lo que si hace este acuerdo es abrirles las puertas del país al cartel de narcotráfico más poderoso de Colombia, un ejército marxista-leninista cuyo principal objetivo es destruir el estado colombiano e imponer una dictadura del proletariado similar a la de Venezuela.

Mediante este pacto las FARC obtendrán curules en el Congreso y podrán desempeñarse en todas las entidades del país incluyendo, las alcaldías, gobernaciones,  fuerzas militares y hasta la presidencia de la nación.  Ubicados en estos cargos, las FARC estarían en una posición ideal para tomarse el país.

Sin duda, la presencia de narco traficantes de la talla de Pablo Escobar legislando en el Congreso destruiría la legitimidad y credibilidad de nuestras instituciones,  aumentaría la corrupción en todos los sectores del país; socavaría los cimientos de la democracia en Colombia; y convertiría a nuestra nación en un narco estado.

Pero lo más critico de todo es que ocasionaría el mismo desastre socio económico y político que padece Venezuela,  polarizaría la sociedad colombiana al extremo, daría pie a una ferviente y descarnada lucha de clases, fomentaría el retorno del paramilitarismo, todo lo cual tendría un inmenso potencial de generar un inmenso nivel de violencia. 

Colombianos, observen los desastres que se están presentando en los alrededores de nuestro país:

Venezuela se ha convertido en un estado fallido gobernado por un dictador despótico donde la gente ya no tiene ni que comer. En Nicaragua, Ortega expulso a los congresistas de la oposición. Ya tiene control de la Corte Suprema y el Congreso. Con esto se podrá quedar en el poder indefinidamente. El Salvador y Guatemala, que tuvieron un proceso de paz hace mas de veinte años, hoy en día se han convertido en dos de los países mas violentos de Latinoamericana.  Todos tienen en común que allí se ha impuesto el socialismo del siglo XXI, una versión mas del antiguo comunismo.  Ese es el sistema que las FARC impondrían en Colombia.

Si las FARC llegan a subir al poder, y esto es perfectamente factible dado las alianzas que pueden formar en el Congreso con otros grupos de izquierda, y el proselitismo político y concientización ideológica que pueden realizar indefinida y legalmente a lo largo de todo el país con un ejercito de mas de diez mil desmovilizados y una suma dinero exorbitante producto del narcotrafico, Colombia estaría rumbo hacia una dictadura marxista-leninista como la que vemos en nuestros vecinos países, o hacia una guerra civil de proporciones inimaginables, tal como parece que se podría presentar en Venezuela.  

Es eso lo que queremos para Colombia? 

Los colombianos tenemos la obligación de examinar este pacto cuidadosa y detalladamente, y reflexionar sobre el impacto que tendría en nuestras vidas, las de nuestros hijos y futuras generaciones, no solo ahora sino a largo plazo. Debemos comprender que al aprobar este acuerdo, estaremos abriendo una caja de pandora de la cual pueden surgir consecuencias inesperadas, nefastas e incontrolables.

Más crítico aún, que una vez abierta la caja, no se podrán hacer modificaciones ni tampoco se podrá volver atrás.

Saltar al vació con un mínimo conocimiento de lo que en verdad se ha acordado y cuáles serían las consecuencias de sus detalles, sería el colmo de la irracionalidad e irresponsabilidad, particularmente después de haber escuchado tantas mentiras tanto de Santos como de las FARC. Y a pesar de su absurdo chantaje que si no se aprueba este acuerdo tal como ellos lo han elaborado vamos a tener 50 años más de guerra, los colombianos tenemos el derecho inalienable de exigir la reformulación de este acuerdo, en forma tal que responda a los intereses de más de 44 millones de ciudadanos y no a las exigencias de menos de 14 mil guerrilleros más un presidente que no representan, ni cuentan con el apoyo de los colombianos.  

Por eso, debemos votar NO en el plebiscito!

 

EL ARGUMENTO CON MAYOR DETALLE

Falsas promesas: El Presidente Santos y sus aliados en el Congreso le han asegurado a los colombianos que el acuerdo de paz con las FARC por fin va a acabar con la supuesta guerra que ha existido en Colombia durante los últimos cincuenta años. Ha dicho que le traerían la paz y la prosperidad a Colombia y que acabaría con el narcotráfico.  Confiados e ingenuos, muchos colombianos le han creído. Han celebrado la posible firma del acuerdo en los próximos días, aun sin saber mayor cosa acerca de su contenido, mientras las FARC siguen delinquiendo.  Solo que lo que ha venido diciendo Santos es una sarta de mentiras por que el acuerdo no le va a traer la paz a Colombia. 

Las FARC son solo una parte del problema: Lo cierto es que el conflicto armado en Colombia no se va a acabar mediante un acuerdo de paz con las FARC por la simple razón de que este grupo guerrillero es solo uno de por lo menos media docena de organizaciones alzadas en armas en Colombia que incluyen el ELN, el EPL y una multitud de bandas criminales agrupadas bajo el término de Bacrim. De hecho, según Leon Valencia de la Corporación Nuevo Arco Iris, “las Bacrim aportan más acciones ilegales y violentas que las guerrillas."  Así que por más de que las FARC se desmovilicen en los próximos meses, los demás grupos van a seguir delinquiendo. Es más, según analistas sobre conflictos armados, estos grupos van a aumentar sus filas con desmovilizados de las FARC y por lo tanto, se van a fortalecer. De hecho ya se han presentado denuncias de que las FARC están transfiriendo guerrilleros y armas al ELN para que continúen en la lucha cuando se desmovilicen. Incluso, algunos alegan que el ELN se podría convertir en el brazo armado del partido politico de las FARC. Por otra parte, no todos los frentes de las FARC se van a desmovilizar. Los jefes de los frentes 1 y 7 ya han dicho públicamente que no se van a someter al acuerdo de paz. Según Inteligencia Militar y el periódico El Colombiano, los frentes 16, 44 y 57, más la columna Daniel Aldana tampoco se van a desmovilizar. Todos estos grupos van a continuar aterrorizando el pais, asesinando y extorsionando como siempre lo han hecho. Afirmar que el acuerdo con una parte de las FARC le va a traer la paz al país mientras que el ELN, el EPL y las Bacrim sigan operando es absolutamente ilógico y un cruel engaño. 

Nuevas franquicias delictivas y aumento en delincuencia común: Considerando las inmensas sumas de dinero que se mueven con el narco tráfico y la explotación ilegal de minerales versus los mínimos ingresos que tendrían los desmovilizados si logran encontrar un empleo legítimo, es bastante probable que muchos guerrilleros decidan abrir sus propias franquicias bajo un nombre diferente, o que se dediquen a la delincuencia común, robando, atracando y extorsionando a los colombianos no solo en el campo sino también en las ciudades como ocurrió cuando se desmovilizaron los paramilitares. El gobierno dice que va a tomar medidas para que esto no ocurra, y que le van a dar educación y otros beneficios a los guerrilleros para que no regresen a la delincuencia. Pero en Colombia encontrar empleo adecuadamente remunerado es extremadamente difícil hasta para jóvenes con educación universitaria. De ahí que si bien un cese al fuego con las FARC puede reducir una pequeña parte del conflicto armado en el campo temporalmente, no nos podemos hacer muchas ilusiones respecto a la seguridad del pais, y particularmente de nuestras ciudades, a largo plazo.

Se ignoran los problemas de raíz: La violencia en Colombia se debe a muchos factores que trascienden el papel de las FARC en este conflicto.  Entre otros: la inmensa inequidad y el abandono en que se encuentran grandes sectores de Colombia;  la corrupción que corroe todos los estamentos del país;  el desempleo tan alto que tenemos en el país y la falta de oportunidades;  la, inoperancia y corrupción en nuestro sistema de justicia;  la ineptitud e irresponsabilidad de un gobierno que pocas veces cumple sus promesas; la negación sistemática de la realidad de nuestras fallas; la falta de credibilidad y autoridad de nuestros  dirigentes; la negación del derecho de los ciudadanos a participar en la toma de decisiones sobre temas que afectan sus vidas; el autoritarismo del gobierno; el hecho de que los políticos nunca escuchan al pueblo y no le dejan más alternativa que acudir a la violencia; nuestra trágica tendencia a resolver nuestras diferencias mediante la fuerza y no el dialogo; y la influencia de ideologías de extrema izquierda que se propagaron en el país desde que Castro llegó al poder en Cuba.  Pero de todos estos, el narco trafico que financia las guerrillas es el factor que más impacto ha tenido en el conflicto armado de Colombia.  Si no fuera por el narcotráfico, no podrían haber subsistido las guerrillas en Colombia. Mientras que Colombia no elimine o por lo menos reduzca considerablemente este flagelo Colombia nunca podrá tener la tan anhelada paz.    

El acuerdo sobre narcotrafico es una estafa total: El acuerdo de paz con las FARC no hace nada por resolver el problema del narcotráfico en Colombia.  En realidad lo empeora sustancialmente. Esto es algo que se puede constatar examinando detalladamente los borradores sobre el tema. El hecho es que este acuerdo no le exige a las FARC desmontar sus laboratorios y ollas de producción, entregar rutas, cuentas, contactos o cualquier otra acción dirigida a acabar con su participación en este negocio. Todo lo contrario, fomenta el narco tráfico porque prohíbe la única forma efectiva de combatir la siembra de coca, la fumigación aérea, y se basa principalmente en la sustitución voluntaria de cultivos y la erradicación manual como medio para reducir la siembra de la hoja de coca,  algo que todos los analistas confirman que no va a tener mayor efecto en la erradicación de este  flagelo. La prueba de la impotencia de este enfoque está en el hecho de que, desde que Santos accedió a las demandas de las FARC y dejo atrás la fumigación aérea, el número de hectáreas con este cultivo ha aumentado dramáticamente.  Esperar que se logre la paz en Colombia mientras que aumenta la producción de la coca que nutre a los violentos es una ilusión.  Afirmar, como lo ha hecho Santos, que con el proceso de paz se va a acabar el narcotráfico es una mentira perversa. El hecho de que el acuerdo  no le exige mayor cosa a las FARC sobre este flagelo y que tanto de la Calle como medios de comunicación como el Tiempo y el Espectador hablen de este acuerdo como un gran logro debería  considerarse como el escándalo del siglo. Pero parece que los colombianos estamos tan anestesiados sino drogados respecto a este tema que a nadie parece importarle nada.

EL PRECIO QUE TENDRIAMOS QUE PAGAR POR EL ACUERDO DE PAZ CON LAS FARC

El problema del acuerdo sobre participación política: De los seis puntos del acuerdo de paz con las FARC, uno de los más críticos y trascendentales es el de la participación política de esta organización criminal porque tiene el potencial de acabar con el estado colombiano, destruir la estructura social, económica y política del país, generar mayor violencia e inseguridad de la que tenemos actualmente, e impactar drásticamente la vida de los colombianos ahora y por muchos años en el futuro. Y lo peor de todo, es que una vez que se implemente esta parte del acuerdo, no se podrá modificar o volver atrás.

Lo que realmente se les esta entregando a las FARC: Para comprender el porqué de esta afirmación es importante tener en cuenta que este punto tiene ramificaciones y consecuencias mucho más allá de la posibilidad que las FARC conformen un partido político y puedan participar en las elecciones del país como cualquier otro partido político. El hecho es que mediante este acuerdo, los jefes del cartel de narcotraficante más grande y poderoso del país así como también de una organización marxista-lenista cuyo principal objetivo, de acuerdo a sus propias declaraciones, es destruir el estado colombiano e imponer una dictadura del proletariado similar a la de Venezuela, se podrán desempeñar como senadores, alcaldes, gobernadores, miembros de la policía y fuerzas militares, y hasta llegar a la presidencia de la nación. En otras palabras, este acuerdo les da a las FARC lo que no han podido hacer mediante las armas. Al igual que la ofrenda de paz del Caballo de Troya que le permitió a los griegos de la antigüedad engañar a los Troyanos, penetrar su ciudad y conquistar a su enemigo, este acuerdo le abre las puertas de todo el país y sus instituciones a las FARC para que lo lleven por el camino del marxismo. Improbable? Para nada. Así fue como Chávez subió al poder en Venezuela.

Que podrían hacer las FARC al infiltrar el estado? Algunos dicen que las FARC nunca podrían llegar a tener mayor respaldo o poder en Colombia. Olvidan que el Presidente Santos y sus negociadores han dicho que a las FARC se les debe otorgar un numero indeterminado de curules en el Congreso sin tener que pasar por el proceso de votación, y que una vez se encuentren allí podrán formar importantes alianzas con otros partidos de izquierda como lo ha hecho Santos con la Unidad Nacional.  Mediante estas alianzas podrán avanzar leyes y hasta promover una nueva constituyente que favorezca su causa. Infiltrados dentro de las fuerzas militares y la policía tendrán acceso hasta al más mínimo secreto militar y alertar a sus compañeros no desmovilizados como a otros grupos guerrilleros de cualquier posible intervención en su contra. Utilizando el sistema de justicia transicional podrán neutralizar a cualquier opositor llamándolo a juicio y obligándolo a admitir “pecados” que nunca cometió. Dentro de las estructuras económicas y financieras del pais podrán imponer nuevos impuestos, sabotear acuerdos comerciales, imposibilitar transacciones y prohibir el flujo de dólares al exterior tal como lo hicieron los Kirchner en Argentina - siempre con la idea de desplomar el sistema económico que rige al país para sustituirlo con su modelo marxista. Urbanísticamente, podrían aumentar los impuestos prediales y el costo de los servicios para los estratos 3 en adelante y así obligar a la clase media a vender sus propiedades a precios irrisorios, y abandonar sus viviendas para que el gobierno las reduzca a inquilinatos tal como lo han hecho en Cuba y muchos otros lugares. Santos dice que en la Habana no se está negociando el modelo económico o social del país.  Puede que no se esté redactando nada de esto.  Pero con la posibilidad que las FARC participen en la política del pais, no hay duda que está arando el terreno disimuladamente para que esto ocurra.

Como se tomarían las FARC el poder? Por otro lado, muchos  pasan por alto que una vez que se firme el acuerdo de paz, las FARC van a contar con un “ejercito” de más de 10 mil desmovilizados y una suma de dinero bastante grande, producto del narcotráfico, para realizar múltiples jornadas de concientización ideológica y política a lo largo de todo el país legal e indefinidamente.  Ningún otro partido político podrá competir ante semejante fuerza. Seguramente, las FARC concentrarían sus esfuerzos en las zonas más abandonadas del campo o en los sectores marginados de nuestras ciudades que el gobierno Santos ha ignorado por completo donde viven millones de colombianos. Allí encontraran un terreno fértil para propagar sus ideas marxistas, fomentar odios y promover la lucha de clases. Mediante una combinación de intimidación, promesas idílicas y sobornos, las FARC, sin duda, obtendrán millones de adherentes a su causa. Con estas multitudes en su bolsillo, las FARC podrán realizar grandes protestas y paros para avanzar su causa que doblegarían el país. En ciudades como Bogotá podría convocar manifestaciones masivas como las que Petro planeaba hacer cuando estuvo a punto de que lo destituyeran de su cargo. En lugares como Cartagena podrían instigar a los habitantes más pobres de los barrios marginales de la ciudad a descender en protesta sobre las zonas turísticas de la ciudad. Con acciones como estas, a la larga se podrían tomar todo el país y manejarlo a su voluntad.  Quien dude que esto pueda ocurrir debe recordar que para las FARC cualquier forma de lucha es válida para avanzar su causa, y que el chantaje es una de las armas que más han utilizado en ese cometido. Al fin de al cabo, es a través del chantaje que han logrado doblegar al gobierno colombiano en estas negociaciones.

Los tentaculos de las FARC: En todo esto, hay que recordar que las FARC son el cartel narcoterrorista más grande y poderoso de Colombia. Este cartel está profundamente arraigado en el país con múltiples intereses, operaciones y obligaciones a nivel nacional e internacional. Como una maraña, tiene innumerables tentáculos enredados alrededor de la estructura socio económica del país, que  conviven dentro del ámbito criminal, pero siempre buscan otros lugares más fértiles donde echar raíces, y amenazan con envolver y asfixiar el país como una gigantesca telaraña. Liquidar esta maraña y acabar con todos sus tentáculos desde adentro, es decir por voluntad de unos pocos dirigentes en la Habana, cuando en realidad son muchos los frentes, sub organizaciones e individuos quienes están involucrados en este cartel es prácticamente imposible. Por eso, las declaraciones de las FARC en el acuerdo sobre narco tráfico de que están dispuestos a acabar esa maraña sin mayor garantía que su palabra, no es creíble. Por eso también, dejar que el cartel penetre con sus tentáculos el Congreso y todas nuestras instituciones como lo permitiría el acuerdo de paz no podría ser una mayor barbaridad.

El impacto de las FARC: Aparte del impacto moral y ético que tendría el hecho de tener a los mayores narcotraficantes del país, gente de la talla de Pablo Escobar y sus secuaces  en el Congreso y hasta la Presidencia de Colombia; aparte de la deshonra que esto le traería al país a nivel nacional e internacional; aparte del mensaje tan perverso que semejante decisión le enviaría a los colombianos: que en Colombia los crímenes más atroces pueden quedar en la impunidad, que el chantaje no solo paga, sino que se recompensa con los cargos más altos de la nación; aparte de que se acabaría la credibilidad y legitimidad de estas instituciones; es importante considerar otras dimensiones del tema que tienen que ver con las características y objetivos de las FARC, así como también la estabilidad, seguridad y supervivencia del estado colombiano. 

Que podría ocurrir con las FARC en el poder? Las FARC, al igual que el ELN, no son como los Tupamaros u otros grupos guerrilleros que han luchado contra el establecimiento en otras partes de Latinoamérica. Tampoco tienen mucho en común con los guerrilleros del M-19. Puede que compartan ideologías similares, pero en su dogmatismo, ferocidad, autoritarismo y obsesión por imponer su paradigma a toda costa, se parecen mas a ISIS que a muchos otros grupos de liberación nacional que no han cometido masacres como las de Bojaya o el Nogal, y que no han traficado en drogas. De ahí que no se puede esperar que una vez que estén en el Congreso sus miembros se comporten como otros guerrilleros desmovilizados, por ejemplo, Pepe Mujica que llegó a la presidencia en Uruguay pero después de su periodo regresó a su vida privada.

Las FARC no dialogan; imponen: Enfrascarse en largas discusiones dentro  de una u otra comisión como lo hacen los políticos de los partidos tradicionales no es lo que harían las FARC por la simple razón de que ellos pertenecen a un paradigma donde el dialogo típico del proceso democrático no tiene mayor cabida. O las cosas se hacen a su manera o no se hacen.  Sin duda, acabar con la empresa privada y los tratados de comercio internacional estarían entre sus mayores prioridades. Solo que en todo esto se encontrarían contra la oposición del establecimiento.  Que ocurriría?  La respuesta la podemos ver en lo que paso durante el periodo de Petro en la Alcaldía. La ciudad se paralizó cuando Petro trató de imponer su punto de vista socialista en un medio donde la empresa privada juega un papel fundamental.

El ejemplo de Maduro: Otro ejemplo de lo que podría ocurrir lo tenemos en la Venezuela de Maduro. Con su política del socialismo del siglo XXI ha acabado literalmente con la empresa privada y el abastecimiento de los más esenciales productos del mercado. Venezuela está llegando a un estado de caos en donde la gente no tiene ni que comer. Pero en la medida en que la oposición a su régimen aumenta, Maduro aprieta aún más las tuercas de su represión. Y como tiene millones de milicianos que lo siguen ciegamente, más las fuerzas armadas, es poco probable que la oposición venezolana pueda lograr los cambios que se necesitan pacíficamente. Al paso que va, Venezuela seguirá en el agujero negro en que se metió al haberle abierto las puertas de sus instituciones a Chávez y Maduro. 

Esto es precisamente lo que podría ocurrir en Colombia si permitimos que las FARC infiltren todas nuestras instituciones.  Sin duda Colombia necesita cambios fundamentales a todo nivel. Pero abrirles las puertas a los jefes del mayor cartel de narco tráfico y a un ejército marxista leninista que ha prometido derrumbar nuestro estado y construir un nuevo estado basado en una filosofía obsoleta que lo único que ha logrado es arruinar los países donde se ha impuesto es simplemente una locura.  Aun podemos evitar una tragedia como la de Venezuela. Pero solo si rechazamos el tramposo acuerdo con las FARC que lo único que haría sería ponerlos en el poder. Eso sí, los colombianos deben comprender que una vez que se firme el acuerdo no podremos regresar al lugar donde estábamos para tratar de construir un nuevo y más justo pais con un enfoque mas pluralista y menos polarizado.  Ya no habrá forma de sacar a las FARC ni de resolver nuestros problemas mediante el diálogo y la buena fe.  Esencialmente, lo que tendríamos sería una sociedad dividida, antagónica y  beligerante bajo un gobierno autoritario y represivo en donde el individuo y la iniciativa privada no tendrán mayor cabida, y donde reinará el odio y la lucha de clases.

 EL INMENSO PELIGRO QUE CORREMOS

Una de las grandes equivocaciones de Santos: Santos piensa que los mensajes de paz y reconciliación por parte de los medios de comunicación y la iglesia, vamos a poderle dar vuelta a la página sin mayor contratiempo. No podría estar más equivocado. Porque la manera tan mentirosa y autoritaria como ha manejado este proceso ha socavado por completo la confianza y buena fe que muchos podrían tener respecto a la paz con las FARC. La gente no va a perdonar que deje libres a asesinos que le han hecho tanto mal al país y que encima los ponga como nuestros dirigentes. Si ya han sido engañados por Santos, la persona que debería estar cuidando sus intereses, como se puede creer que las FARC no van a hacer lo mismo, solo para poder meter el pie en la puerta y luego entrar a empujones.

Hacia un mayor nivel de violencia: Santos ha abierto heridas que no habían sanado, y ha polarizado el pais a un nivel que recuerda la época del nueve de abril. Si logra imponer el supuesto acuerdo de paz mediante su tramposo plebiscito, la furia que va a generar entre la mayoría de los colombianos no va a ser poca. Es dentro de este contexto que tenemos que considerar el peligro que corremos: En Colombia, como todos sabemos, existe una fuerte división entre la derecha y la izquierda. Con el proceder de Santos, esta división se está agudizando aún más, a tal punto que algunos hablan del resurgimiento de los paramilitares como un baluarte para detener los avances de las FARC y la imposición del comunismo en Colombia. De hecho, hay denuncias que los paramilitares podrían acudir a las armas si  las FARC avanzan en su cometido. No por nada, las FARC insisten en que el gobierno les garantice su seguridad; y que afirmen que retomarían las armas si llegan a asesinar a uno de sus desmovilizados. En un país con un largo historial de violencia donde impera la rabia y odio y la abundancia de sicarios, detener un asesinato o una bomba contra la izquierda o derecha es casi imposible. Bajo estas circunstancias tan explosivas, no es improbable que un día en el no muy lejano futuro nos encontremos en una  situación no muy diferente a la que se presentó cuando asesinaron a Gaitán. Colombia podría llegar al borde de una guerra civil.

Santos no sabe lo que esta haciendo: En su infinita arrogancia y desconexión con la realidad de este país, Santos parece no darse cuenta que Colombia es un lugar mucho más complejo de lo que se imagina donde hay múltiples actores y causas de la violencia que no se pueden ignorar; No entiende que no se puede satisfacer las exigencias de unos chantajistas en forma unilateral, sin tener en cuenta los puntos de vista de la población que esta representando en las negociaciones; que no es ni tan inteligente ni fue coronado rey como para que decida todo por su cuenta.  Ante todo, ignora que no se puede lograr la paz sin una verdadera justicia, no una justicia truculenta y sesgada para dejar libres a los criminales de las FARC; y que si lo que se busca es la paz de todo Colombia, el proceso de negociación debe incluir y permitirles participar a todos los colombianos. 

 CONCLUSIONES

La paz que plantean Santos y las FARC no es más que un caballo de Troya, una artimaña para que las FARC se puedan tomar el país, convertirlo en el mayor centro de narco tráfico en este hemisferio y llevarlo por el mismo camino que han seguido Cuba, Nicaragua, Venezuela y otros países latinoamericanos hacia lo que ellos llaman el socialismo del Siglo XXI; una ideología obsoleta que lo único que ha logrado en los países donde se ha impuesto es arruinar a sus habitantes. La evidencia la tenemos delante de nuestros ojos en Venezuela, un país que ha tenido todo lo que se necesita para la buena vida, pero que en la actualidad se ha convertido en una ruina, debido a las barbaridades no solo de Chávez y Maduro, sino a la ideología marxista-leninista que profesan.

No podemos dejar que Colombia se convierta en otra Venezuela, pero en esto tenemos que considerar que Venezuela no llego a donde esta de un momento a otro. La situación en Venezuela es fruto de un largo proceso que se fue desarrollando poco a poco mediante mentiras, engaños y patrañas, similares a las de Santos y las FARC. Si se les permite a las FARC infiltrar el pais, no habrá forma de sacarlas después. Por eso es absolutamente necesario que los colombianos hagamos todo lo que podamos para evitar ese desastre, comenzando por tratar de destituir a Santos y votando NO en su tramposo plebiscito



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