JUSTICIA Y PROTECCIÓN PARA GLADYS DIEZ

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Hola a todos, mi nombre es Edel C. Diez, soy hijo de Gladys Diez Martínez, una mujer que ha trabajado toda su vida y que de manera bondadosa trató de rectificar el camino de quien hasta hoy legalmente es su esposo. Los tres últimos años mi madre ha caído en una depresión profunda debido a muchos factores. De esos tres años, dos de ellos tuve el apoyo de una de sus hermanas que vivía aún en el país; actualmente yo me hago cargo de llevarla con su médico y de comprarle todos los medicamentos de acuerdo a su diagnóstico.

Hace aproximadamente tres meses, mi padre vino por ella y ella decidió irse porque siempre se ha sentido responsable por procurar que nada le pase, y a sabiendas que es un alcohólico, accedió a ir con él únicamente por quince días, 15 días que se convirtieron en tres meses en los que mantuvo el teléfono apagado y en los que la única manera de comunicarse con ella era a través de su esposo, sin embargo eran pocas las ocasiones en que lograba hablar directamente con ella, y cada vez que le hablaba a su aún marido para preguntarle por su estado, me comentaba que "ahí la estaba llevando", hasta que en una ocasión recibí la llamada de un vecino que me hizo saber que mi padre llegaba alcoholizado varias veces a la semana y que sin importar la hora le gritaba oprobios, sin importarle su delicado estado de salud emocional; al enterarme de ello, fui inmediatamente a su casa y les propuse a ambos que vinieran a vivir conmigo (disculpando de corazón a mi padre por todo lo que ya sabía en ese momento) y que yo me haría cargo de todos los temas, incluyendo el económico, y que todo lo iríamos solucionando.

El día 8 de abril de este año 2018, finalmente accedieron y llegaron a mi domicilio, lo cual me dio mucho gusto, porque pensé que sería el inicio de una nueva forma de vivir para ambos, en familia y con tranquilidad; sin embargo, el día 9 por la mañana (un día después) mi padre, Edel Mario Carrillo Vázquez, salió de casa con el pretexto de acompañar a uno de sus sobrinos a hacer un par de compras. Tres horas después de ello le llamé por teléfono para preguntarle si tardaría mucho y su respuesta fue en el sentido de que "ya lo había pensado bien y que había tomado la decisión de regresar a la casa de mi madre en Santiago Tuxtla y que yo buscara la forma de hacerme cargo de ella"; en ese momento corté la llamada y asumí por completo la responsabilidad de mi madre, desde su alimentación hasta sus medicamentos, terapias y consultas médicas.

El viernes 13 de mismo mes, mi padre estuvo hablando con un notario de dudosa reputación, familiar del mismo, de lo cual me enteré de inmediato-- debo de aclarar que ellos se encuentran casados por bienes separados y que las propiedades de mi madre son únicamente dos casas para las que trabajó arduamente mientras en aquella época su marido recorría cantinas y dormía siesta durante el día para recuperarse--. Siguiendo con lo anterior, el mismo día viernes 13 recibí una llamada del esposo de mi hermana para decirme que mi papá se quería separar de mi mamá, pero quería saber cómo se iban a dividir las casas, a lo que yo contesté que no habría tal división, puesto que el dinero que mi padre trabajo en su momento lo gastó en mantener caballos en establo, medicinas para los caballos, personas que los cuidaran y por supuesto en mucho alcohol. Después de eso pasó una semana entera sin que se comunicaran conmigo; tengo que decir que mi hermana le había propuesto a mi madre que pusiera sus bienes a nombre de sus dos hijas, a lo cual mi madre se negó y desde ese momento mi hermana dejó de hablarle y le prohibió a sus hijas que lo hicieran (hasta hoy suman dos años de eso), lo que sumió más a mi madre en su depresión. Un servidor ha vivido prácticamente para los cuidados y las necesidades de su madre, y en el tiempo que ha estado conmigo me he enterado del maltrato psicológico y a veces físico que le infligía su aún esposo, situación que ha sido corroborada por familiares y vecinos que escuchaban los gritos y las formas soeces en que mi padre se dirigía a ella.

El día 23 de abril y después de no hablarme por dos años ni mandarme un solo mensaje de texto, mi hermana, a las 11.30 de la mañana me mandó un mensaje que decía: ¿todo bien?, mismo que yo no entendí en su momento y al que contesté "qué milagro".

Al salir de mi trabajo, me percaté que el carro que ocupaba casi en su totalidad para hacer las compras y todo lo que tuviera que ver con la atención de mi madre ya no estaba; en ese momento pensé que de alguna forma me las arreglaría para que no le faltara nada a mi mamá, a pesar de que seria un poco más difícil para mí, pero mi prioridad siempre ha sido su tranquilidad y recuperación, debido a su condición, y desde que me enteré del maltrato sistemático al que fue sometida, he procurado mantenerla alejada de situaciones que ahora, lamentablemente no podré evitar.

Después de darme cuenta de que no tenía más el carro, me dirigí a mi casa, porque mi madre almuerza a las 14.00 y todos los días llego a casa a calentarle la comida que le cocino el día anterior y a atender todas sus necesidades, puesto que su misma condición no le permiten hacerlo.

Al momento de llegar a mi casa me percaté de que las puertas estaban abiertas, y cuando entré, corroboré que mi madre había sido sustraía (de manera coaccionada, supuse) por mi hermana o por mi padre... horas después me enteré que fueron ambos quienes la amenazaron con hacerle daño o cito: "matarme si no se iba con ellos". El propósito de mi padre junto con mi hermana era hacer que mi mamá les ceda sus bienes, no les interesa en absoluto su bienestar, situación que corroboré al enterarme que le había dicho que él no le iba a comprar ningún medicamento para que siguiera tratamiento alguno, a pesar de saber que mi madre no puede, bajo ninguna circunstancia suspender el mismo, todo esto, mientras la llevaban directamente a la ciudad de San Andrés Tuxtla, Veracruz, en donde ya se habían puesto de acuerdo con otro notario, amistad cercana de uno de sus cuñados, para tener listas las escrituras que le cedían la propiedad de sus cosas a mi hermana, reservandose el usufructo vitalicio mi padre, dejando prácticamente a mi madre en la calle.

MI MADRE FUE SUSTRAÍDA DE SU DOMICILIO EN VERACRUZ, EN DONDE SE ENCUENTRA LLEVANDO UN TRATAMIENTO PSIQUIÁTRICO, TRATAMIENTO QUE NO PUEDE SUSPENDER, Y FUE SUSTRAÍDA BAJO AMENAZAS DE MUERTE POR PARTE DE MI PADRE Y DE MI HERMANA.

El día de hoy he logrado que mi mamá regrese conmigo y se encuentre bajo mi protección nuevamente en el puerto de Veracruz y que continúe con su tratamiento, sin embrago, TEMO POR LA VIDA Y LA INTEGRIDAD FÍSICA DE AMBOS, ELLA HA SIDO AMENAZADA Y YO HE SIDO AMENAZADO DE MUERTE.

Te pido con el corazón en la mano que firmes esta petición para apoyarme y que las autoridades competentes tomen cartas en el asunto y nos procuren protección a ambos, puesto que a pesar de que se interpondrán las denuncias correspondientes, mi interés primario es sentir que mi madre se encuentra protegida y que su caso es conocido por la mayor cantidad de gente que sea posible; ahora mismo se encuentra en estado de pánico absoluto y su mayor temor es que su aún esposo venga y le infiera algún tipo de lesión o que arme escenas que ciertamente van en detrimento de su salud y que retrasan su recuperación.

AYÚDAME FIRMANDO Y COMPARTIENDO ESTA PETICIÓN, PARA QUE MI MADRE, QUE LO ÚNICO QUE HA HECHO ES DEDICAR SU VIDA AL TRABAJO Y A HACER EL BIEN, PUEDA VIVIR TRANQUILA Y PUEDA IGUALMENTE RECUPERARSE LO ANTES POSIBLE DE SU ESTADO DEPRESIVO, CON TODAS LAS GARANTÍAS QUE CORRESPONDA DAR A LAS AUTORIDADES COMPETENTES.

Muchas gracia por darte el tiempo de leer esto y apoyar esta petición.

De corazón,

Edel C. Diez.



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