No al uso de pirotecnia de estruendo.

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-               Por reglamento, se establece una restricción para el uso de fuegos artificiales de las 22:00 horas a las 8:00. En ningún momento se permite el uso de pirotecnia explosiva.

-               En zonas residenciales el máximo permitido de ruido, por las noches es de 50 decibeles, mientras en zonas comerciales es de 65.

-               La potencia de sonido que producen los fuegos artificiales llega a alcanzar los 150-175 dB. Según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, la presión sonora que puede soportar un adulto no debe superar los 140 dB de máximo, mientras que el límite en niños sería de 120 dB. Por lo general, los niños son los que experimentan la mayor presión de sonido y deberían evitar exponerse a fuegos artificiales.

-               Uso de pirotecnia no sólo afecta a animales; hay daños a la salud y a la convivencia social.

-               Tanto en el orden federal  como en el nivel local, el uso de la pirotecnia se encuentra perfectamente regulado y sancionado.

-               La detonación de cohetones y, en general, el uso de la pirotecnia es una importante fuente de contaminación auditiva y, en distinto grado, del aire. Afecta sensiblemente a la salud emocional y física de muchas personas con baja tolerancia al ruido y, particularmente, daña a los perros, gatos y a otros animales domésticos con los que muchos de nosotros vivimos y convivimos en ciudades y en pueblos. Pero también, el ruido causado por la explosión de cohetes altera la tranquilidad e incluso ahuyenta a otro tipo de fauna silvestre con las que nuestra cohabitación quizás no es tan notoria, pero que son fundamentales para el equilibrio de los ecosistemas (hablamos de las aves, de pequeños mamíferos o de ciertos reptiles).

-               La solución para muchos de los problemas ambientales que nos aquejan en México radica en la educación cívica, en el respeto y en la consideración hacia el bienestar de los demás seres vivos y de las personas con las que compartimos el mismo territorio. Y bueno, en el caso de la contaminación sonora, esto es especialmente cierto y fundamental para construir soluciones a los problemas de convivencia social y respeto por el medio ambiente.

-               Afortunadamente, en nuestro país tenemos el derecho y la libertad de creer y practicar nuestras convicciones; pero estas garantías no tienen por qué ser un motivo para pasar por encima de los derechos y de las libertades de quienes viven o piensan distinto.

-               No es razonable que, bajo el argumento de la preeminencia de las costumbres, creencias o tradiciones de un pueblo, continuemos reproduciendo prácticas que no sólo están dañando a la salud de personas y de los animales, sino que también deterioran sistemáticamente al entorno y a nuestra calidad de vida. 

-               Muchos pueblos y ciudades celebran sus fiestas con fuegos artificiales y lanzamiento de cohetes. Esta costumbre popular y de uso tan generalizado puede provocar malestar a determinadas personas y animales, y ser la causa directa de enfermedades e incluso la muerte.

-               El uso inadecuado de pirotecnia es la causa de daños materiales a bienes privados y públicos: incendios en zonas arbóreas, coches calcinados, toldos en llamas…Daña el medio ambiente y produce contaminación ambiental y acústica.

-               Los bebés, los ancianos y las personas convalecientes soportan con incomodidad y malestar el ruido ensordecedor y la contaminación acústica provocada por estos artefactos. También personas con capacidades diferentes e hipersensitividad sensorial, como es el caso de las personas autistas, sufren las consecuencias de la molesta pirotecnia. Miedo, estrés, palpitaciones, taquicardia, infartos, afectación del sistema inmunitario y, en caso de enfermedad, empeoramiento de la salud del paciente.

-               Los estallidos de pólvora afectan al sistema nervioso de los animales, generando cuadros de estrés e inestabilidad emocional y agravando su salud. Palpitaciones, taquicardia, jadeos, dificultad para respirar, hipersalivación, temblores, náuseas. Los animales sufren afectaciones en el tímpano, perturbando su capacidad auditiva. El fuerte estruendo les provoca una reacción de desconcierto, aturdimiento, miedo y angustia, pérdida del sentido de la orientación.

-               No hay que olvidar que los fuegos artificiales pueden provocar ceguera, quemaduras de tercer grado y cicatrices permanentes, así como incendios potencialmente mortales en casas y vehículos.

-               El oído de un perro o un caballo, es diez veces más sensible que el de un ser humano; imaginen el efecto que  produce en ellos… no es posible que les divierta a personas inconscientes, las muestras de miedo y desesperación que muestran algunas mascotas o aves; pueden  morir de un ataque cardiaco a causa del terror que les causan los fuegos pirotécnicos.

-               Además de la desazón, pérdida paulatina de la audición o daño auditivo por vía directa —sea a causa de un balazo, explosión, trueno, cuete, etcétera— otros aspectos que ocasiona la exposición al ruido, ya sean impulsivos o a sonidos constantes, son: tinnitus o acufeno (sonido anormal no producido por ningún estímulo externo pero presente en los oídos), perturbación del sueño o insomnio y en consecuencia falta de concentración, productividad; fatiga, dolor de cabeza y estrés, lo que incluso puede derivar en enfermedades cardiovasculares.

-               Hay que subrayar que está comprobado científicamente que los cohetes, toritos, castillos, canastillas, judas, luces de colores, rehiletes, bombas, cascadas, silbadores, cohetones, voladoras, luces, palomas, chifladores, buscadores y todo tipo de pirotecnia, provocan gran contaminación del aire, que puede prevalecer por varios días en la atmósfera y diseminarse en el suelo y diversos cuerpos de agua, en donde permanecerá por meses.

Esta situación puede originar severos daños a la salud humana, así como a la fauna y flora, además de que su manipulación y almacenamiento representan un grave riesgo, ya que son miles los accidentes que se originan cada año por su utilización, generando graves quemaduras, mutilaciones y muertes.

-               Según información divulgada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, los cohetes y fuegos artificiales en general generan básicamente tres tipos de contaminación debido a compuestos como el perclorato, agente oxidante que se utiliza para lanzar el cohete; los metales pesados, que van en la bomba explosiva y producen la coloración del estallido; y los aerosoles sólidos, que se originan después de la explosión.

De acuerdo a la fuente, el momento de mayor contaminación atmosférica es el que se produce durante la propulsión del cohete o fuego artificial, que es cuando entran en combustión todos los elementos incorporados a los fuegos de artificio.

En cuanto a los elementos contaminantes, destacan los percloratos, que son muy nocivos para la salud humana, ya que pueden afectar la tiroides y además suelen contaminar las aguas de las fábricas o lugares donde se producen, lo que puede desencadenar serios daños en los microorganismos, fauna y flora del ecosistema.

-               Por su parte, investigadores de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA por sus siglas en inglés) encontraron que los fuegos artificiales producen gran cantidad de contaminantes atmosféricos, incluyendo unas minúsculas partículas que se encuentran en el aire y que se conocen como materia particulada.

Esas partículas microscópicas de polvo, tierra, hollín, humo y líquidos pueden entrar a los pulmones y provocar tos, sibilancia y falta de aliento.

También pueden conducir a problemas de salud a largo plazo, como ataques de asma, ataque cardíaco, accidente cerebrovascular e incluso la muerte en personas que sufren enfermedades del corazón o pulmonares.

 Por lo pronto, somos nosotros los que podemos hacer algo para dejar de usar este tipo de fuegos artificiales, tomando en cuenta el enorme daño ambiental y de salud que generan, así como el grave peligro que representa su almacenamiento y utilización.

Y es que festejar las fiestas no requiere de cohetes, palomas o cohetones, que además, y en cualquier momento, podrían provocar una tragedia a nuestras familias.

 Por estas razones, encontramos motivos suficientes para solicitar a la brevedad posible el cese a la quema de cuetes o las medidas necesarias que aminoren la incidencia acústica, a fin de proteger los derechos de los habitantes en zona residencial, y dar cumplimiento a la normativa existente sobre ruidos.

Por último, hacemos referencia a la Ley General de Salud, y Ley de Salud para el Estado de Nayarit, con el objetivo de proteger el bienestar y la salud de la población por encima de cualquier otra normativa, las cuales le pedimos a su consideración respecto al tema antes citado, el uso de pirotecnia explosiva y actividades que excedan los niveles de ruido y contaminación.



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