Por la Beatificación de Isabel I de Castilla

Queremos la canonización de la reina Isabel de Castilla, que entregó su vida a Dios, buscando extender la fe Católica. Sus virtudes son conocidas y veneradas por todo el mundo.

Este proceso puede causar perplejidad en quienes dan crédito a una densa leyenda negra, que no resiste una crítica seria, y que ha condicionado durante mucho tiempo cualquier referencia a la reina Isabel. No obstante, la idea de su beatificación surge espontánea en quienes, además de conocer los tópicos de siempre, bebieron en las fuentes documentales de la época. La causa está suficientemente avalada por su vida de fe, su compromiso con Dios y con el prójimo, su austeridad, su afán evangelizador y su lucha por los derechos humanos.

En 1958, promovido por el arzobispo de Valladolid, García Goldáraz, y con el decidido apoyo de Franco, se inició el expediente que daría luz verde al proceso de beatificación de la reina Isabel la Católica. La investigación histórica iniciada por el canónigo Vicente Rodríguez Valencia se interrumpió a su muerte, en 1972. Poco después tomaron las riendas Justo Bermejo, rector de la iglesia española de Montserrat, Anastasio Gutiérrez, del Colegio Antoniano de Roma, y el profesor de historia Vidal González, acompañado por historiadores de la talla de Luis Suárez o de Quintín Aldea. La Causa concluyó su fase diocesana en 1990 y fue trasladada a Roma para su estudio por la Congregación para la Causa de los Santos, siendo declarada Sierva de Dios. Después de haber aprobado el examen de los historiadores, con buena nota, aún no ha tenido lugar el decisivo dictamen de la Comisión Teológica, que ha sido pospuesto "para un mayor estudio y reflexión". Si es favorable, su dictamen pasaría a la Congregación de Cardenales y Prelados, que informaría al Papa, para su decisión final, sobre la heroicidad de las virtudes y la declaración oficial de Venerable.

¿Como puede ser Santa después de lo ocurrido durante la conquista de América? ¿Y la expulsión de los judíos?

Para ella, el servicio de Dios está por encima de todo. El celo de Dios es la clave por la que manda a Colón a descubrir el Nuevo Mundo. Por ese mismo celo, la guerra de Granada se convierte, por bula de Bonifacio VIII, en una "cruzada" o "causa de Dios", por la que intenta incorporar el reino islámico a la cristiandad.Es decir, la guerra contra el Islam es una guerra de reconquista contra un pueblo invasor que entra en España a sangre y fuego.Y cuando cae Granada, hubo misas solemnes y repique de campanas en Roma, Nápoles y hasta Londres.

Los otros "pecados" históricos de los que se suele acusar a la reina de Castilla son desmentidos por las actas del proceso.En ellas el historiador Luis Suárez demuestra que los judíos no eran ciudadanos españoles. Habían sido expulsados de toda Europa y sólo disponían de un permiso para permanecer en España.Como dice el vicario general de Valladolid, "eran huéspedes no naturales del país, causa de continua discordia". Lo que parece claro es que ni Isabel ni Fernando eran antisemitas. La Corte estaba llena de judíos, como el administrador de los caudales de la guerra de Granada, Abraham Seneor, y el suministrador de las tropas, Samuel Abalofia. La propia reina castellana se sometió al tratamiento de un médico judío, Lorenzo Badoc, en momentos en los que sus esperanzas de sucesión eran escasas.

De hecho, Isabel escribe: "Todos los judíos de mis reinos son míos y están bajo mi protección y a mí pertenece de los defender y amparar y mantener en justicia". Es decir, no los expulsa por racismo, sino por razón de Estado: para construir la unidad de su reino sobre la base de una sola religión. "Ya entonces el multiculturalismo era atroz. La reina procede pura y simplemente por razón de Estado", asegura el historiador Vidal González.Y añade: "Es un hecho que casi la mitad del catolicismo actual se debe, en gran medida, a esta mujer singular".

Muchos méritos y pocos o ningún "pecado", según el voluminoso proceso. Aún así, Roma hasta ahora no se ha atrevido a dar el paso de beatificar a Isabel de Castilla, porque no quería entorpecer el viaje programado y soñado del Papa a Jerusalén. Una vez realizado éste, el horizonte se despeja.

Incluso el establecimiento de la Santa Inquisición Española acaecida bajo su reinado en 1478 podría ser un obstáculo menor.

Crónica del periodico el mundo http://www.elmundo.es/cronica/2002/333/1015235853.html

This petition will be delivered to:
  • Papa de la Iglesia Católica
    S. S. Papa Francisco
  • Congregacion para la causa de los santos
  • prensa@iglesiacatolica.org
    Iglesia Católica
  • Arzobispado de Valladolid
  • Su Excelencia Mons. Santiago Martínez
  • Su Excelencia Mons. Rafael Palmero Ramos
  • Sr. Arzobispo de Granada
    Su Excelencia Mons. Antonio Cañizares Llovera
  • Cardenal Arzobispo de Madrid
    Su Emcia. Revma Antonio Mª Rouco Varela
  • Obispado de Alcalá
    Su Excelencia Mons. Jesús Esteban Catalá Ibáñez
  • Obispo de León
    Su Excelencia Mons. Antonio Vilaplana Molina
  • Obispado de Sevilla
    Su Excelencia Mons. Carlos Amigo Vallejo
  • Obispado de Córdoba
    Su Excelencia Mons. Francisco Javier Martínez Fernández
  • Arzobispado de Toledo
    Sus Excelencias Mons. Braulio Rodríguez y Francisco Alvarez Martínez
  • Obispado de Valladolid
    Su Excelencia Mons. José Delicado Baeza
  • Ávila
    Su Excelencia Mons. Adolfo González
  • Segovia
    Su Excelencia Mons. Luis Gutierrez
  • Zamora
    Su Excelencia Mons. Juan Maria Uriarte

Luisa Mendez started this petition with a single signature, and now has 978 supporters. Start a petition today to change something you care about.