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Jornada Continua en Colegio Maristas Toledo

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Según estudios realizados en centros escolares con jornada única se muestra que existen muchas ventajas con este horario frente a la jornada partida: Mejora del rendimiento escolar; evita recreos en el patio excesivamente largos y en un entorno de niños pequeños junto a niños mayores; los talleres y clases extraescolares son accesibles a todos los niños al impartirse de forma gratuita (por pedir ); reparto del tiempo de la jornada de forma racional; permite la convivencia familiar; evita el estrés...
Estas y otras ventajas son desarrolladas a continuación.
1. Criterios Psicopedagógicos:
- El rendimiento intelectual es mayor durante la jornada de mañana que en las horas posteriores a la comida por razones fisiológicas obvias que influyen en el nivel de concentración. En las primeras horas del día el aumento del azúcar en la sangre y del calor corporal favorecen la concentración y estimulan la capacidad de deducción. Después de comer los carbohidratos de los alimentos ejercen un efecto calmante sobre el cerebro, haciendo que el nivel de atención disminuya. (Leer el artículo “Buenos hábitos” de la psicóloga infantil C. Feenstra al final de este estudio).
- No se producen interrupciones horarias que perjudiquen a la atención, sino al contrario los alumnos están en clase en los periodos de máximo rendimiento. La organización en los centros de jornada única se ha realizado impartiendo en las primeras horas las áreas que suponen un mayor esfuerzo de concentración y después del periodo de recreo de 11,30 a 12,00 horas, las áreas de esfuerzo medio-bajo, para terminar con las más “relajantes” para los niños, como plástica o manualidades al final de la jornada.
- Facilita al alumno más tiempo para la realización de sus tareas escolares que le va a posibilitar la adquisición de hábitos de estudio y trabajo personal.
- Para los más pequeños tampoco representa estar más cansados con el horario continuo, puesto que sus clases están más volcadas a aprender de forma lúdica de modo que se cansa menos los niños en su clase organizados por su profesora que alterna los ratos de relajación con los de actividad durante toda la jornada que estar dos horas en el comedor y en el patio con el horario partido.
- Se ha mostrado como el rendimiento escolar del alumnado en los centros de jornada única ha aumentado (dato suministrado por la dirección del colegio C.P. Giner de los Ríos de Mérida y dato también constatado en el estudio de Fernández Enguita “La hora en la escuela” encargado por la Comunidad de Madrid).
- Con la jornada única se evita la interrupción y perdida de tiempo de dos horas de espera a la reanudación de clases. Se ha estudiado que los recreos excesivamente largos son perjudiciales para la educación. Durante el tiempo de comedor y en el patio se invierte los valores que se le ha enseñado en clase, incrementando además la agresividad. Los niños pequeños juegan junto a los mayores, a veces con escasa vigilancia, “aprendiendo” cosas que no son ni correctas ni adecuadas a su edad, de hecho se han comentado casos lamentables donde los mayores se han “divertido enseñándoles” a algunos pequeños “barbaridades”. Los profesores de infantil comentan que por la tarde sus alumnos vuelven muy “brutos” y tiene que estar un rato relajándolos para poder continuar las clases. En definitiva las dos horas y media de 12,30 a 15,00 resultan perjudicialmente largas para los alumnos que se quedan a comedor. Si miramos el horario de nuestros hijos y lo hacemos proporcional al tiempo de duración de cada concepto vemos que después del descanso del recreo suben a dar una clase sola de una hora y luego otras dos horas de “descanso” para llegar a la tarde con una hora y media más de clase. ¿Están cansados?, creemos que sí ¿pero no serán de las múltiples interrupciones que impiden su concentración?. Para paliar la larga espera se están introduciendo clases extraescolares en el periodo de comedor, este aumento de clases por un lado es bueno para tenerlos entretenidos y disminuir el tiempo de patio, pero por otro lado están llegando a la clase de la tarde habiendo dado más clases extras en medio de la jornada curricular y posiblemente haciendo disminuir su atención.
- Con el horario continuado, el paso al instituto no supone una ruptura tan grande con los hábitos de estudio adquiridos en el colegio, puesto que presenta el mismo horario, evitando fracasos debido a la adaptación.
- La jornada escolar única no significa una reducción de la jornada escolar, ni en cuanto al profesorado ni al alumnado, sino al contrario una ampliación de sus posibilidades formativas, ya que las tardes se ofrecen como alternativas de formación de acuerdo con las aficiones o intereses de los alumnos en los distintos talleres o clases “extraescolares” que podrían empezar antes de las cuatro evitando el largo tiempo en el patio para los que lo quisieran. El profesorado además de tener las mismas horas de clases con sus alumnos, por la tarde también participa en los talleres y clases extraescolares.
- Con el sistema de jornada única, los talleres o clases “extraescolares” son gratuitas y por tanto accesibles a todos los niños y no sólo para aquellos de familias con mayor poder adquisitivo puesto que son financiadas por la Administración Educativa, y sólo requieren el interés del alumno.
- Por otra parte el sistema de horario continuado permite obtener un mayor aprovechamiento de las instalaciones y recursos materiales que tiene el centro. Es deseable que el horario de apertura del colegio sea lo más amplio posible, tanto durante el curso académico como en verano, ya que es un punto de referencia, de educación y de encuentro excelente para nuestros hijos pero debe estar racionalizadas sus actividades, de modo que unas sean curriculares y obligatorias, y otras estén disponibles según las aficiones de nuestros hijos o quizás en momentos en que por el trabajo de los padres no puedan atenderlos.
2. Criterios Sociofamiliares:
El horario continuado presenta una serie de ventajas, subsanando los defectos que el horario partido conlleva:
- Los niños que van a su casa a comer tienen que apresurarse en la ida y en la vuelta. Comer rápidamente para que le dé tiempo. Meterles prisa. En definitiva se le genera mucho estrés y en muchos casos alimentación deficiente, dolores de estómagos...
- La comida se realizaría concluida la jornada curricular, por lo que sería una actividad más relajada, sin preocupaciones del posible examen o control que tengan después.
- En la mayoría de los casos no pueden comer con la familia. Hay pocas familias que puedan comer a las 12,30 o las 13 horas. La vida en familia debe ser tan importante como la vida escolar.
- Desajuste de horarios de comidas entre los días laborables y los sábados, domingos y vacaciones, cuando ya se pueden incorporar a la familia y comer a las 14 o 14,30 o quizás más tarde.
- Incluso presentan distintos horarios con sus hermanos mayores que ya están en el instituto. Transformándose el comedor de las casas en una especie de “casa de comidas”, donde... cuando unos acaban de comer, otros empiezan, sin posible convivencia y relegando el papel de madre al de esclava.
- Muchos de los niños que ahora tienen que asistir al comedor del colegio, porque no le da tiempo a comer en casa o porque sus padres no los pueden recoger a las 12.30, sí podrían comer en sus casas si se establece el horario continuado, mejorando sustancialmente su calidad de vida y la de sus compañeros que sigan requiriendo el comedor del colegio. Pues uno de los principales problemas del comedor y generador de otros muchos problemas es la masificación. (Por termino medio de cada clase de 30 niños, sólo pueden comer en su casa, con el horario partido, 4 o 5 niños).
- Hay muchos niños que tienen diversas alergias de comidas y se le hace muy difícil su seguimiento en el colegio.
- En los días “malos”, que en otoño, invierno y primavera pueden ser muchos, los niños no pueden estar jugando al aire libre en espera de las clases de la tarde y tienen que estar en un espacio muy reducido, sobre todo los niños de infantil. También tienen que pasar diariamente mucho tiempo en unas filas y en otras.
- Cuando los niños están algo “malitos” descansarían y se recuperarían más rápidamente si pudieran ir a comer a casa y descansar allí o acostarse, sin tener que estar entrando y saliendo continuamente de sitios con calefacción, y quizás sudando, al frío de la calle o del patio. Inclusos muchos salen al patio en las horas del comedor sin abrigo y ya no lo pueden coger en esas dos horas pues las clases están cerradas .
- Por la tarde, los niños pequeños de infantil se acuestan en la colchoneta o duermen un poco sobre un cojín encima de la mesa. Descansarían mucho mejor si pudieran dormir la siesta, ya en su casa después de comer y sin prisas. Y habría menos contagios de virus y piojos que los que suceden al dormir todos juntos en el suelo sobre la colchoneta, propagándose fácilmente las enfermedades.
- En las ventajas enumeradas se ha tenido en cuenta sólo las que atañen directamente a los pequeños, sin contar con que un menor estrés en la familia y en los profesores contribuirá a un entorno mejor para los niños.
Conclusión:
En los sitios donde se han implantado la jornada única están contentos y satisfechos tanto los padres, como los profesores como los alumnos.
En ningún colegio una vez implantado el horario continuo se ha querido volver atrás.
Por donde se va implantando a lo largo de toda la geografía y son conocidos sus resultados, por allí es precisamente por donde continúa el cambio de jornada con mayor celeridad, a pesar de las duras condiciones impuestas por la administración.
Aumenta el rendimiento escolar.
Permite tener una convivencia familiar en la mayoría de las familias. Debemos encaminar todos nuestros esfuerzos a aumentar la convivencia. Convivir significa vivir juntos y no sólo dormir bajo el mismo techo o pagarles todas sus necesidades. La hora de la comida es el momento idóneo para comunicarnos con nuestros hijos día a día, comprenderlos, y darles una referencia para su vida. No vale con preguntarle de vez en cuando -¿Qué tal va todo?-, debemos mirarles los ojos, comer con ellos, observarles, ponernos en su lugar, compartir sus ilusiones es decir vivir con ellos todos los días. En una campaña realizada por el Ministerio para prevenir el alcoholismo en la adolescencia se escogió como lema precisamente la frase “Comunícate con ellos”.
A mi hija le gusta ir al colegio y estar con sus amigos, pero de vez en cuando me pregunta apoyando su mirada en la mía - ¿Por qué no puedo comer con vosotros?
La jornada continua no es solamente un cambio de horario sino que debe presentarse como un proyecto de educación completa, así lo establece la ley, donde pueden quedar solucionados otros temas como el comedor y su entorno, la siesta de los pequeños, las actividades extraescolares, el peso de las mochilas y los deberes en casa. El colegio debe presentarse como un referente ideal para nuestros hijos. El horario de apertura debe ser lo más amplio posible, incluido en el verano, y donde podamos organizar no sólo sus horas lectivas obligatorias sino todo un abanico de posibilidades a nuestra disposición.
Los niños acabarán toda su jornada lectiva antes de comer, entonces tendrán ya todos sus deberes, que deben ser exclusivamente, tareas que no le han dado tiempo a acabar en la hora de clase o alguna cosa esporádica que tienen que repasar. Sus mochilas están preparadas. Tendrán un descanso y el tiempo del comedor. Transcurridas una hora a las tres se puede organizar una clase de estudio tutorizada con profesores para que los chicos puedan realizar las tareas que le falten, en una atmósfera de estudio donde el profesor cuidará que todos trabajen y podrá atender a las dudas que le planteen los alumnos para hacer sus ejercicios. Mientras en este tiempo, para los pequeños se puede organizar después de las comidas una clase de relajación, también tutorizada de modo que los niños puedan descansar y dormir su siesta.
De esta forma a las cuatro los chicos se sentirán libres para irse a casa habiendo dejado las mochilas en sus taquillas, ir a las actividades extraescolares que tengan ese día, organizarse para hacer sus deportes favoritos, quedar con sus amigos, ir a la biblioteca, o salir con su familias. En el colegio se pueden organizar partidos de fútbol y baloncesto por las tardes, para los que se quieran apuntar. En el artículo de la psicóloga infantil Feenstra nos dice “Por la tarde. Es bueno que se haga ejercicio al aire libre (al oxigenarse y moverse comerán más y dormirán mejor). El momento idóneo para ello abarca desde las cinco hasta las nueve de la tarde, ya que es entonces cuando los pulmones y el corazón trabajan con más eficacia y el organismo puede aprovechar mejor sus reservas energéticas”. Con todo esto se habrá conseguido evitar recreos en el patio nocivamente largos, y su contra educación; y habremos logrado que sepan racionalizar su trabajo, hacer sus deberes lo primero y sentirse libres, con el sentimiento del trabajo realizado, para disfrutar de su energía y de su juventud, sin arrastrar mochilas, ni estar esclavizado todo el día, con el cargo de conciencia de sus deberes sin hacer.



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