Vacunas para Todos Ya

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Nosotros primero, no yo primero, es la única forma de poner fin a la pandemia.

Cuando hablamos de “nosotros” no estamos haciendo referencia a los habitantes de un país o continente, sino de toda la humanidad; Sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición

Sigue sin pasar.

No tiene sentido vacunar grupos que no son de riesgo antes que lo estén todas las personas de los grupos de riesgo. Sin embargo, según los planes actuales esta incongruencia va a suceder. Los grupos que no son de riesgo de EEUU y la gran mayoría de países de la Unión Europea se vacunarán mucho antes que los grupos de riesgo de la gran mayoría de países de África. Esto es injusto, intolerable, inadmisible. La consecuencia de acciones de abuso de poder económico, avaricia y egoísmo como éstas puede ser la muerte de personas que se podría haber evitado.

Los trabajadores de la salud y las personas vulnerables en África necesitan acceso urgente a vacunas COVID-19 seguras y eficaces.

Os aporto algunos datos: de los 42 países que han empezado a vacunar, 36 son ricos y seis son de nivel medio-alto.

Naciones Unidas calcula que apenas el 3% de los africanos estará vacunado en marzo y tan solo un 20% a finales de año gracias a la iniciativa COVAX, pero esto no es suficiente.

Si bien el desarrollo y la aprobación de vacunas seguras y efectivas menos de un año después de la aparición de COVID-19 es un logro sorprendente, África corre el peligro de quedarse atrás cuando los países de otras regiones firman acuerdos bilaterales, lo que eleva los precios.

La información recogida por el Global Health Innovation Center de la Universidad de Duke muestra cómo Canadá ha adquirido un número de vacunas que multiplica por siete el de su población; el Reino Unido y los EE.UU. casi seis veces más; y la UE y Nueva Zelanda más de cuatro veces.

En el caso de los países más pobres, las muertes provocadas por el coronavirus se suman al devastador impacto en otras prioridades sanitarias como los programas rutinarios de vacunación contra la neumonía infantil, una enfermedad que antes de esta crisis se llevaba cada año la vida de 800.000 menores de cinco y ahora se teme que sea más elevada. Tampoco podemos olvidar la epidemia de sarampión que se ceban con los más pequeños.

La situación actual del sarampión en el mundo es dramática: en 2019 se alcanzó el máximo de fallecimientos por esta enfermedad de los últimos 23 años. Cuando existe una vacuna contra el virus del sarampión segura y eficaz que se produzcan estas cifras máximas de fallecimientos dejan en evidencia la baja cobertura vacunal.

Que la pandemia de #COVIDー19 no nos haga olvidar otras enfermedades mortales e inmunoprevenibles