Prohibir la venta del libro Duérmete Niño de Estivill

El libro "Duérmete Niño" promueve un método de adiestramiento del sueño del niño que atenta contra su sano desarrollo físico y psíquico, y por ende atenta contra una sociedad más sana, solidaria, empática y feliz. Puede causar muérte súbita. Se basa en dejar a los niños llorar, solos en sus dormitorios, apagarles la luz, dejarlos con su “osito y su póster”, decirles que papá y que su mamá los quieren mucho y que lo hacen por su bien, y cerrarles la puerta. El niño comenzará a llorar desconsoladamente porque, como está reglado por la propia naturaleza, necesita a sus padres a su lado para dormir y sentirse protegido. Los padres deben dejarlo llorar siguiendo las tablas durante los minutos que allo se indican, de menos a más y siempre sin levantar al niño, sin acunarlo, sin cantarle, sin abrazarlo, sin mecerlo, sin agarrarle la mano y muchísimo menos amamantarlo y a la suficiente distancia de la cuna para que los niños no puedan llegar hasta sus progenitores, hasta que llega el momento en el que se deja llorar al niño sin volver hasta que se duerme por si solo.  

Aquí  nos lo explica Rosa Jové en su libro “Dormir sin lágrimas”:<< El niño se queda sólo, asustado. Por primera vez en mucho tiempo  tiene miedo ante la idea de que sus padres no están y ante cómo afrontará esa nueva experiencia. La alarma se activa y aunque nosotros pensemos que es por tonterías ellos no lo saben. A partir de ese momento se ponen en marcha los sistemas más antiguos de respuesta a la alarma: el sistema HHA (hipotálamo-hipofisario-adrenal), el sistema adrenérgico, las catecolaminas, etc.…
En principio, su cuerpo se debe preparar para lo peor (escapar o pelear), para ello la amígdala (una parte de nuestro cerebro emocional) envía mensajes para que se active todo un sistema hormonal capitaneado por la adrenalina y otras catecolaminas, que van a provocar una activación general. Todo este flujo químico y hormonal inunda violentamente al cerebro, apuntando directamente a la amígdala, que queda colapsada. Los niños que lloran y no son atendidos pronto pueden llorar desesperadamente hasta que la amígdala se colapsa. Como sea que la naturaleza es sabia y sabe que el cuerpo no resistiría mucho tiempo en una situación como ésta, suele compensarlo con la secreción de sustancias de carácter opiáceo, endorfinas, serotonina… que provocan una bajada de todo este sistema de alarma en el sujeto.  Cuando finalmente el niño se duerme no es que ha aprendido a dormir, solamente está “autodrogado”.Con sucesivas experiencias como ésta el niño va aprendiendo, por un lado que nadie va a hacerle caso, que sus necesidades no son merecedoras de atención (aquí se da una baja autoestima) y por eso muchos bebés dejan de protestar (…) Todo ello favorece que a la larga el niño se acueste sin decir nada y se duerma. Pero ni por un momento piense que ha aprendido a dormir, tan sólo a doblegarse y a autodrogarse (…) 

Se provoca en el niño un verdadero shock neuroemocional.
El niño no aprende a dormir, por un lado, al principio segrega tal cantidad de endorfinas y serotonina que acaban drogados y por tanto se duermen por eso. Por el otro lado, los niños aprenden que no se les quiere, que sus necesidades no valen nada y que no merece la pena seguir llamando a sus padres, seguir luchando por sobrevivir, pues haga lo que haga, llore lo que llore, no acudirán a sus llamadas de auxilio. Y por el otro, como nos ha contado Rosa Jové, han aprendido a autodrogarse y por eso se duermen.

Es inmensamente triste pero es así, y por desgracia aún hoy son muchas las familias que siguen utilizando estos métodos con sus hijos convencidos de que están haciendo lo mejor para ellos. Lo malo es que no se dan cuenta del daño que les están haciendo a corto y largo plazo, que seguramente sus hijos tendrán secuelas psicológicas y acabarán teniendo verdaderos problemas de el sueño.

 ¿La táctica de Estivill para convencer a los padres?, la primera de todas es hacerlos sentir culpables, culpables de dejar que sus hijos duerman en la misma habitación que ellos, culpables de dejar que sus hijos se duerman después de las ocho de la tarde, culpables de acudir a la llamada de nuestros hijos cuando nos necesitan, culpables de darle a sus hijos todo el amor, apego y cercanía que necesitan y se merecen.
Cuando somos padres “novatos” a veces no sabemos cómo actuar y estos individuos se aprovechan de la inocencia humana y de la ignorancia que hay al respecto para manipularlos y conseguir lo que se proponen. 

Muchos de los niños sometidos a este método acaban siendo niños tristes, con poquísima autoestima, escasas habilidades sociales y sumisos ante los demás, con alto grado de cortisol (hormona del estrés) que no saben eliminar ellos solos como nos pasa a los adultos y que, como hemos visto provoca el vómito involuntario (¡anda, va a resultar que no se lo provocaban para fastidiarnos!) además de hacer que el niño esté mucho más irritable y triste y con falta de concentración. Incluso se cree que puede afectar al normal crecimiento y desarrollo del niño. ¿De verdad queremos eso para nuestros hijos?
 El sueño es un proceso evolutivo y como tal, los niños acabarán por dormir bien algún día. ¿Por qué se empeñan incesablemente en hacernos creer en problemas que no existen?, ¿en que lo que hacemos por propia naturaleza está mal?, pues seguramente porque si no no tendrían tanta facilidad para ganar dinero fácil aprovechándose de la buena fe del ser humano, por algo existen las sectas, ¿no?, pues esto es lo mismo.

Una vez más se despoja al niño de sus derechos como ser humano y se toman como válidos todos los sistemas que existen, crueles o no, para “educarlo” sin pensar en su bienestar físico y emocional y sin dejarle opción alguna de decidir sobre su propia vida. Y despoja a los padres también de libertad, pues no contento con hacerles sentir culpables de los supuestos e inexistentes “problemas de sus hijos” les hace cómplices de su malévolo método privándoles de la libertad de socorrer a sus hijos cuando los necesitan y del fuerte instinto maternal que en ellos existe.

Es terribe que haya cosas que avanzan vertiginosamente en esta sociedad y que, en cambio, en algo tan importante y primordial como los derechos del niño y su protección haya tal ignorancia o impunidad. 

Para que no sufra ningún niño más estos métodos que dañan el sano desarrollo del bebé, por favor, que se prohiba la venta de ese libro.  

This petition will be delivered to:
  • Organización Mundial de la Salud
  • UNICEF
  • Poder ejecutivo de la Nación argentina
  • Ministerio de Salud de La Nación Argentina


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