Nuevas elecciones, nuevos cabezas de lista

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Alberto Pascual ha iniciado esta petición dirigida a Parlamento español

La crisis política en España

Desde las Elecciones Generales de diciembre de 2015, en las que los españoles decidimos abrir un espacio político plural y terminar con el bipartidismo, vivimos una crisis política en la que los partidos son incapaces de formar gobiernos, avocando a nuevas elecciones, con el consiguiente gasto público y crisis institucional por la falta de gobierno.

Frente a las voces que justifican esta situación por la necesidad de cambios en nuestro sistema electoral, argumento que el principal problema no es el sistema, sino la falta de sentido de Estado de la clase política actual, que considera que llegar a acuerdos, en vez de enriquecer, debilita.

Una posible solución

Por este motivo, propongo crear una nueva ley que, en caso de que tras unas elecciones los partidos no sean capaces de formar gobierno y se deban repetir, impida que los/las políticos que son cabeza de lista de sus respectivos partidos en las primeras elecciones, puedan ser propuestos como candidatos/as a presidente en la investidura que tenga lugar tras la repetición de las elecciones.

De este modo, las personas que encabezan las listas, que son los designados por los partidos como candidatos a presidente o, en caso de no poder gobernar, de liderar las negociaciones para la investidura y la oposición, deberán dejar paso a un/a nuevo/a líder.

El motivo es simple, han demostrado que son incapaces de liderar unas negociaciones para formar un gobierno, por tanto no podemos esperar que sean capaces de liderar tampoco unas nuevas negociaciones, sean para otra investidura, para  gobernar o para estar en la oposición.

De este modo, reducimos la posibilidad de que el gobierno no se forme por estrategias personales o partidistas, fomentamos una renovación interna de los partidos, y promovemos la selección de los más válidos para liderar la sociedad --que necesariamente requiere ser capaz de entenderse con todas las sensibilidades que representan otros partidos políticos--.

Obviamente los partidos podrían evitar la ley no poniendo como cabeza de partido a su candidato a presidente, pero tendría sin duda un coste político porque sería difícil de justificar esta maniobra ante los votantes.  Un modo más fuerte de de evitar esta posibilidad sería exigir a los partidos que declaren explícitamente (no implícitamente como en es en la actualidad a través del cabeza de lista) quién es su candidato o candidata a presidente.

También se podría argumentar que esto tiene un mayor coste político para los partidos que tienen opción a gobernar porque un partido pequeño podrá presentar de nuevo al mismo cabeza de lista ya que sabe que no van a gobernar. Pero, por otra parte, son probablemente los líderes de los partidos más votados los más responsables de la repetición de las elecciones.

Las posibles alternativas

A continuación, enumero algunas posibles alternativas (en algunos casos ampliamente analizadas) ordenadas de mayor a menor calado. El objetivo es mostrar por qué creo que, si bien algunas pueden ser importantes, requieren de profundo debate y, aun sin ser experto en la materia, no veo que puedan considerarse medidas que se puedan implementar de manera urgente.

1) Cambio en la ley electoral hacia un modelo de doble vuelta, en el que los dos partidos más votados compiten en segunda vuelta y el ganador gobierna en mayoría. Esto sería un sistema presidencialista que, al margen de las posibles opiniones en contra como que nuestro sistema parlamentario proporcional garantiza la representación de la pluralidad del estado, requeriría una reforma probablemente de calado constitucional. Dada la coyuntura actual, es difícilmente imaginable una reforma de esta magnitud.

2) Cambio en la ley electoral para favorecer la formación de mayorías. Las discusiones típicas giran en torno al peso relativo de las circunscripciones, la modificación de Ley de Hondt u otras ideas que pretenden ser creativas como, recientemente tras las elecciones en Grecia, la adición de un número de escaños para el partido más votado. Cada modificación va a tender a favorecer a unos partidos en función de distintas variables, como la localización histórica del electorado, con lo que es previsible de nuevo una falta de consenso a corto o medio plazo en el escenario político cambiante en el que nos movemos.

3) Cambio en la regulación sobre la investidura. Se han propuesto distintas soluciones, pero todas tienen consecuencias en otras partes del sistema. Si por ejemplo se plantea la posibilidad de que sea posible una investidura con menos apoyos, sería coherente plantearse si por un gobierno que se ha formado con menos apoyos debería ser posible forzar su sustitución con una moción de censura también con menos apoyos. Aun así, ésta sería posiblemente la vía más plausible a explorar a medio plazo.

El resumen

Hay otras medidas posibles que quizá sean más importantes, pero difícilmente implementables de manera urgente. El sistema electoral que tenemos, con sus fallos, ha dado lugar gobiernos estables desde el 77. La principal causa del problema que tenemos en este momento no es el sistema, son los políticos. La medida que propongo, no implicaría ningún cambio profundo en el sistema, sino en el funcionamiento interno de los partidos. Hagamos que trabajen en formarse en el entendimiento, y no en forjar egos.

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