Petición cerrada

Retirar valla separatoria Residencia Medinaceli - Urbanización Virgen del Mar

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Trabajadores, residentes y familias de la residencia Medinaceli se encuentran "impactados e indignados" después de que la urbanización Virgen del Mar de Soto de la Marina en Bezana haya puesto una valla de separación, que consideran "discriminatoria", entre la propia edificación y el centro, cuyos internos presentan diversidad funcional.

Lola Prieto, hermana de uno de los residentes, denuncia en una publicación de Facebook que es de "dudosa legalidad ya que impide el acceso directo a la vía pública, fundamental en caso de evacuación, y dificulta la entrada y salida diaria" del centro.

Una valla que separa el Centro Socio Sanitario Medinaceli de Soto de la Marina - Sta. Cruz de Bezana -  y la urbanización Virgen del Mar, al parecer, la propiedad del suelo es de la urbanización, de ahí que hayan colocado la valla.

En este centro vive el hermano de Lola y con este duro texto define ella la situación en redes sociales:

"A los propietarios de la urbanización Virgen del Mar de Soto de la Marina (Cantabria), parece que no les gustan sus vecinos, los internos de la residencia Medinaceli,discapacitados físicos, psíquicos e intelectuales. 
La valla de separación que han colocado entre "su propiedad" y la acera de acceso a la residencia no solo es de dudosa legalidad ya que impide el acceso directo a la vía pública, fundamental en caso de evacuación, sino que también dificulta la entrada y salida diaria y, quizá no tan importante en cuanto a temas prácticos pero sí en filosofías de inclusión y aceptación de las diferencias, provoca en estas personas sentimiento de rechazo, de encierro, de tristeza y para aquellos cuya discapacidad no interfiere en sus capacidades intelectuales, de enfado, de un gran enfado.
Mi hermano Jesus Prieto Villazan, vive en esta residencia y sí, está muy enfadado. Con motivos para estarlo."

Según se detalla en los medios, la disconformidad con la residencia por parte de esta urbanización "viene de atrás" puesto que, tal y como apuntan, establecieron una verja para impedir el acceso de vehículos a esa calle que, posteriormente, una sentencia de un juez obligó a retirar. 

El Ayuntamiento ratifica que la urbanización dispone de un permiso provisional de vallado aprobado en Junta de Gobierno el pasado 4 de agosto, ya que se trata de una parcela jurídicamente privada. Sin embargo, el Consistorio está tratando de recuperar ese vial que reclama como público, un proceso que "viene de muchos años atrás" y que, según señalan sus responsables, "es muy lento y jurídicamente muy complejo". En caso de que lo consigan, "correrían con los gastos de retirada de la valla", aseguran. 

Si bien parece ser que el suelo es propiedad privada de dicha urbanización; desde el Ayuntamiento se autorizó que el acceso a la Residencia Medinaceli se ubicara en referido lugar. Actualmente las personas residentes, trabajadoras y visitantes de la Residencia se encuentran desprotegidas ante situaciones de riesgo como pueda ser un incendio o necesidad sanitaria de urgencia dadas las limitaciones para el acceso y traslado de personas. En consecuencia, deseo hacer referencia a la siguiente ordenanza municipal:
Aprobación definitiva de la Ordenaza [sic] municipal sobre Protección de Convivencia Ciudadana y Prevención de Actuaciones Antisociales.
BOC - Número 244 Martes, 22 de diciembre de 2009 Página 16139
Artículo 20. Utilización de la vía pública por los peatones.
3) Deberá facilitarse el tránsito por la vía pública a niños, ancianos y personas con discapacidad, en especial en aquellas actividades que entrañen dificultades o peligro para su integridad física.
Artículo 21.- Ocupaciones y actividades no autorizadas
1) Todos los ciudadanos tienen el derecho a transitar y circular por los espacios y vías públicas habilitadas para ello sin que ninguna persona ni la actividad que ésta pueda realizar, salvo las que cuenten con la oportuna autorización administrativa, supongan un límite a ese derecho.
2) Para garantizar ese derecho, queda prohibida, en estos espacios y vías públicas, toda actividad que implique una estancia o uso anormal, o que representen acciones de presión o insistencia hacia los ciudadanos, o perturben la libertad de circulación de estos u obstruyan o limiten el tráfico rodado de vehículos, o la realización de cualquier tipo de ofrecimiento o requerimiento, directo o encubierto, de cualquier bien o servicio, cuando no cuente con la preceptiva autorización.

Por otro lado, ha de referirse que la sensación de rechazo, marginación, discriminación y aislamiento por parte de las personas residentes es lógica ya que se valora esta obra como un atentado contra los derechos de las personas con discapacidad.

Publicado por El Diario Montañes 25/08/2017

Una valla rodeada de indignación

En Soto de la Marina el malestar se extiende a los dos lados de la vallade dos metros de altura que desde el miércoles delimita la urbanización Virgen del Mar y la residencia sociosanitaria Medinaceli, concertada con Servicios Sociales (Icass), que atiende a 112 adultos con discapacidad física grave, enfermedad mental o trastornos conductuales.

La colocación del vallado sobre la acera paralela a la fachada principal del centro -«a poco más de un metro de la puerta de la recepción»-, así como en el lateral de la finca que linda con la urbanización, ha indignado a usuarios y familiares. «Nos han enjaulado, cuando sales del edificio y recorres la acera hasta la carretera te recuerda a la frontera de Ceuta y Melilla», señala la directora de la residencia, Raquel López.

Y es que desde hace dos días ese tramo es un pasillo con verja a ambos lados. Al propio cercado del centro se ha añadido la polémica valla, a propuesta de los vecinos, «hartos de que nos invadan y de que utilicen nuestra propiedad como si fuera pública», defienden ellos. Por si la verja no basta para frenar a los intrusos, han dispuesto dos señales verticales de 'prohibido el paso, salvo residentes y emergencias'. 

López confirma «el malestar» que esta medida ha generado entre los trabajadores (casi 90) y las familias de los pacientes atendidos en sus instalaciones. Pilar Cadenato, hermana de un usuario, transmitía su «indignación» a este periódico nada más «descubrir» que «les han cercado como si estuvieran en una cárcel, es una vergüenza». A su juicio, «supone un rechazo brutal a los enfermos mentales, aislarlos sólo genera más estigma. Allí también hay personas mayores, gente con discapacidad, imagínate cómo nos sentimos al ver que se les discrimina así».

Como consecuencia del vallado, «no podemos acceder en coche hasta la puerta, algo que yo hacía cada vez que llevo a mi madre, que tiene dificultades para caminar, a ver a su hijo. Ahora no hay más opción que entrar a pie o en silla de ruedas. No entiendo que se haya dado permiso para esto», se queja esta mujer.

Desde el Ayuntamiento de Santa Cruz de Bezana confirman que la urbanización solicitó la autorización para colocar la verja y «la junta de gobierno se lo aprobó». En este sentido, Lola Prieto, hermana de otro interno, con quien comparte su «enfado», señala «la dudosa legalidad de esa valla, .

La responsable del centro, que recuerda que «las residencias tienen que existir», ha comunicado lo ocurrido a la Gerencia, en Madrid, donde «se darán los pasos oportunos para intentar revocar esa licencia».

Ajenos a la repercusión de su iniciativa, entre los vecinos de esta urbanización de chalés de Soto de la Marina, construida hace 23 años, «sobran argumentos para justificar la colocación de la valla». Partiendo -dicen- de que «nunca debió de haberse levantado este mastodonte delante de nuestras casas». Pero el rechazo vecinal no impidió que la residencia abriera sus puertas en 2010. «En su día, había una verja que delimitaba la urbanización y, cuando construyeron el centro, la quitaron», apunta un portavoz, que sitúa ahí el comienzo de la batalla por delimitar la parcela. «Nos ha costado cuatro años volver a ponerla, solo hemos defendido nuestro terreno».

Los vecinos recalcan que «el Ayuntamiento y la Policía Local saben los problemas que tenemos. Lo hemos denunciado de forma reiterada». Y ponen una ristra de ejemplos con la que invitan a ponerse en su lugar: «Ves gente desconocida deambular por nuestras calles, hacen sus necesidades donde les cuadra; hemos tenido que cercar la pista y poner un candado porque salían a realizar aquí sus actividades; nos invaden los coches, tanto de los trabajadores como de los familiares que vienen de visita, que aparcan en las aceras, a veces delante de nuestros garajes. Todo ello, cuando la residencia tiene un parking privado sin utilizar». Insisten en que «es muy triste que no puedan salir nuestros niños a jugar al jardín de la urbanización porque salen grupos de enfermos. Y que conste que no tenemos nada en contra de ellos, pero está claro que siendo un tema tan sensible, si nos dieron permiso municipal para poner la valla es porque se entiende nuestra reivindicación», concluyen.



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