Necesitamos una Ley de igualdad LGTBI ya

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Soy Rubén Serrano, soy gay y, aunque a muchos y muchas os parezca mentira, mostrar libremente nuestra orientación sexual e identidad de género aún nos supone un problema. Todavía recuerdo los gritos de “maricón” en el patio del colegio, a mis 26 años escondo mi pluma cada vez que paso por delante de un grupo de chicos por miedo a que me insulten o me peguen y siento impotencia cada vez que leo una noticia de una paliza a una persona trans o cuando escucho a mis amigas lesbianas contarme que un hombre las llamó “bolleras” con asco cuando se dieron un beso en un bar.

Soy periodista especializado temas LGTB+ y de género y el año pasado impulsé en España el movimiento #MeQueer. Bajo este hashtag, miles de ciudadanos denunciaron en Twitter historias de acoso escolar, agresiones y humillaciones en espacios públicos y rechazos en el ámbito familiar -entre otro tipo de violencias- por ser gais, lesbianas, bisexuales, trans, intersexuales, género fluido, queer y salirse de la heterosexualidad y del binomio hombre o mujer.

En un solo día se escribieron más de 40.000 tuits en nuestro país, mientras que a escala mundial se registraron hasta 110.000 tuits, con gran incidencia en América Latina. El #MeQueer se convirtió en un doloroso fenómeno internacional y reflejó pasado y presente de la historia de España.

Más allá de la pantalla, los datos son aún más duros. El informe La cara oculta de la violencia hacia el colectivo LGTBI, publicado recientemente por la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) junto con el Observatorio Redes contra el Odio, reveló que en 2017 se recogieron 629 casos de LGTBIfobia en España. Sin embargo, lo que es aún más alarmante es que entre el 60% y el 80% de los delitos de odio y agresiones discriminatorias no se denuncian. La invisibilidad del odio que sufrimos. Y todo esto ocurrió sólo en 2017.

Los avances en los derechos de la comunidad LGTBI en España han sido constantes desde la llegada de la democracia, pero son insuficientes. La FELGTB presentó una Proposición de Ley contra la discriminación por orientación sexual, identidad o expresión de género y características sexuales, y de igualdad social de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales (conocida como Ley de igualdad LGTBI), que recibió el respaldo del Congreso de los Diputados en septiembre de 2017.

Desde entonces ha estado más de un año debatiéndose en la Comisión de Igualdad. Lamentablemente, su tramitación y su discusión se ralentizó por enfrentamientos políticos y no ha sido aprobada. Ahora, con el anuncio de las elecciones generales para el 28 de abril, las Cortes se disuelven, la Comisión también y todo el trabajo realizado con esta ley desaparecerá. Tendremos que volver a empezar de cero.

Esta ley no puede esperar más. Nuestros derechos como ciudadanos no pueden estar pendientes de unos despachos ni quedar subordinados a disputas partidistas. La violencia que sufrimos las personas LGTBI es transversal y nos afecta a todos independientemente de nuestra ideología política. Esto quedó claro cuando figuras políticas de distinto signo denunciaron sus propias experiencias de discriminación durante el #MeQueer: Ada Colau (BeC), Carla Antonelli (PSOE), Miquel Iceta (PSC), Lucía Martín (En Comú Podem) Jaime de los Santos (PP), Antonio Maillo (IU) y Eduardo Rubiño (Podemos) entre otros y otras. 

La necesidad de una Ley de igualdad LGTBI es urgente. Necesitamos sentirnos protegidos; dejar de subir al metro con miedo; dejar de ir al hospital con la nariz rota porque nos han pegado en la calle; sentirnos seguros en los colegios e institutos y no recibir insultos; sentirnos libres para expresarnos tal y como somos y no tener que ocultarnos antes nuestra familia, amigos, desconocidos o compañeros de trabajo. Por eso te pido que firmes, aquí y ahora, para que, en primer lugar, los candidatos y las candidatas a las próximas elecciones generales se posicionen sobre esta ley y, en segundo lugar, para que finalmente se apruebe.

Mientras se debatían los artículos, a las personas LGTBI nos seguían pegando, acosando, humillando. Ahora, mientras dure la campaña electoral y hasta que esta ansiada ley llegue, seguiremos sufriendo una violencia sistemática que se podría haber parado gracias al texto de igualdad LGTBI. Por eso y, después de todos los hechos que se han expuesto, solicito a todos los partidos políticos que se comprometan públicamente a aprobar e implementar una Ley de Igualdad LGTBI en la próxima legislatura y que este acuerdo se refleje en su programa electoral. Necesitamos su compromiso. Necesitamos su acción. Necesitamos la Ley de igualdad LGTBI.

Firma ahora para que los futuros candidatos a la presidencia de España se comprometan a garantizar los derechos de las personas LGTBI con la aprobación e implementación inmediata de la Ley de igualdad LGTBI.

#LeyLGTBIya



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