Vacuna inmediata contra el COVID19 a las personas aquejadas de Alzheimer y otras demencias

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AFEDAC, Asociación Alzheimer Antequera ha iniciado esta petición dirigida a Ministerio de Sanidad y

Nuestra sociedad atraviesa una de las peores pandemias que se recuerdan en la historia reciente y la inmunización a la ciudadanía a través de la vacunación se presenta como la solución para superarla.

De acuerdo a la última actualización de la Estrategia de vacunación frente al COVID en España del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud fechada a día 21 de enero de 2021, la primera etapa de vacunación tiene como colectivo destinatario a las personas usuarias de residencias y profesionales sociosanitarios en primera línea, así como los grandes dependientes y trabajadores de residencias. Sin dudas es algo imprescindible y esta primera etapa debe ser completada cuanto antes.

De acuerdo a este documento, el siguiente grupo en ser vacunado va a ser el Grupo 5, que está integrado por personas que tengan 80 años o más y que no hayan recibido la vacuna anteriormente por pertenecer al Grupo 1. Y esta decisión se basa en tres principios éticos:

- El principio de necesidad: “a igual necesidad, igual acceso al recurso”, que según el documento “cobra una especial relevancia porque nos señala a quién debemos dirigir las próximas dosis de vacunas: a los mayores de 80 y más años, ya que existe evidencia científica alta de que podrían sufrir un desenlace fatal si llegaran a enfermar por COVID-19”.

- El principio de equidad: según el documento, “exige tener en cuenta a la hora de priorizar en la vacunación las vulnerabilidades, desigualdades, riesgos y necesidades de los grupos que, debido a factores sociales, geográficos o biomédicos subyacentes, corren riesgo de sufrir peores consecuencias por la pandemia. Este principio, como sucede con el de necesidad, nos lleva a dar preferencia a los grupos de mayor vulnerabilidad, que en el momento presente el que acabamos de mencionar: los mayores de 80 y más años”

- El principio de reciprocidad: según el documento, “exige proteger especialmente a quienes soportan importantes riesgos y cargas adicionales por la COVID-19 por estar dedicados a salvaguardar el bienestar de los demás, incluida la salud. Este principio justifica el acceso prioritario a los recursos escasos por parte de las personas que arriesgan su propia salud o vida para combatir la pandemia, entre los que destacan los sanitarios y sociosanitarios más expuestos a la enfermedad”.

Y a continuación dice el documento que “evaluando los riesgos de exposición, transmisión, morbilidad grave y mortalidad, a la vista de los principios de necesidad, equidad y reciprocidad, entendemos que los grupos de población que deben ser priorizados en esta segunda fase de la Estrategia son los mayores de 80 y más años y los sanitario y sociosanitarios más expuestos. Puesto que el número de vacunas que se espera recibir en las próximas semanas es insuficiente para atender a todas las personas englobadas en los dos grupos mencionados, habrá que priorizar dentro de cada uno de ellos. En el caso del grupo de edad, como ya se ha dicho, empezando por los más mayores. Y en el caso de los profesionales sanitarios y sociosanitarios, empezando por los que están más directamente expuestos”.

Creemos que usar simplemente el criterio de la edad para determinar quién se vacuna y quién no, no es del todo acertado.

Para ejemplificar lo anterior podemos exponer la realidad actual de nuestra entidad, AFEDAC, Asociación de familiares de enfermos de Alzheimer y otras demencias de Antequera y comarca. Actualmente atendemos a unas 40 personas usuarias de las cuales unas 15 asisten diariamente a los programas de tratamiento no farmacológico que dispensamos a través de distintas modalidades. El espacio disponible en nuestra sede y la necesidad de garantizar las medidas sanitarias nos obliga a controlar mucho el aforo, ya que para nosotros lo primero son nuestras personas usuarias. Hemos estudiado los expedientes de estas 40 personas usuarias y la realidad es la siguiente:

- El 100% son pacientes con trastornos demenciales en diferente grado y nivel, con la discapacidad que ello supone.
- Más del 75% arrastran otro tipo de patologías de diversa índole, clase y condición que hace que su vulnerabilidad sea mayor: en los informes médicos vemos cardiopatías de diversa tipología (fibrilación auricular, isquémicas, etc.), diabetes, disliplemia, poliartritis, trastornos tiroidales, afecciones oncológicas, accidentes cerebrovasculares, etc.
- Más del 60% de nuestras personas usuarias tienen menos de 80 años, la frontera que marca el siguiente grupo de vacunación.

Dicho en otras palabras, y con la Estrategia en la mano, buena parte de nuestras personas usuarias se van a quedar de momento sin vacuna a pesar de arrastrar todas las dificultades propias de un trastorno demencial (que son muchas y muy variadas y que van más allá de la proverbial pérdida de memoria), amén de lo derivado de los distintos cuadros clínicos que quedan reflejados en cada historial médico.

Esta realidad es extrapolable a todo el territorio nacional: de acuerdo a la Confederación Nacional de Alzheimer, CEAFA, en España existen 310 asociaciones locales y 6 asociaciones uniprovinciales agrupadas bajo el paraguas tanto de la propia Confederación Nacional como de 12 Federaciones Autonómicas y 1 Confederación Autonómica. Del monto total de Asociaciones, muchas de ellas no disponen de residencia, lo que hace que sus pacientes tampoco sean tenidos en cuenta ni en la Etapa 1 ni tampoco en la Etapa 2 si la persona no tiene al menos 80 años. 

¿Acaso un paciente demencial pluripatológico no puede acogerse al “principio de necesidad”? Si se contagia por COVID, ¿no corre tanto o más riesgo de un fatal desenlace? ¿O por tener menos de 80 años tiene menos posibilidades de fallecer? Las vulnerabilidades, desigualdades, riesgos y necesidades a los que hace referencia el “principio de equidad”, ¿no se tienen en cuenta en estos pacientes por tener menos de 80 años?

Mediante esta campaña solicitamos a los responsables de Salud Pública de nuestro país que las personas aquejadas de Alzheimer y otras demencias de España sean consideradas colectivo prioritario para la vacunación sin tener en cuenta su edad. Estamos hablando de una patología con un cuadro clínico complejo en la que la inevitable afectación cognitiva multinivel se relaciona directamente con trastornos comportamentales que pueden dificultar sobremanera el cumplimiento de las medidas de seguridad para frenar la transmisión, como es el distanciamiento social, la higiene de manos o el adecuado uso de mascarillas, sin olvidar que, en muchos casos, tal y como indicamos, existen otras enfermedades asociadas que hacen al paciente demencial todavía más vulnerable. 

Si estás de acuerdo con lo expuesto, rogamos tu apoyo a la campaña así como tu colaboración compartiéndola con tu entorno. Los pacientes con Alzheimer merecen nuestra lucha y buena parte de su bienestar y calidad de vida recae sobre nosotros. No permitamos que su vacunación se demore por más tiempo.  

 

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