Por el derecho a vivir sin radón.

0 personas han firmado. ¡Ayuda a conseguir 500!


El radón es un gas radiactivo que, según la OMS, constituye la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco. Y puedes estar respirándolo, en tu casa o en el trabajo, sin saberlo. Se trata de un problema de salud pública para el que no existe ninguna política de prevención o remediación en nuestro país. Los datos de la OMS indican que, de media, entre el 3% y el 14% de todos los cánceres de pulmón se deben a la exposición al radón. Según esos datos, entre 1.500 y 2.000 personas mueren al año en España por cáncer de pulmón provocado por exposición al radón.

Sin embargo, en España no existe un plan de prevención contra este grave riesgo de salud pública. Tampoco se ha realizado ninguna campaña de concienciación ni de información sobre este asunto. En ciertas zonas de España, la concentración de radón ambiental es potencialmente muy alta, poniendo en grave riesgo la salud de sus habitantes, que ni siquiera saben de este peligro.

El radón es un elemento químico gaseoso de la familia de los gases nobles. Su símbolo es Rn y su masa media es 222. Es inodoro, incoloro e insípido. Además, es radiactivo, y esto lo hace muy especial. El radón emite partículas radioactivas alfa que, al ser inhaladas durante la respiración, se alojan en el epitelio bronquial y se produce la radiación interna.

La Organización Mundial de la Salud clasificó al radón como cancerígeno humano del Grupo 1 en el año 1988. Desde entonces países como EE.UU., Irlanda, Reino Unido, Noruega o Suecia han desarrollado legislaciones encaminadas a proteger a la población de la exposición a este gas. La Unión Europea publicó, en el año 1990, la Recomendación 90/143/EURATOM, sobre las normas básicas de protección de la población a la exposición al gas radón.

Desde que se publicara dicha Recomendación, España se ha situado en el carril lento de países en cuanto al desarrollo legislativo. Mientras los países anglosajones y nórdicos comenzaron a desarrollar legislación y normas basadas en la Recomendación de la UE, otros países como España han dejado pasar el tiempo sin tomar medidas concretas y eficaces para proteger de este peligroso gas a la población.

En España el primer apunte que podemos encontrar en las sesiones del Congreso no sucede hasta febrero de 1999, con pregunta al Gobierno de la entonces diputada Pilar Rahola i Martínez. La pregunta fue: “¿Qué medidas urgentes se va a tomar para informar a los ciudadanos del peligro que supone este gas? ¿Ha contravenido España la normativa europea del año 1991, en la que ya se impelía a los miembros de la UE a actuar en este sentido? ¿Se va a iniciar normativas en cuanto a edificación de viviendas y materiales de construcción para obligar a que los empresarios de la construcción tengan en cuenta este grave problema?”

Han pasado 19 años desde que se planteara esta pregunta y 28 años desde la publicación de la primera Recomendación de la Comisión Europea, y la situación a día de hoy, 4 de octubre de 2018, es que la normativa que debería estar protegiendo a la población del riesgo del radón sigue encallada en los diferentes Ministerios. Es cierto que ya se han redactado algunos borradores de Real Decreto, pero dichos borradores parecen perseguir más el cumplir plazos y cubrir el expediente que realmente proteger a la población y conseguir, en un plazo medio, reducir la influencia de este gas en la tasa de incidencia de cáncer de pulmón en España. Como ejemplo simplemente citar que, del Plan Nacional de Radón que debería estar implementado desde inicio de 2018, aún no hemos podido ver ni un borrador. En estos momentos lo está redactando el Ministerio de Sanidad, sin contar ni con las entidades y organizaciones interesadas en este asunto ni con la sociedad civil. En EE.UU., en la elaboración del Plan Nacional de Radón han participado asociaciones contra el cáncer, laboratorios y empresas de medición y mitigación, etc.

Consideramos importante que desde la administración central se tengan en cuenta una serie de medidas que pueden ayudar a una mejor protección de la población frente a este riesgo para la salud de las personas.

Por lo tanto, desde la Fundación para la Salud Geoambiental, dentro de su programa Vive sin Radón, y desde las organizaciones que apoyan dicho programa, solicitamos al Gobierno los siguientes puntos:

1.      Debe ser un objetivo irrenunciable que el nivel de referencia para la concentración anual de este gas en espacios cerrados se fije en 100 Bq/m3, tal y como recomienda la OMS, en lugar de los 300 Bq/m3 que se pretende establecer según los proyectos de Real Decreto en curso. En el caso de que esto técnicamente no sea posible en España en la actualidad, se debe fijar un calendario con objetivos a medio plazo de 4-6 años para alcanzar el nivel que recomienda la OMS de 100 Bq/m3.

2.      Que la diferencia de competencias que tienen los ministerios no sea obstáculo para poder coordinar, promocionar, actuar, legislar, y en general poner en marcha todas las atribuciones que tiene el Estado, para que dispongamos de una legislación eficaz y transparente cuyo objetivo último sea el cumplimiento del artículo 43 de nuestra Constitución.

3.      Establecer campañas informativas a la población como se hace con los accidentes de tráfico o como se hizo en su día con el tabaco. Debe existir una partida para este fin en los presupuestos correspondientes.

4.      A todos los diagnosticados de cáncer de pulmón se les debería hacer una medición de concentración de gas radón en la casa o casas en las que haya vivido. Estos datos deberán guardarse en una base de datos para los consiguientes estudios epidemiológicos. Sería deseable que dichos datos sirvieran para disponer de información de acceso público sobre la influencia del radón en la incidencia del cáncer de pulmón.

5.      Los servicios relacionados con la medición y mitigación en viviendas de radón deberían tener un IVA reducido, al igual que lo tienen por ejemplo los tratamientos de oncología, puesto que estamos hablando de un problema grave de salud pública que puede reportar un beneficio social a largo plazo si se consigue reducir la tasa de cáncer de pulmón. La prevención debe considerarse como un tratamiento más.    

6.      Deben establecerse ayudas financieras adicionales a las que ya recoge el Plan de Vivienda 2018-2021. Muchas personas pueden no disponer de los recursos necesarios para costear una mitigación de radón en su vivienda. Debe existir una forma de que puedan financiar en condiciones preferentes. Tanto las ayudas financieras como las que recoge el Plan de Vivienda deben ser fáciles de tramitar sin que supongan una carga administrativa para los particulares. Deberían poderse solicitar en sus administraciones locales con un simple documento. Además, las obras de mitigación en edificios deberían tener un IVA reducido.

7.      Eliminar el requisito, que se impone a las viviendas, de estar finalizadas antes de 1996 que se establece Plan Estatal de Vivienda 2018-2021 para poder optar a las ayudas para mitigación de radón. Muchas viviendas construidas con posterioridad pueden estar afectadas y exponer a sus habitantes a este gas.

8.      El Estado debe establecer una estrategia con el objetivo de reducir de la tasa de cáncer de pulmón debida al radón. El radón es un factor ambiental evitable y, tal y como recoge la OMS en su Declaración de Asturias 2011, todos los países deberían adoptar y aplicar leyes que protejan a la población, sobre todo a los sectores más vulnerables, contra el cáncer de origen ambiental y laboral.   

9.      En todos los municipios donde la concentración de radón pueda superar los 100 Bq/m3 debería establecerse un Plan Municipal contra el Radón. La actuación y control a nivel de administración local puede ser una herramienta muy eficaz para actuar contra el radón.

10.   Incluir al radón en la Inspecciones Técnicas de Edificios.

11.   Incluir información obligatoria sobre la situación de radón de la propiedad en los procesos de compra-venta de inmuebles.

12.   El Código Técnico de la Edificación debe recoger el nivel de referencia de 100 Bq/m3 como nivel de diseño objetivo en las nuevas construcciones. También debería establecer normativas para las reformas de mitigación.

13.   De igual manera que se ha incluido de forma obligatoria en los alquileres de vivienda el certificado de eficiencia energética, debe incluirse también la medición acreditada de radón.

14.   Incluir el radón en la prevención primaria. Igual que se vacuna a los niños para prevenir enfermedades, los médicos de Atención Primaria, de las zonas con niveles de riesgo por encima de 100 Bq/m3, deberían recomendar a los pacientes realizar mediciones de radón. Esto es una de las recomendaciones recogidas en el punto 9 del Código Europeo contra el Cáncer.

15.   Igual que se ha hecho en países como Irlanda, donde se han medido el 100% de las aulas, se deberían medir todas las aulas de todos los edificios educativos de Infantil, Primaria y Secundaria de las zonas con riesgo por encima de 100 Bq/m3. Esta recomendación ya se recogía en el resumen ejecutivo del “Informe de Factores de Riesgo Ambiental del año 2007”, documento interno del Ministerio de Sanidad.

16.   La Directiva 59/2013 se basa en recomendaciones de la Comisión Internacional de Protección Radiológica recogidas en su publicación 103. Esta publicación data del año 2007, pero desde entonces se han publicado nuevas evidencias científicas. La publicación 137 de 2017 de la Comisión Internacional de Protección Radiológica aporta nuevos modelos de cálculo de los factores de conversión a dosis relativos al gas radón que deberían tenerse en cuenta en la nueva legislación.

17.   Toda la legislación referente a los distintos aspectos relacionados con el radón debería estar contemplada en una única norma, y de ámbito nacional. En la actualidad el radón tiene regulaciones legislativas en diferentes proyectos de ley de diferentes ministerios: una norma para la construcción de vivienda, otras varias normas del Consejo de Seguridad Nuclear, otras normas para la exposición laboral, otras dependerán de Sanidad...  A esto habrá que añadir las diferentes comunidades autónomas que quizás podrían legislar en sus ámbitos competenciales de formas diferentes. En definitiva, un lío para el ciudadano. Los ciudadanos deberíamos tener la misma protección frente al radón independientemente de nuestro lugar de residencia o trabajo.    

Para instar al Gobierno a que se tome en serio este problema y no demore más la trasposición de la Directiva 59/2013 EURATOM, y en consecuencia establezca a la mayor urgencia normas de seguridad básicas para la protección de los ciudadanos frente a la exposición al radón, te pedimos que firmes esta petición. Es importante para la salud de todos. Tú mismo puedes estar expuesto, sin saberlo, a la amenaza silenciosa del radón y a un posible cáncer de pulmón, evitable. Exige al Gobierno que tome cartas en el asunto.



Hoy: Vive sin radón cuenta con tu ayuda

Vive sin radón necesita tu ayuda con esta petición «Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad: Por el derecho a vivir sin radón.». Únete a Vive sin radón y 354 personas que ya han firmado.