Reconocer la enfermedad del Lipedema en la Seguridad Social, e incluir su tratamiento

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Es una problemática que nos encontramos las personas diagnosticadas con Lipedema. Si bien esta enfermedad fue reconocida como tal por la OMS en mayo del presente año, todavía no está reconocida en nuestro sistema sanitario de la Seguridad Social. Por lo que, a día de hoy, prácticamente no se enseña en las facultades de medicina y menos del 3% de los médicos son capaces de reconocerla. 

El lipedema es una enfermedad que crea desproporción de grasa en piernas y brazos, dejando intactas manos y pies. Dicha grasa no sólo no responde a dieta y ejercicio, sino que no para de reproducirse y crecer creando dolor, pesadez, fatiga, dificultad en la movilidad, fácil aparición de moratones, hinchazón e inflamación debido a la presión que ejerce la grasa en el sistema linfático y circulatorio. Sin hablar de las consecuencias psicológicas y los trastornos alimenticios, depresión y enfermedades mentales en que puede derivar y podrían ser evitadas. Esta  enfermedad empeora progresivamente con el tiempo, dando lugar a un daño permanente e incapacitante, que puede derivar en otras patologías aún más complicadas como el linfedema. Actualmente su tratamiento es complicado y más al no estar tipificada como enfermedad por la Seguridad Social en España. Es una enfermedad mal diagnostica, mal entendida y desconsiderada por su desconocimiento. En España no se opera, aun habiendo ya técnicas eficaces en el control del problema tanto en algunos países de Europa como en Estados Unidos. Casi el 12% de la población femenina padece ésta condición, la cual puede heredarse o desarrollarse en la pubertad, embarazo o menopausia.

 En España, no es reconocida como enfermedad, por lo que la Seguridad Social nos tiene totalmente desprotegidos a los diagnosticados por los pocos médicos que se dignan a interesarse por nuestros casos: no cubre medias de compresión especiales (cuyo valor puede ascender a los 400€, y sí se recetan para otras patologías), ni drenajes linfáticos manuales, ni tratamientos no invasivos (todo de elevado coste), que ayudan temporalmente a mejorar el dolor y contener su avance, sin mencionar la opción quirúrgica, que es la única que proporciona una mejora considerable de la enfermedad. Además, cabe decir que un diagnóstico y tratamiento tempranos, evita muchos tratamientos posteriores. Por otro lado, es importante remarcar que no es una enfermedad estética, pues a la larga, sin tratamiento, afecta a los sistemas circulatorios y linfáticos, además de a la movilidad.  

Todas las pacientes de lipedema merecemos reconocimiento, un diagnóstico claro, tratamiento de calidad y una recuperación completa. Por esto pedimos su inclusión inmediata en nuestro Sistema Sanitario, que la Seguridad Social la reconozca como enfermedad siguiendo el ejemplo de la OMS, y que se provea tratamiento a las afectadas.