Pacto de Estado para la Transición de la Educación al siglo XXI

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Soy Gonzalo Rojo, padre de dos niños mellizos, Iker y Oihan, que actualmente tienen dos años. He estado un año y medio de excedencia para el cuidado y atención de mis hijos, por recomendación médica. Pero el año que viene, podrán incorporarse a la educación infantil.

Por suerte, tenemos posibilidad de escoger entre diferentes modelos y centros educativos para su matriculación del próximo curso. Pero eso no es lo que me preocupa. Lo que realmente me preocupa es el siguiente ciclo de primaria, y el de secundaria, y el bachiller u otra opción que exista o elijan realizar. Todo sea que cuando les toque, ya no existan dichas opciones. Tiempo al tiempo.

Lo que me preocupa es la deriva política en materia de educación que existe en España, con cada cambio de gobierno. Además, a ello le podemos añadir las competencias transferidas en materia de educación que tienen las CCAA, lo cuál puede acentuar más los intereses ideológicos o políticos. Algo muy actual, ¿cierto?

Me preocupa que después de los cambios sociales y avances que se han producido en los últimos años, sigamos teniendo un sistema educativo originario del s.XIX que actualmente desperdicia y tritura el potencial humano del propio sistema educativo: empezando por el talento de los educandos, siguiendo por los docentes y directivos de centros, acabando por la administración pública en materia de educación.

Un sistema considero ineficiente, pues no permite el desarrollo del potencial del educando, en un mundo globalizado que requiere de talento. Una educación estandarizada frente a unas necesidades cada vez más personalizadas.

Una educación que permita el desarrollo del educando atendiendo a sus necesidades y motivaciones. Actualizando pedagogías, atendiendo al desarrollo de las habilidades transversales, competencias emocionales y la formación continua, tanto del alumnado como del profesorado.

Son muchos los avances que se han producido en ámbitos de la psicología, neurociencias y tecnologías que sugieren una adecuación de las metodologías y contenidos curriculares. Pero además de estabilidad educativa, también son necesarios recursos.

Me parece alarmante que en pleno s.XXI, España sea líder europeo (casi empatado con Malta) en fracaso escolar con una tasa del 19%, duplicando la media europea. Ello supone que se está "vertiendo" al mercado laboral a personas con bajo o nulo grado de cualificación profesional, en un mundo en el que cada vez es más importante la especialización y cualificación. Resultado ¿Cuál es la tasa de paro juvenil? Según los últimos datos de agosto de 2017, era del 38,7%. Sin hablar de los ingresos obtenidos los que tienen trabajo. Ello conlleva el empobrecimiento de toda una generación.

Si el coste medio de una plaza educativa ronda los 7.000 euros anuales, echando números rápidos podríamos decir que alguien que haya realizado hasta secundaria le ha costado a los contribuyentes 70.000 euros, 84.000 con Bachillerato, y 98.000 con un grado universitario, suponiendo el aprobado curso por año. Me parece alarmante que los jóvenes que terminan estudios superiores no tengan salidas profesionales acordes a sus estudios, después de estar toda la vida formándose; o tengan que irse a otros países porque la universidad no tiene sinergias o contacto con las empresas para aprovechar ese talento desarrollado. Una lástima desperdiciar ese dinero, y más aún, pagar semejante cantidad para que se produzca la fuga de talento a otros países.   

Me parecen alarmantes los niveles de acoso escolar que se producen, y a veces se encubren, en nuestros centros educativos, que acaba en numerosas ocasiones con heridas o cicatrices emocionales para toda la vida de quién lo ha sufrido, o de quién sufre la pérdida de un hij@. Considero que es algo que debería tratarse de forma tan contundente y seria como la violencia de género. Ya dice el refranero: "de aquellos polvos, estos lodos". Aunque haya CCAA que tienen su propia normativa al respecto, debería extenderse e implantar un protocolo de actuación eficaz y de obligado cumplimiento en los centros educativos, para erradicar este tipo de situaciones tan dañinas.

Estos son algunos puntos de los muchos que se podrían tratar, al igual que los resultados de informes PISA, las ayudas económicas o becas para estudio, tasas universitarias, rigidez curricular, niveles de estrés o ansiedad del alumnado o  profesorado.... 

Por ello, insto a los políticos que conforman la Comisión de Educación del Congreso de los Diputados, a que tengan altura de miras y sentido de responsabilidad social y política, para consensuar unas políticas educativas de Estado, que surjan de la aportación y debate de propuestas hechas por los estamentos de la sociedad, especialmente del ámbito educativo.

No les corresponde toda la responsabilidad de transformar el sistema educativo; simplemente aportar su granito de arena y desempeñar su función: DIALOGAR y PACTAR una Ley Educativa que suponga un MARCO LEGAL de amplio consenso político y social, que permita y promueva LA TRANSICIÓN EDUCATIVA hacia un sistema educativo adecuado a las necesidades del siglo XXI. 

Les invito a llevarlo a cabo sin prisa, pero sin pausa. Llevamos 150 años con este modelo, pero ya que se ponen de acuerdo, háganlo como la ocasión se merece. Tienen la oportunidad de hacer historia. Millones de niñ@s - al igual que Iker y Oihan -, padres, madres y docentes se lo agradecerán.

Todo ello influye en la salud de los individuos, el progreso y el bienestar de nuestra sociedad. No es a lo que aspira nuestra democracia?

Y tú, quieres aportar tu granito de arena?



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