La caza de aletas es una práctica terriblemente destructiva que involucra atrapar a un tiburón, cortarle las aletas y desechar el resto del animal, que a menudo es nuevamente lanzado en el agua para que muera. Unos 100 millones de tiburones mueren de esta manera anualmente, lo que causa un gran daño en la población de tiburones. Las aletas de tiburones son consideradas una exquisitez en algunas partes del mundo, sobre todo en el este de Asia. Un plato de sopa de aleta de tiburón puede alcanzar un precio de hasta $100, convirtiendo a los tiburones en criaturas muy rentables para los pescadores, lo que implica que la demanda por ellos aumente a medida que crece la población asiática.

Algunos países, entre los que destaca los Estados Unidos, han prohibido durante los últimos años la caza de aletas. Pero estas prohibiciones son complicadas de monitorear en cualquier lado, especialmente gracias al hecho de que los tiburones emigran regularmente a través de las fronteras internacionales. La caza de aletas todavía se practica alrededor del mundo en lugares tan apartados como Sudamérica y Australia, y como resultado muchas de las especies están en declive. Los tiburones azules están particularmente bajo un gran riesgo; algunas autoridades estiman que el 90% de las aletas que se consiguen pertenecen sólo a esta especie.

Además, recientes estudios confirman que las aletas de tiburón así como otros productos procedentes de los escualos contienen cantidades muy elevadas de mercurio que en muchos casos superan ampliamente las cantidades permitidas para el consumo humano.

En este contexto, resulta que España es el mayor exportador de aletas de tiburón dentro de Europa con diferencia, con entre 4000 y 5000 toneladas métricas al año. Europa representa un tercio de las importaciones a China.

Independientemente de la brutalidad y crueldad de la acción, ya que normalmente el tiburón aún está vivo cuando se le retorna al agua, donde su único futuro consiste en morir agonizando lentamente en el fondo del mar, hay que añadir que esta práctica provoca un gran despilfarro de proteínas y de otros productos derivados de los tiburones porque tan solo supone el aprovechamiento de entre un 2-5% del animal. De esta manera se impide el procesado y el aprovechamiento del resto del tiburón en la costa, con la consiguiente amenaza para el desarrollo alimentario y socioeconómico de zonas costeras de muchos países pobres implicados en el problema.

Letter to
Ministerio de Agricultura, ALimentación y Medio Ambiente de España
Acabo de firmar la siguiente petición "Prohibamos la caza de tiburones para hacer sopa de aleta de tiburón" pidiendo al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente de España que se prohiba la caza de tiburones y su aleteo en el mismo barco, pues es una crueldad intolerable hacia los tiburones.
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La petición argumenta esto:

La caza de aletas es una práctica terriblemente destructiva que involucra atrapar a un tiburón, cortarle las aletas y desechar el resto del animal, que a menudo es nuevamente lanzado en el agua para que muera. Unos 100 millones de tiburones mueren de esta manera anualmente, lo que causa un gran daño en la población de tiburones. Las aletas de tiburones son consideradas una exquisitez en algunas partes del mundo, sobre todo en el este de Asia. Un plato de sopa de aleta de tiburón puede alcanzar un precio de hasta $100, convirtiendo a los tiburones en criaturas muy rentables para los pescadores, lo que implica que la demanda por ellos aumente a medida que crece la población asiática.

Algunos países, entre los que destaca los Estados Unidos, han prohibido durante los últimos años la caza de aletas. Pero estas prohibiciones son complicadas de monitorear en cualquier lado, especialmente gracias al hecho de que los tiburones emigran regularmente a través de las fronteras internacionales. La caza de aletas todavía se practica alrededor del mundo en lugares tan apartados como Sudamérica y Australia, y como resultado muchas de las especies están en declive. Los tiburones azules están particularmente bajo un gran riesgo; algunas autoridades estiman que el 90% de las aletas que se consiguen pertenecen sólo a esta especie.

En este contexto, resulta que España es el mayor exportador de aletas de tiburón dentro de Europa con diferencia, con entre 4000 y 5000 toneladas métricas al año. Europa representa un tercio de las importaciones a China.
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Atentamente,