Carta abierta a los democristianos

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¡No hay nueva política si ella no se funda en la ética!

Valparaíso 22 de Noviembre 2017

1.-        Los que suscribimos esta carta somos militantes de base, dirigentes comunales, distritales y regionales del Partido Democratacristiano, que sentimos la obligación de expresar nuestra opinión en un momento crucial para la vida del partido y del país.

2.-        Nos sentimos herederos del legado que forjaron los padres fundadores de la Falange y luego de la Democracia Cristiana. Ese legado, puso al centro de nuestro quehacer político la lucha por los derechos fundamentales de las personas, la justicia social, la solidaridad y en definitiva la conquista de la dignidad humana. El camino de más de 80 años no ha sido fácil, pero proclamamos con orgullo que nuestros gobiernos han contribuido sustantivamente a esas causas y que nuestro movimiento sigue palpitando con pasión por los problemas que aquejan a miles de chilenos que aún en este siglo viven indignamente.

3.-        En la tarea por superar el orden establecido, nos hemos encontrado con otros chilenos que con concepciones distintas convergen con la nuestra, en la imperiosa necesidad de buscar soluciones a las desigualdades estructurales del sistema. En tales circunstancias, hemos seguido la proposición de Radomiro Tomic sobre “la unidad social y política del pueblo”, como una premisa ineludible para concretar los cambios.  Testimonio de esa política, fue el llamado a la unidad a los partidos que habían sido adversarios para enfrentar a la Dictadura que realizó el Presidente Eduardo Frei Montalva, y que gatilló su posterior asesinato por el Dictador Pinochet.

4.-        En consecuencia, hemos construido una coalición de partidos que ha sido sostén de la democracia política desde su restauración. Pero estos partidos tienen una identidad diferente. Ello explica, la legítima aspiración de la Democracia Cristiana para levantar su propia alternativa presidencial, en esta oportunidad encarnada en la senadora Carolina Goic.

            En esa perspectiva, los abajo firmantes valoramos como trascendental la relevancia que el partido y su candidata Goic le confirió a la función ética en la política chilena. ¡No hay nueva política si ella no se funda en la ética! Fue un grito a los cuatro vientos, que no escucharon los chilenos, pero que quedará zumbando en el oído de la historia y dará el sustento para una nueva democracia cristiana. No fue cualquier relato, fue una interpelación a la clase política y a la sociedad chilena, frente al relativismo moral y la traición al bien común de muchos “políticos”y “empresarios”que habían instalado el “todo vale.”

5.-        Por ello reconocemos el liderazgo señero de la senadora GOIC, que además con su renuncia a la presidencia del Partido nos da una gran lección, que la pone por encima de las pequeñeces que se deben superar para impulsar un rol de vanguardia en la política nacional. Son estos los contenidos y los gestos que nos inspiran y entusiasman para seguir adelante esperanzados en un Chile bueno para todos. Por ello respaldamos  la afirmación de Carolina Goic,  que "el domicilio de la democracia cristiana es la centro izquierda" y que el resultado de la elección "ha entregado al candidato Guillier la responsabilidad de liderar el proyecto progresista". En el mismo sentido el Consejo Nacional del Partido, ha resuelto respaldar en la segunda vuelta presidencial al senador Alejandro Guillier.

6.-        Vale recordar que en la primera vuelta, el candidato Guillier se preocupó de señalar que había espacio para integrar en su programa otras propuestas. Pues bien, la candidatura de la senadora GOIC fue la que desarrolló el programa más extenso, denso y de calidad de los prometidos al país, razón por la cual, albergamos la esperanza que el candidato Guillier acoja esas propuestas que justificarán el apoyo que los democratacristianos le entregamos. Esta acogida es de vital importancia para nosotros, pues no queremos revivir el “contrato de adhesión”que el partido le firmó a Bachelet, para luego, torpedearla con los “matices”. Más que una condición, la integración  de algunos de nuestros pilares programáticos es una exigencia para la propia gobernabilidad del país.

7.-        Para darle consistencia a la candidatura de la Unidad se requiere de una convergencia programática coherente y, para ello, es clave que todos los que respaldamos la candidatura de Alejandro Guillier nos dispongamos, con espíritu abierto y constructivo, a convenir las grandes tareas políticas que el pueblo de Chile anhela. Las señales del candidato en este sentido serán esenciales para definir la posición que el partido deberá asumir en relación a su política de alianza, y respecto de su inclusión a un eventual gobierno. No obstante, nos anticipamos en sostener que este respaldo que le entregamos al senador Guillier, no implica formar parte del gobierno. El resultado electoral nos fue adverso, en consecuencia no tenemos título  para conducir el Ejecutivo. No estamos por los cargos. Salvo que exista acuerdo programático, que el Presidente electo nos convoque y que el Partido así lo apruebe en sus instancias regulares. En todo evento, nuestro rol unitario igual lo ejerceremos desde el Congreso Nacional a través de nuestros senadores y diputados aportando a la gobernabilidad que el proceso requiere.

 8.-       Finalmente, llamamos a todos los democratacristianos del país a fortalecer la institucionalidad del partido, la fraternidad interna, la disciplina, todo lo cual nos facilite el camino para seguir luchando y reivindicando la ética en la política, la justicia social, la solidaridad, la promoción y defensa de los derechos inalienables de la persona humana en un Chile Unido por la dignidad de todos sus hijos.



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