Victoria confirmada

Provean la medicación de Anahi Reinoso

¡Esta petición alcanzó el cambio con 419 firmas!


El Dr Miguel Giulietti está tratando incondicionalmente a Anahí desde hace 4 años, ha hecho diferentes  presentaciones en el Htal. Alejandro Gutierrez de Venado Tuerto así como en el Ministerio de Salud de la provincia de Santa Fe para que le otorguen la medicina con la que ella está saliendo de una crisis que tuvo como consecuencia de la falta de sus brazos. Esta medicina cuesta entre $100 y $500 mensuales segun el laboratorio (leyeron bien, entre 100 y 500 pesos)

Ella apenas se mantiene con una pensión y consigue muestras médicas para continuar el tratamiento. Quizá como sociedad podamos darle alguna herramienta más para hacer su vida mas fácil, ya que bastante difícil lo ha tenido...

Aqui abajo transcribo el desesperado pedido de su psiquiatra y la lamentable sucesión de hechos con las instituciones que siguen negándole una vida un poquito mas digna:

Anahi es su nombre. Anahí Reinoso. Una bella joven, que cuando la vi por primera vez, tenía 21 años, (hoy 25). Su mundo está pleno de sueños a concretar.

Probablemente para algunos no muy advertidos, no sea evidente su dificultad física.
Secuelas de un accidente que ocurre a sus tempranos 10 años, cuando su realidad se trastoca, consumiendo la energía de su niñez y adolescencia en comprender que tenía que atravesar un proceso de adaptación a un mundo que la volvió invisible. Tuvo que realizar ingentes esfuerzos en éste nuevo proceso de volverse visible. Por supuesto, que no todos pudieron verla, por lo que su psiquis quebró y sus emociones se afectaron.
Es allí cuando la veo por primera vez, comprometiéndome a ayudarla y brindarle un soporte profesional, por todo el tiempo que sea necesario.
Comienzo a tratarla desde el 2013 y me voy adentrando en su vida, descubriendo que es una piedra preciosa que sólo hay que pulir para que el brillo surja a pleno.
Ese brillo depende del compromiso y la ayuda que le puedan brindar. Por supuesto, sin tener en cuenta la magritud de una pensión que logró por propio esfuerzo (más allá de no cubrir su dignidad, tiene que ayudar a la familia), no pudo tener acceso a la ayuda de los que se dicen políticos, que dicen trabajar para el pueblo, brindando favores con retorno de favores.
Anahí necesita ayuda, pero el único favor que tiene que devolver es su sonrisa, su voz brillando en el canto, su habilidad para la natación y los dibujos y pinturas que está comenzando a realizar con la boca (además del sueño incumplido de poder estudiar)
Está medicada desde aquél momento, y luego de intentar con distintos fármacos, el actual es el que la está sosteniendo en equilibrio, y está volviendo a soñar y a tener planes. Hasta ahora está consiguiendo la medicación a través de muestras médicas y a algunas compras en forma particular.
En el año 2014 se solicitó formalmente se le provea dicha medicación por parte del Ministerio de Salud de la Provincia, a través del Hospital Local. En ese momento se consideró que la solicitud no era adecuada y que la provisión se efectuaría si se cambiaba la medicación por la que el Ministerio provee.
A fines del 2016 en un segundo pedido, Solicitan que fundamente las razones por las que no se puede cambiar el medicamento. Más allá de la fundamentación científica presentada, la paciente está estable con la actual suministrada, (razón que se fundamenta a sí misma), luego de intentar con otras drogas.
Además, el diagnóstico que el Ministerio maneja, no es el correcto, reiterando en nota n° 9275, con fecha 21/12/2016, que la solicitud no se considera adecuada.
Adecuado: “Que se acomoda a ciertas condiciones o resulta conveniente en determinadas circunstancias”.
Se podría inferir tal vez equivocadamente, que la conveniencia está por encima de la necesidad.
Nunca se ha tenido en cuenta la necesidad y condición particular e individual de salud emocional de Anahí.
Me gustaría pensar que las doctoras Silvia Tassoni y Lucía Chiavertti quienes suscriben la negativa del Ministerio, (Y la dirección del Hospital Alejandro Gutierrez de Venado Tuerto), no son psiquiatras, y que además no conocen a Anahí, que no saben que a Anahí le falta los dos brazos (sólo tiene muñones en los hombros), que depende de que alguien la bañe, la higienice, y que en algún punto depende su estabilidad emocional de una medicación “adecuada a las circunstancias”, y “que se acomode a la necesidad y no a las condiciones impuestas”. Es altamente probable que no comprendan la dimensión del dolor de no poder abrazar a alguien, de jamás tener el regalo de percibir el universo infinito de experiencias que se abre a través del tacto.
Creo que es bueno aclarar que la medicación que ella se administra oscila entre 100 y 500 pesos – por mes - (no dólares), según el laboratorio que la produce.
También es justicia dar a conocer que ella se maneja independientemente por la ciudad, gracias a un triciclo, invento absoluto, surgido del amor puro y desinteresado de un vecino, Enrique Demarchi.
Anahí necesita ayuda, por encima de la medicación. No paralicemos sus sueños en una perversa telaraña construida con la hipocresía más absoluta disfrazada de burocracia, la que a su vez disimula sentimientos tan negativos como insensibilidad, desinterés, indolencia, desprecio desafecto y desamor.
Miguel Giulietti
M.P. 6091 - Psiquiatra



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