impunidad de las inmobiliarias ante inquilinos agresivos que molestan a sus vecinos

0 personas han firmado. ¡Ayuda a conseguir 1.000!


La convivencia en una comunidad no es fácil, todos hemos tenido algún encontronazo con algún vecino ruidoso, pero en la mayoría de los casos se soluciona con cordialidad y buenas palabras como personas civilizadas que somos. El problema se agrava cuando no existe dicha cordialidad y solo en casos muy extremos y anecdóticos se llega a mayores. Este es el caso de Juan y Carmen, un matrimonio normal con dos hijos pequeños normales, como cualquier otro que viven en una comunidad normal pero que han tenido la mala suerte de cohabitar con unos vecinos que no saben vivir en comunidad ni respetar las normas mínimas de convivencia….

Tras más de tres años de denuncias por ruidos y escándalo a la policía, el pasado 10 de Febrero la situación alcanzó unos límites inesperados cuando estos indeseables vecinos propinaron una brutal paliza a Juan, el cual a las 7 de la mañana y desesperado de escuchar los lamentos de sus hijos por no poder dormir en toda la noche, se armó de valor y bajó para pedirles una vez más que bajaran la música y les dejaran descansar. Tanto Carmen como Alvaro, el hijo de 6 años, presenciaron cómo su padre era pateado y golpeado en el suelo por dos “gigantes” (como luego contaba Álvaro) y lo que hasta hoy no ha podido comprender es que eso haya sido a unos pocos pasos de su cama. A pesar de ser conscientes de la presencia del niño y de la madre, siguieron propinando golpes a Juan quien acabo en una ambulancia camino del hospital. 

Lo que nos preguntamos es como una persona con un mínimo de ética podría continuar alquilando el piso a estas personas que tienen aterrorizada a una familia. Mas nos sorprende que la propia comunidad y especialmente el presidente de la misma no haya puesto en marcha la maquinaria de actuación contra estas personas para rescindir el contrato. La respuesta a estas preguntas cobra sentido cuando descubrimos que el propietario del piso y el presidente de la comunidad son la misma persona, en concretamente un fondo “buitre” denominado TESTA RESIDENCIAL SOCIMI, quien ha primado siempre el pago de la mensualidad del alquiler a cualquier problema que sus inquilinos puedan generar.

Juan ha dirigido multitud de escritos, denuncias y burofax a TESTA RESIDENCIAL SOCIMI pidiendo tomar cartas en el asunto, anticipándose a lo que sería la realidad que se produjo este sábado, en especial por las amenazas verbales varias que habían recibido cuando aplicaban medidas legales o avisaban a la policía, pero el resultado ha sido siempre el mismo, una falta de interés total por el problema.

Por increíble que parezca, hoy en día y más cerca de lo que creemos, algunas empresas como TESTA RESIDENCIAL SOCIMI priorizan su ánimo de lucro al bienestar de las personas y, lo que es más grave, a la felicidad de Álvaro y Lucía, dos niños que ahora mismo tienen miedo de estar en su propia casa y que lo primero que hacen al llegar a su cuarto es bajar las persianas porque “les da miedo los de abajo”.

Por eso te invitamos a que firmes esta petición si al igual que nosotros quieres pedir a TESTA RESIDENCIAL SOCIMI a que tome medidas urgentes, inicie acciones legales para rescindir el contrato de alquiler que tiene firmado con estas personas y que establezca los protocolos necesarios para que esta situación no vuelva a repetirse en esta u otra comunidad de vecinos de España y que familias como la de Juan y Carmen no tengan que vivir con miedo en su propia casa.



Hoy: katya cuenta con tu ayuda

katya sztrajt dit flinker necesita tu ayuda con esta petición «Miguel Oñate Rino: impunidad de las inmobiliarias ante inquilinos agresivos que molestan a sus vecinos». Únete a katya y 870 personas que ya han firmado.