Petición cerrada

Derogar el Plan Integral de Reinserción

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INTRODUCCIÓN:
Creo firmemente que lo que aquí se pide -la derogación del Plan Integral de Reinserción- es de Justicia. Por ello me veo en la obligación democrática de exponer motivadamente la presente petición mediante este mecanismo.

El objeto de esta iniciativa no es negar la reinserción a los terroristas de Eta "porque sí". Nuestra Constitución reconoce ese derecho a cualquier tipo de preso. Lo que realmente se pretende es derogar un Plan que en la práctica anula o desactiva los requisitos legales necesarios (colaboración con la justicia, petición de perdón a las víctimas...) para que dicho proceso se produzca conforme a nuestro ordenamiento jurídico vigente. No es posible reinsertarse sincera y plenamente en la sociedad si no hay obligación de cumplir ciertos preceptos. Sería una farsa ante tantos casos sin resolver.

Recuerden que la paz sucia a la que asistimos tiene como resortes para su culminación el Acuerdo de Gernika, el caso Faisán y su Sentencia, la Ponencia de Paz del Parlamento Vasco, el Plan Integral de Reinserción, la Derogación de la Doctrina Parot por el TEDH, el programa Hitzeman, la propuesta Zuzen Bidean, el programa Zuzendu, el desarme "fantasma" de Bayona a cambio de un futurible-presumible reagrupamiento de presos, la disolución de Eta con la consecuente y progresiva reinserción socio-laboral de encarcelados y huídos (amnistía encubierta), la imposición de un falso relato...además de Bildu-Sortu-Amaiur-Bolinaga-Lasarte-Ciganda-Santi Potros-Plazaola-De Juana Chaos-Josu Ternera-Txapote.

No olvidemos que nos encontramos ante un plan integral de reinserción que facilita su excarcelación al no obligar a ejercer la delación y a pedir perdón.

Urge en un momento tan duro como el presente plantear esta petición, pues el Fin de la Doctrina Parot (su no aplicación) es la "extensión acelerada" del Plan a derogar, ya que éste constituye su paso previo. Dicho de otro modo: el final de dicha Doctrina es un 2º Plan de Reinserción encubierto dentro de una "convenida" hoja de ruta. Por eso conviene recordar a los terroristas de Eta y también al resto del Nacionalismo Vasco (cómplice de aquéllos en un proceso de paz infame) que matar no puede salir gratis ni servir para negociar políticamente. Por otra parte no se puede olvidar un hecho: el Gobierno actual y el anterior fueron esta vez quienes -siguiendo una hoja de ruta nacionalista- agitaron el "arbol", recogiendo "nueces" los de siempre.
PETICIÓN AL GOBIERNO DE RETIRADA DEL PLAN INTEGRAL DE REINSERCIÓN (PIR):
Ante la no disolución y no total entrega de armas de Eta, y aunque lo hiciera...ante la falta de colaboración de presos y huídos con la Justicia, fruto de un fingido e interesado arrepentimiento, se ruega a la Presidencia del Gobierno de España que considere este Alegato para dejar sin vigencia el Plan Integral de Reinserción, adoptando como medida inmediata su retirada.
ALEGATO FINAL:

Desgraciadamente el actual proceso de paz favorece la “reinserción” (entre comillas) de todo el nacionalismo vasco -a su manera y bajo sus propias condiciones- mientras niega la integración y reinserción de los demás. Nos encontramos así ante una reinserción incompleta que mantendrá intactas las naves y bases del nacionalismo vasco para proseguir sin armas la exclusión, como si su “pecado original” hubiera prescrito, cuando todavía ni siquiera ha expirado…ni tiene “visos” de hacerlo realmente. El panorama no puede ser más desolador. Al final es la conciliación del sueño soberanista mediante la no reconciliación con sus víctimas, al verse legitimada su terrorista “lucha armada”. Sin arrepentimiento, sin petición de perdón y sin delación sólo existe “la conciliación de ese sueño”, un sueño separador y excluyente que mantiene dormitando irracionalmente desde su fundación a todo el nacionalismo vasco sin que éste quiera despertar de su profundo y enfermizo letargo. ¿Cómo va a querer volver a la normalidad democrática un nacionalismo decimonónico que ha contado y cuenta periódicamente con colaboradores necesarios dentro del “frente” constitucional para traicionar a la Nación?.

El hecho de que el nacionalismo vasco hegemónico (PNV) no tenga “aparentemente” prisa por la Independencia no quiere decir que no busque y practique la Autodeterminación. Su independentismo puede esperar mientras ejerzan como hasta ahora soberanamente el poder, pues aquel territorio funciona desde hace años como un Estado Soberano Independiente sin serlo (no se garantizan ni promocionan los derechos y libertades individuales constitucionales). Simplemente esperan el momento adecuado para la liberación final, mientras su separatismo “se hornea lenta y progresivamente” desde el poder, dando alas a un radicalismo vasco que no combaten porque un ideario común ambos comparten. Por el desarrollo de sus ideales se autodeterminan día a día hacia su “destino”.

Por otra parte, tampoco interesa al nacionalismo radical vasco oficial que Eta “vuelva a las andadas” mientras su brazo político pueda ejercer, gracias a su legalización, una soberanía institucional concedida ilegalmente por un incompetente Tribunal Constitucional, y también mientras se excarcele arbitrariamente a sus presos. Sin embargo, esa soberanía así legalizada no impide a esos “radicales libres” proseguir su camino hacia la independencia por la vía de los hechos consumados, condenando progresivamente a un territorio y a sus pobladores a un cáncer terminal irremediable, salvo que se corrija a tiempo esta adversa situación.

Al final la sinergia entre ambos nacionalismos (“moderado” y radical) existe por encima de otras consideraciones, lo cual no quiere decir que dicha colaboración esté exenta de tensiones internas dentro del nacionalismo vasco. A pesar de la tirantez de esta relación unos y otros son rehenes y cómplices al mismo tiempo y respectivamente por sus propios miedos e intereses. Por lo tanto, la autodeterminación –buscada, promocionada y articulada durante años desde el autogobierno- está hoy suficientemente asentada por su desarrollo fehaciente y mañana permanecerá convenientemente custodiada y asegurada por su progresividad excluyente (todo en pos de la independencia). El afán de poder y el miedo a perder su dominio marcarán al nacionalismo vasco el camino a seguir y su futura política de alianzas, con el fin de proteger su protectorado. No descarten ninguna opción aunque conduzca al abismo por extrema o atípica que sea, pues contará antes que los derechos humanos su preponderancia en las instituciones. La experiencia en nuestro país ha demostrado que con dinero no se neutralizan la pretensiones secesionistas de turno,…simplemente se posponen o se promocionan, máxime cuando previamente se ha cedido un marco competencial desmesurado y potencialmente disgregador.

En principio para la burguesía nacionalista vasca no sería interesante-viable una Euskadi independiente ni ahora ni antes de la crisis, como tampoco una lehendakaritza gobernada por el brazo político de Eta. De producirse algún día cualquiera de estas dos situaciones la deslocalización del tejido empresarial vasco sería definitiva (habiéndose ya iniciado como una realidad años atrás por culpa del “impuesto revolucionario” y por falta de protección y amparo de un Gobierno Vasco “ajeno tradicionalmente” a la lucha antiterrorista). Esto, dentro de un contexto de crisis económica como el que vivimos, sería el peor castigo o daño infligido al P. Vasco por quien dice defender y representar el interés general de aquel “pueblo”. No olviden que dar cuerda a la serpiente o a un reloj ideológico comúnmente compartido por todo el nacionalismo conduce inexcusablemente hacia las dos situaciones descritas y hacia una comprobada ausencia de normalidad democrática por efecto de las mismas, pues la hora pretendida o programada siempre será impuesta por su costumbre, su ley o por circunstancias afines siempre a sus pretensiones. De todas formas el proyecto nacionalista vasco nunca será viable ni respetable desde un punto de vista humanitario por la “exclusividad excluyente” que ofrece. Al faltarle el elemento integrador nunca será universal ni democrático. Tarde o pronto por su inconsistencia y por incompatibilidades ideológicas internas entre sus componentes ha de desmoronarse.

Como conclusión irrebatible cabe decir lo siguiente: no puede ser válido dentro de un proceso de paz que pretenda ser justo ningún plan de reinserción para terroristas que no garantice la plena reinserción o integración de sus víctimas (con los mismos derechos, libertades y oportunidades que los “afectos” al Régimen Nacionalista Vasco). De ahí que esta paz no busque la “reinserción de las víctimas” (su plena integración), pues simplemente persigue y consolida la “reinserción de sus verdugos”, mediante la imposición de un falso relato que asienta su historia-ideología criminal, hasta el punto de recibir éstos públicos homenajes mientras se retiran del callejero vasco placas en memoria de aquéllos. Los derechos y libertades en el Pais Vasco seguirán siendo única y exclusivamente nacionalistas (es decir, de los ejecutores y de sus protectores políticos) hasta que el censo electoral sea mayoritariamente nacionalista y puedan pedir el reconocimiento internacional a su situación (un nuevo "estatus", estilo de Kósovo). Quien no se acomode a ellos seguirá siendo un “inadaptado”. Por eso las carencias que tiene el PIR y la actual Hoja de Ruta son, de no corregirse a tiempo, la prueba irrefutable de una futura Paz sin Libertades. En suma, una paz continuista del Régimen Nacionalista Vasco (RNV) pero sin pistolas, donde los terroristas son considerados gudaris (soldados vascos), es decir "héroes", y sus víctimas "villanos".

Por otro lado, la desvinculación completa de una banda terrorista -para una reinserción real y por sincero arrepentimiento- no se promueve ni se favorece si los presos no tienen obligación de colaborar con la Justicia y pedir perdón a sus víctimas. De esta manera la cohesión interna de la banda terrorista (sostenida por el colectivo de presos y por un nacionalismo absorbente) está garantizada, pues no habrá nunca abandono de la disciplina etarra por parte de ningún preso -salvo casos muy excepcionales- mientras no cumplan estrictamente todos los requisitos legales que marca nuestro ordenamiento juríco vigente, y también mientras no se neutralice el ambiente político hostil a cualquier disidencia existente en el P. Vasco (ambiente cultivado mimosamente por el régimen nacionalista). Precisamente ese estricto cumplimiento, acompañado de unas circunstancias ambientales favorables a la reinserción, pondría contra las cuerdas a la organización terrorista, siempre y cuando su observancia se produjera bajo las condiciones de una reinserción despolitizada, efectiva, libre, individual y segura, fuera del clima hostil que amenaza al “disidente”. Y para eso hay que desmontar el régimen totalitario que campa a sus anchas por aquel territorio apostando firmemente por el cumplimiento efectivo de la ley hasta sus últimas consecuencias, mientras se preservan ineludiblemente los derechos que nos convierten en ciudadanos frente a la “cosificación” del ser humano que pretende todo nacionalismo excluyente, ya sea marxista o burgués. No es posible una Reinserción Integral ni tampoco la aplicación de ningún Plan al respecto (PIR) sin una previa, urgente y necesaria desintoxicación ideológica de todo aquello que en el nacionalismo vasco imprime sectarismo y exclusión. Sólo existirá esa reinserción y una auténtica paz social cuando su “fabulosa” memoria histórica y su “falso” derecho a decidir como pueblo cedan el terreno a la aplicación efectiva de los Derechos Humanos, y también cuando se derogue el Acuerdo de Gernika. Recuerden que dicho Acuerdo (25 de septiembre de 2010), como componente iniciático de una hoja de ruta que se va cumpliendo, demandaba un alto el fuego a ETA -reclamando "la desaparición de todo tipo de amenazas, presiones, persecuciones, detenciones y torturas..."- a la vez que exigía el reconocimiento de los "derechos civiles y políticos" y la "derogación de la Ley de Partidos". Este “Acuerdo”, como ustedes pueden ver, dibuja el camino recorrido hasta la situación actual, derogando en la práctica un Ley Democrática para imponer su propia ley (en base al derecho político de la Autodeterminación, un derecho reconocido internacionalmente sólo para las colonias).

En relación a todo lo anterior tengan presente una cosa: los presos nunca tendrán una reinserción segura y “socialmente integradora” mientras no se derrote antes a Eta (a todas sus estructuras) y a un nacionalismo excluyente, salvo que la actual negociación política con el nacional-terrorismo vasco siga su curso, quedando por ello el Estado “postrado” a sus irracionales e injustificables pretensiones. Desgraciadamente dicha negociación -causa ya de reiteradas concesiones- supondrá sólo una reinserción fiable para la integridad física de los presos (para su seguridad). Nada más. Es sabido que la banda terrorista impone en su negociado, desde un controlador colectivismo marxista-leninista (“homogeneizante” e “irrealmente reinsertante”), la situación y el futuro de sus reclusos -a expensas de la anulada voluntad de éstos, “forzada o delegada” por el miedo reinante a una amenaza latente. Por eso su reinserción al final será “socialmente excluyente” (no universal). Ésa es la tozuda realidad -y no otra-. Fue ese soberanismo mal entendido (excluyente para todos) el que les hizo perder su libertad y la cabeza de principio a fin. Según este nacionalismo las personas no son soberanas pero sí el territorio y quien lo controla de una forma u otra. Ésa es la verdadera causa que impide desde siempre a los presos de Eta una reinserción “segura y buscada” en la sociedad como cualquier recluso normal, salvo que la negociación de sus amos “expíe” las culpas de sus sumisas mascotas, quedando por ello sacrificada la libertad individual de éstas.

Obviamente los desvelos sufridos por las víctimas y sus familiares durante años no se pueden tratar con un Plan Integral de Reinserción “entreguista” (condicionado/sugerido por terroristas y nacionalistas). No hay que olvidar una cosa: aunque el interlocutor original de este falso proceso de paz fuera desde un principio el gobierno anterior, el actual gobierno central sigue moviendo ficha -mediante acercamientos, excarcelaciones y permisos-, siendo partícipe y continuador de la “paz” planteada por su predecesor. Al mismo tiempo cabe recordar que ya en la oposición desasistió a las víctimas en sus sucesivas concentraciones contra la legalización de Bildu. También fue el mismo partido que escenificó en el P. Vasco la tardía retirada de su apoyo al fallido gobierno de Patxi López, simplemente para lavar su imagen de cara a su electorado a meses vista de unas elecciones autonómicas, autoproclamándose como la única marca política válida para dar “estabilidad” a aquella autonomía...mientras en la práctica no desautorizó el Plan Integral de Reinserción ni tampoco los erróneos pasos dados por el gobierno vasco que apoyó. Para haber sido el cese de Eta “el triunfo del Estado de Derecho sobre el terrorismo” son muchas las incompatibilidades e incongruencias de unos y otros en su posterior acción política. Desde dicho cese, incluso antes, todo fueron pasos atrás (política antiterrorista inexistente). Basta recordar que los populares en la oposición apostaron por el endurecimiento del Código Penal y por el cumplimiento íntegro de las condenas, justo lo contrario a la política que actualmente ejercen desde el Ejecutivo (prisión "permanente revisable"). Claro, el batacazo electoral en el P. Vasco fue “sonado”. Cuando se abandonan espacios los miserables los ocupan. Mientras tanto la desgana e impotencia que sienten las víctimas refleja su razonada y razonable desesperación.

Por eso es de suma importancia que el movimiento cívico de las víctimas y el resto de la sociedad española se sumen con su firma a esta petición. Cuantas más adhesiones haya, mejor. La idea es promover una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que suspenda o erradique el PIR mientras los presos no acaten las responsabilidades derivadas de sus acciones ("Ekintzak"). Sin ir más lejos estos días hay circulando por las redes un importante y necesario Manifiesto contra la Impunidad, al cual con su firma se ha sumado un humilde servidor. Sin embargo, también hay que derogar cualquier herramienta que sirva para exoneraciones infames. De ahí la presente petición.
El movimiento unitario de todas las víctimas junto a la sociedad civil que se concentró en su apoyo es lo que realmente puede forzar a un Gobierno a que cambie de rumbo, sobre todo si asiste unido (y no por separado) a las reuniones con el Ejecutivo (unidad de acción y agenda común). A diferencia de nosotros los nacionalistas siempre van unidos. También ayudaría mucho que el movimiento cívico de las víctimas organizase una Conferencia de Paz, presentando una Ponencia para la integración real de las víctimas, como enmienda o contraofensiva a la excluyente Conferencia de Ayete y también como forma para que las víctimas y la sociedad civil recuperen el protagonismo perdido ante un Ejecutivo claudicante. Es posible trabajar una paz entre todos que respete la legalidad vigente y al mismo tiempo integre a todo el mundo, sin revanchismos ni privilegios y sin necesidad de menospreciar la “memoria, dignidad y justicia” de las víctimas, siempre y cuando Justicia y Paz vayan razonablemente cogidos de la mano, pues si sólo se trabaja en el plano de la Justicia sin actuar en el plano Social el proceso de paz estará abocado al fracaso. Pero ¿está la sociedad preparada para buscar la Paz sin renunciar a una Justicia razonable?.
En relación a esto último hay que tener en consideración lo siguiente: como no se busca (ni se buscará) la derrota total de Eta y de un nacionalismo excluyente, en gran parte por las deslealtades manifiestas de nuestros partidos políticos, habrá que promocionar –siendo realistas- la reinserción de los penados y la integración de las víctimas sin renunciar a una justicia razonable para que algún día se establezca en el P. Vasco una paz social para todos. A este respecto no podemos ser entreguistas pero tampoco sectarios. En cualquier caso la “promoción” de una paz así no debe seguir los pasos de la actual hoja de ruta. Es importante que de momento Eta no mate y de eso creo que todos nos alegramos. Sin embargo, el precio a pagar para que la ausencia de su actividad terrorista se mantenga en el tiempo no puede ser el mantenimiento de un proyecto político excluyente. O somos libres todos o no seremos libres ninguno. Una cosa es tender puentes para la reconciliación y otra muy distinta es destruir nuestro maltrecho Estado de Derecho, tras imponerse las tesis de quienes nos han aniquilado (del "terrorismo útil"). Ya no hacen falta como en el siglo pasado golpes de estado a la cubana, pues con un proceso de paz que encubre y blanquea su historia criminal es suficiente.
Por ello hay que buscar por consiguiente una paz pactada pero no negociada políticamente. En resumen: una paz integradora que condene al destierro la paz sucia excluyente que nuestros políticos y alguna alta institución pretenden instaurar. En esta tarea habrá que forzar al nacionalismo vasco a comportarse democráticamente, dándole al mismo tiempo la oportunidad de “reciclarse”, sin que haya de por medio un espíritu vengativo o amenazante por parte de nadie que impida una paz real, duradera y democrática para todos, toda vez que los terroristas cumplan inevitablemente la mayor parte de su pena o condena, tras reunir éstos los requisitos legales necesarios para su reinserción (es decir, para su desvinculación real/total de Eta).
En base a la línea editorial expuesta se desprende que las víctimas (directas o indirectas) no pueden renunciar a Su No Exclusión a cambio de una justicia sin reinserción, una justicia que al fin y al cabo cierre definitivamente el derecho de los no nacionalistas vascos a vivir en paz y en libertad de forma integrada. Si la reinserción libre, real y sincera de los presos es importante (tras cumplir ciertos requisitos legales innegociables), fundamental es la plena integración de sus víctimas (reintegración de sus derechos perdidos). Si todos nos quitásemos la venda -vendetas aparte- observaríamos que también hay que trabajar (como ya dije antes) el plano político-social, además del plano jurídico-penitenciario, para lograr una auténtica paz, más allá de repetir las mismas proclamas de siempre que no llevan a ninguna parte y suenan ya a estribillo "tipo mantra". Es hora de plantear un proceso de paz en condiciones. La desintoxicación de una ideología “criminalmente excluyente” es de extrema necesidad para que la sociedad vasca recupere los cauces democráticos. Y en este otro plano es donde debe entrar la sociedad civil junto a las víctimas, preparando ambos un proceso de paz viable y razonable con ayuda del Gobierno y del resto de los actores implicados en el proceso. Si se plantean propuestas razonables el Ejecutivo ya no podrá excusar su colaboracionismo con una hoja de ruta marcada por Eta...al surgir en la sociedad un nuevo referente para un proceso de paz diferente (una hoja de ruta “de y para” todas las víctimas, hoy en día todavía inexistente). El apoyo que siempre ha dado la sociedad civil a las víctimas ha de ser correspondido recíprocamente por parte de éstas con su “co-participación” en la elaboración de una hoja de ruta que persiga entre otras cosas la no exclusión de nadie. Memoria, Dignidad y Justicia, pero “con o a cambio de” Libertad (No Exclusión). La paz ha de construirse sobre ese “cuarteto” de palabras, sobre ese “intercambio” aludido más arriba. Recuerden una cosa: no hay reforma sin reformadores, ni paz sin pacificadores (por favor, no confundir con “pacifistas”).
Consecuentemente con lo expuesto, los medios de comunicación deberían hacerse eco de propuestas de paz diferentes a la “oficialista”, recogiendo otros/as escenarios/iniciativas posibles, frente al “apagón informativo” reinante. Es precisa y unicamente en las Redes Sociales donde los modestos pueden dejar constancia de otras realidades para que nadie pueda decir que no hubo alternativas cuando sea demasiado tarde.

Por otra parte, la presente petición surge para evitar las sangrantes excarcelaciones y permisos, inmerecidamente concedidos a unos terroristas irreductibles como consecuencia de un falso proceso de paz. No olviden que el PIR es un plan ligado a una paz incompleta, pues la reinserción de los presos de Eta sólo los integrará dentro de un nacionalismo que nunca dejará de ser excluyente. De ahí su fingido “arrepentimiento”. Por lo tanto su reinserción no será real-creíble porque la sociedad que surja de una paz en clave nacionalista permanecerá como hasta ahora cerrada a las víctimas del nacionalismo vasco y a su memoria, mientras se impone un falso relato. Recuerden que la reinserción de los presos tal y como está concebida niega la integración de sus víctimas, al no haber garantía de que algún día se reintegren los derechos y libertades de los no nacionalistas (perdidos por culpa de unos terroristas -presos y huídos- y por un nacionalismo silente). Ni siquiera esta reinserción favorece el que se haga justicia con los casos todavía sin resolver. Únicamente habrá esperanza para una “paz libre” en este país cuando la sociedad civil se mueva unida haciendo propuestas y tome conciencia de que la queja y el aguante no son suficientes. Una falsa reinserción como la aprobada por el Ejecutivo no dificulta el control de los presos por parte de la banda terrorista -más bien al contrario. Por eso mientras no haya delación no se producirá una desvinculación total, sincera y efectiva de Eta -aun pidiendo perdón. Piensen por un momento que aunque los terroristas pidieran perdón y se arrepintieran (incluso “delataran”) -algo impensable, improbable e inverosímil en este momento- eso no sería suficiente si la paz lograda se hace en clave nacionalista excluyendo una paz democrática para las víctimas. La “diáspora” de exiliados por culpa del terror y la sociedad no nacionalista que aún pervive en el P. Vasco seguirían sin tener o recuperar los mismos derechos que sus excluyentes opresores. ¿Y por qué?. Porque la fórmula elegida para resolver ese mal llamado conflicto es la exclusión, ya sea por la vía política o por la vía armada. Por algo prevalece el gen excluyente aranista desde inicios del nacionalismo vasco. Así se mantiene una provocada e interesada conflictividad, un falso victimismo, con objeto de perpetuar una soberanía institucional "nacionalista". De ahí que la vigencia de esta petición no expire aun cuando Eta deje y entregue las armas, incluso se disuelva, pues la delación seguirá sin producirse al tiempo que la falta de justicia y democracia continuen presentes en nuestra sociedad.
Para concluir este alegato tengan en cuenta lo siguiente: el PIR y el fin de la Doctrina Parot son “en lo sustantivo” las 2 patas sobre las que camina y se asienta el actual y falso proceso de paz, sin olvidar...la partidista intermediación de unos mediadores internacionales “nada imparciales”,…el “entreguismo” del Gobierno,…y la arbitraria decisión del Tribunal Europeo de "Derechos Humanos" de Estrasburgo. La no aplicación de dicha doctrina y la implantación complementaria del PIR, junto a un falso y cómico desarme, juegan en contra de las víctimas y de un proceso de paz justo y democrático. Así es como desgraciadamente pretenden destruir el bosque democrático que muchos plantaron en la Transición. Sólo tú puedes evitarlo “desbrozando la maleza”. Recuerda que en la defensa de nuestras libertades no puede haber partidismos. Ante todo te pido que firmes la presente petición si crees honestamente que esta buena causa lo merece. Obviamente para firmar no hace falta estar de acuerdo con la totalidad de lo aquí expuesto. Con tu firma simplemente apoyas la retirada del Plan Integral de Reinserción. Nadie habla de destruir el actual proceso de paz, simplemente hay que reconducirlo hacia un cauce más democrático. De ti depende pasar de la indignación a la acción.
FDO.: JOSÉ MANUEL LESTÓN.
NOTA: Siempre con nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Y con las Víctimas.



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