Para que Marcelo Gallardo se responsabilice por el daño psicológico causado a Boca Juniors

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El problema:


Yo, Agustín Lattanzio, presento este petitorio en vista de un problema evidente que viene ocurriendo en nuestro fútbol durante los últimos cuatro años y que merece una respuesta: el daño, abuso y destrozo psicológico anímico y moral al que el Sr. Marcelo Daniel Gallardo, actual DT del Club Atlético River Plate, ha sometido a sus contrapartes del Club Atlético Boca Juniors.
Destaco este problema porque creo que no merece ser tratado como broma.
Mas allá de las burlas constantes de parte de los hinchas de River, estoy convencido de que ha estado ocurriendo una situación que no es sana y que, para peor, se aleja de la normalidad que atañe a una competición deportiva: estamos ante la presencia de un caso de abuso agravado y de robo de una identidad identificatoria.
La victima es el Club Atlético Boca Juniors. Y menciono el club sin centrarme exclusivamente en los hinchas porque considero que, si bien estos últimos son los principales afectados, tampoco es menor el vapuleo que ha recibido la imagen de la institución, así como sus diversos protagonistas a lo largo de este lustro (DTS, dirigentes y jugadores).

Como hincha del fútbol, mas allá de mis banderas personales, considero que desde el 2014 comenzó una situación de daño constante que con el tiempo no hizo otra cosa que aumentar exponencialmente. Desde aquel clásico jugado en la bombonera previo al cual uno de los dirigentes de Boca Juniors de ese momento, Juan Carlos Crespi, ejerció presiones en la AFA para que le aumenten las fechas de sanción al lateral izquierdo y figura titular de River, Leonel Vangioni, y su reemplazante, el hasta entonces ignoto jugador Ramiro Funes Mori, convirtió el gol sobre el final del partido para darle el triunfo a River Plate por 2 a 1, la situación de trastorno psicológico sufrida por los protagonistas del club boquense fue creciendo paulatinamente. Si bien es cierto que el DT de River en aquel momento aun no era Gallardo, no es menos cierto que fue este el que aumentó, profundizó y sistematizó las agresiones. Digamos que desde ese día se abrió una pequeña herida, la cual Gallardo intervino con un enorme cuchillo de carnicero, abriéndola, y volcó sobre ella un camión de sal.
Esta metáfora previa explica lo que fue sucediendo a lo largo de los años. Voy a detallarlo en forma de lista de la forma mas breve que pueda, dividiendo la situación por años. Creo que esto es fundamental para entender mi reclamo y la solución que propongo, aunque también considero humildemente que lo siguiente que voy a exponer representa una tesis digna de estudio académico:


1 - Durante todo el año calendario 2014, River le ganó todos los partidos a Boca en los que se enfrentaron. Pero fue al final de ese tramo, ya con Gallardo de DT, que comenzaron a manifestarse los primeros síntomas de delirio del noble aficionado boquense. El destino quiso que los clubes se enfrentaran en semifinales de la copa sudamericana para finales del año, máximo objetivo de ambos en la temporada. Gallardo puso en práctica durante la ida el juego que históricamente el hincha de boca amó. Primero sacrificio, ''huevo'', patadas, ser lo más ventajero posible, y después, muy a cuentagotas, el fútbol. Sin embargo, el hincha de Boca se sintió ofuscado. No por la bronca de que le ganen con su propio estilo (bronca que debería recaer más en propios que en extraños), sino porque reclamaba como injusta o inadecuada esa manera de jugar. Hablaba de robos y conspiraciones arbitrales extrañas.
Llegada la vuelta, para despejar toda duda de parcialidad arbitral, llegó un penal a los 30 segundos de juego para los xeneixes. El encargado fue Emmanuel Gigliotti y el resultado, tanto de ese penal como del partido, es conocido por todos. Sin que lo sepamos, desde ese momento el daño ya estaba hecho. Existen vídeos de hinchas de Boca aullando luego de esta derrota que confirman una evidente metamorfosis mental, ademas de simpáticas monerías realizadas al final del encuentro en el monumental por el no menos simpático jugador de ese momento, Andrés Chavez (quien experimentó un cambio de orientación sexual, pero que no atañe al caso).

 

2 - Llegó el 2015. Probablemente el punto de no retorno.

Este año generó exaltamiento y sobreexcitación del hincha de Boca tras resultados positivos en los primeros clásicos de verano. Y aquí es bueno hacer un paréntesis porque se marca algo interesante: el aficionado xeneixe perdió para este momento, más que partidos contra River, su sentido de pertenencia y su identidad. Esos enfrentamientos veraniegos a los que nunca le dio importancia por una cuestión lógica, pasaron ahora a ser motivo de eufóricas alegrías. La mano con el numero 5 en la remera de su recién incorporada estrella, Daniel Osvaldo, al llegar a la Argentina para incorporarse al club, demostraban la ya indudable inestabilidad mental del hincha de Boca.
También este daño creciente en la institución se vio reflejado en el aumento de la actividad de su presidente, Daniel Angelici, que decidió reunir fichajes estelares para renacer deportivamente. Así, Boca superó la primera fase de la libertadores de ese año como el mejor equipo del continente, mientras que River, totalmente carente desde lo futbolístico, clasificó agónicamente como el peor segundo. Demás esta decir que el hincha de Boca, exultante, ya dedicaba variadas cargadas y afiches contra el eterno rival, relacionadas con su incapacidad de vencer a Juan Aurich.
Este panorama llevó a un nuevo enfrentamiento copero, aún mas importante. Antes de los cruces boca ganó un clásico por el campeonato, que llevó a su gente al éxtasis. Con la diferencia enorme entre el rendimiento de ambos planteles, parecía la chance ideal para que Boca sanara sus heridas. Sin embargo, este sentimiento exultante prontamente se vio anulado por la derrota 1 a 0 en el partido de ida. Otra vez, el estrés postraumático hizo efecto, y pese a que en ese partido el jugador de Boca Pablo Perez debió irse expulsado por un increíble escupitajo propinado a Gonzalo Martinez -futuro agresor psicológico de fuste-, los hinchas de Boca se sintieron robados.
Y fue aquí cuando ocurrió otro punto de inflexión vital para comprender este proceso: el hincha de Boca, siempre partidario del ganar como sea ya no solo comenzó a criticar el estilo que antes, desde los Pasucci hasta los Krupoviesa, aplaudió y enarboló como bandera. Ahora, también, dejo de ser partidario de festejar hitos como el adelantamiento de Roma en un penal, para cuestionar fallos arbitrales y perjuicios en su contra. Aunque pareciera algo increíble, los hinchas del club más beneficiado en la historia del fútbol del país, adquirieron el lugar de victimas. Esto podría generar indignación, pero debemos recordar el principio legal que reza ''la alteración de las facultades mentales anula la conciencia de los actos''.Y fue culpa, recordemos, de Marcelo Daniel Gallardo.
Así, pusieron manos a la obra. En la semana previa a la vuelta del duelo copero, los hinchas xeneixes decidieron jugar duro mostrando una patología aun peor: la agresividad. Descargaron su sometimiento psicológico en forma de amenazas de diverso tipo. Fotos de la recientemente fallecida madre del DT de River, averiguación de nombres y fotos de los hijos de los jueces de línea del partido de vuelta, y sobre todo, una bandera que rezaba: ''si nos cagan otra vez, de la boca no se ba nadie'', el uso de términos como ''la bombovietnam'', y un larguísimo etcétera (el uso de la B larga en diversas oraciones muestra otras patologías que no viene al caso mencionar en este petitorio).
Pero los actos violentos suscitados por el daño mental iban mas allá. Y en el entretiempo de ese partido que tenía a River dominando tácticamente a Boca y manteniendo un 0 a 0 que lo clasificaba, llegó un hecho de impacto mundial: la agresión directa de parte de una de las mayores victimas de las torturas psicológicas perpetradas por Gallardo, Adrián Napolitano, el denominado ''panadero'', con uso del gas pimienta a los jugadores de River. Los jugadores de Boca, por su parte, victimas de una situación mental similar a la del panadero en ese entonces, se mostraron decididos a seguir jugando el partido, mientras que los hinchas, en un estado no menos preocupante, lanzaban culpas hacia la policía en redes sociales, mientras le arrojaban botellas a los jugadores de River en la bombonera.
El partido, lógicamente, fue suspendido, clasificando así River, como el equipo que se había impuesto durante los 135 minutos que se habían podido jugar hasta que la inestabilidad mental del pueblo xeneixe no resistió y acabó con la competencia deportiva.
Luego de esta eliminación, definitivamente, los trastornos mentales se multiplicaron y llegaron a una gravedad extrema e irreparable. Delirios persecutorios, especulación de redes de entramado en conmebol aun cuando desde River Plate no hubo pedido de puntos sino que existió un fallo de oficio, llantos, agresividad y gritos en el cielo por supuestos robos y mafia colmaron las gargantas boquenses -aun cuando fue eliminado de una copa a la que accedió de manera dudosa, en perjuicio de Velez Sarsfield.

Hubo incluso algunos que se atrevieron a hablar de abandono de River, y comenzaron a incorporar en sus inconexas oraciones la mención a cierto mueble doméstico, destinado para apoyar objetos de utilidad y sentarse a escribir o trabajar sobre él. Queda todavía grabado a fuego en nuestra memoria el descargo de Daniel Osvaldo (quien sufrió un daño gallardesco tan extremo que lo llevó a dejar de dedicarse al deporte que amaba) mencionado a personas de un peso elevado que le habrían quitado la ilusión a su sobrino. También, algunos meses después, un hincha xeneixe demandó penalmente a la institución millonaria por daños y perjuicios debido al hecho de gas pimienta. Debo frenar aquí para expresar mi eterno agradecimiento para con ese sujeto anónimo que, aun privado de sus facultades mentales, me dio el pie y la inspiración para elevar este reclamo.
River, para colmo de males, fue campeón de esa copa a pese a que el hincha xeneixe, ya entonces desencajado y fuera de foco, festejó eufóricamente el triunfo de Cruzeiro en la ida de cuartos de final, muy como a principios de año se revolcaba de felicidad por triunfos en partidos de verano. De hecho, para fines del año el entonces DT de Boca, el simpático Rodolfo Arruabarrena, declaró que no cambiaba el 5 a 0 veraniego por la copa. Evidentemente, esto no hizo sino mostrarle al universo futbolero el daño que sufrieron los protagonistas del club de la ribera.
Pero también, el vapuleo cerebral y la necesidad de alegrías se les manifestó dando lugar a una incoherencia absoluta entre pensamientos, discurso y actos. Fue así que el lastimado mundo boca, que venía de reclamar actuaciones arbitrales, festejó el título de copa Argentina, en la final que probablemente fuera el partido de fútbol más escandaloso de la historia nacional en lo que a actuación arbitral refiere.

 


3 - El 2016 fue ínfimo comparado con el año anterior. Nada de mucha importancia. El daño psíquico entró en un estado de laguna. Destacó la eliminación de la copa a manos de Independiente del Valle -club del que, anteriormente, habían sido hinchas fanáticos y debido a su cambio en la ética de festejos deportivos habían celebrado que eliminara a River-, pero no es la intención ahondar en eso ya que en ese caso no hay responsabilidad del actual DT millonario. También es de resaltar el exilio a tierras orientales de el ídolo Carlos Tevez, que sin duda fue un generador de sentimientos encontrados y confusión. Es debatible si Gallardo tuvo algo de responsabilidad en este hecho. Tal vez sí, indirectamente.

Podríamos entonces calificar este año como uno de calma chicha; similar a esas películas de terror en las que parece que se venció al asesino y sobreviene la paz y felicidad. Pero claro, lejos estaba esto de ser verdad.

 

4 - Ya recorriendo el 2017, la metamorfosis kafkiana de las dañadas neuronas boquenses llevó al hincha a un cambio de exigencia y de festejos, que ahora le motivó a inflar el pecho enorgulleciéndose de ganar los campeonatos locales que a lo largo de su vida se dedicó a desmerecer. Por supuesto, la realidad objetiva marcaba que Boca en estos campeonatos fue altamente favorecido por el arbitraje, siendo conocida la relación cercana de su presidente con la cúpula de la AFA y del gobierno nacional, y con audios del mismo difundidos, en los que exigía cambios en las sanciones a jugadores, y con el destape de movidas fraudulentas del PAMI desviando dinero a la institución de calle Brandsen.
Claro que nada de esto le importó al hincha ya convaleciente que, ante la mala racha de River en el campeonato local y su eliminación de la copa, se auguró un buen futuro, se sintió salvo e incluso, olvidando lo que pregonaba unos años antes, se burló del ''llanto'' de los de Nuñez. El año terminó de manera excelente desde lo sentimental (no así desde lo cerebral), para los hinchas de Boca, envalentonados y sintiéndose sanados por épicos triunfos contra Talleres de Córdoba, San Martín de San Juan y Patronato de Paraná, y por estrellas con extraños números levantadas por Gago. De 51 estrellas en 2011 a 66 en 2017, incluso, por culpa de Gallardo, el básico sentido de matemáticas se les vio afectado.

 

5 - Llegado el 2018 el destino le sonrió a Boca de nuevo, entregándole una chance aun mas inmejorable que la de la copa de 2015: una final lo enfrentaba en Marzo contra un golpeadísimo River y, con la pregonada y simpática propaganda de la institución xeneixe y de sus medios periodísticos afines sobre los millones y millones de días estando punteros que llevaba el club (notese como el daño neuronal les impedía razonar que el hecho de estar puntero debería contabilizarse por fechas y no por días, ya que no se juegan partidos de liga todos los días ni tampoco durante el verano), todo parecía dado para el triunfo de Boca. En esos tiempos, sus neuronas aun seguían lastimadas y esto se reflejaba en el festejo de hechos que antes habrían sido totalmente ignorados, como por ejemplo, que River no tuviera sponsor. Aun así, Boca llegaba mucho mejor desde lo deportivo y se perfilaba para ganarle a River la final y lograr la expulsión de su victimario del cargo de DT.
Sin embargo, sabemos que no fue así. River le ganó la final a Boca y fue campeón en su cara. El daño sobre la llaga xeneixe que parecía cicatrizar fue brutal, y las declaraciones post partido de Gallardo fueron un hecho remarcablemente -y necesito mayúsculas para decirlo- VIOLENTO, y absolutamente irresponsable de parte de el abusador DT del millonario, dada la crítica salud cerebral del pueblo azul y oro.
Volvió entonces la desesperación, la verborragia verbal inconexa, y el regreso a la incoherencia. Aquellos que antes pregonaban un grito que rezaba ''el que no salta es un llorón'', volvieron a quejarse de ser victimas de un robo. Aquellos hinchas que, meses antes, manifestaban que no les importaba tener a dos violadores dentro de su plantel mientras que estos rindieran desde lo deportivo, cuestionaban ahora la moralidad del triunfo de River.
El destrozo fue entonces total. La maniobra a la que los ya ciertos destruidos hinchas apelaron fue la de desmerecer la superfinal, aunque eso resultaba como intentar curar una hemorragia interna masiva con un ibuprofeno. Aun ganando el torneo local, el daño estaba consumado. Así lo expresó el DT del club de la ribera montando un capricho en medio del estadio de Huracán luego del final de la ultima fecha que lo coronaba campeón de dicho torneo, gritándole al arbitro y hablándole de penales cobrado y refiriendo entre lágrimas algo así como que ''nadie los supera''.

Pero claro, ese no fue el hecho definitivo que marcó el año.

Pocos meses después, la agresividad continuó en las filas de Boca. Los refuerzos y las clasificaciones en la copa aumentaron la moral. Y entonces, llegó la revancha máxima: el enfrentamiento superclásico en la final de la copa libertadores. El máximo capitulo de la rivalidad. La batalla eterna, decisiva y definitiva.
Para este momento, la maquinaria de Angelici ya llevaba puesta en acción y Boca tenía, muy como en 2015, el plantel de fútbol mas caro del continente. Sin embargo, esto no calmaba al hincha de Boca, y los daños mentales causados por Gallardo hicieron que estos, aún con la enorme jerarquía de su plantel, calificaran al hecho de un posible triunfo en la final como una ''épica'', y repetían el ya famoso ''boca contra todos''. Sin embargo, el histórico e irrepetible Crespi, aquel dirigente xeneixe que comenzó todo el proceso aquí descrito con su movida en 2014 pidiendo la suspensión de Vangioni -y que para este momento llegó visiblemente demacrado incluso en su aspecto físico, victima de sometimiento mental napoleónico constante durante años- manifestó: ''les vamos a romper el orto, 2 a 0 vamos a ganarles''.

Entonces llegó la ida. Boca dos veces en ventaja, llegando al gol del 2 a 1 por una falta inexistente. Sin embargo, el partido terminó 2 a 2. Los hinchas buscaron mitigar su estrés y aliviar sus fantasmas calificando un saludo de su violento victimario, en su estadio y hacia su gente luego de ser suspendido y alejado policialmente de la bombonera, como un festejo y una provocación. En este caso, podemos ver como se presentó un evidente cuadro de amnesia temporal que les impidió recordar los dichos de Crespi semanas antes. Evidentes manifiestos delirios persecutorios y un desesperado intento de autobombo ante la presencia de persistentes fantasmas del pasado. Nisiquiera la decisión de la tan cuestionada por ellos mismo conmebol de ausentar a su eterno verdugo de los estadios durante la serie les pudo acomodar a nuestros amigos el estado psíquico, muestra evidente de -hay que insistir- un daño irreparable.
Llegó entonces el día del partido de vuelta. En una esquina que llamativamente carecía de control policial, a seis cuadras del estadio monumental, el colectivo de los jugadores de Boca fue apedreado por simpatizantes del millonario. Esta repudiable acción generó una verdadera locura. Jugadores y cuerpo técnico xeneixes, ya vapuleados desde lo mental durante años, ahora se enfrentaban a una agresión física.
Obviamente, además de trastornadas declaraciones de los no menos trastornados Benedetto, Tevez y Nandez, y del cuadro de ataque de pánico presentado por el capitán boquense Pablo Perez -quien meses antes manifestaba que a él nadie le gana de guapo-, los nobles hinchas xeneixes trasladaron a esta situación a una comparativa discursiva con el caso del gas pimienta en 2015. Nada parecía poder hacerles entender a estos sujetos -y todo debido pura y exclusivamente al daño perpetrado material e intelectualmente por Gallardo- que una agresión a un colectivo a seis cuadras de un estadio no tiene nada que ver con un ataque directo con gas pimienta a jugadores que se disponen a salir a jugar un segundo tiempo, dentro del terreno de juego y con el partido ya empezado. Las diferencias entre los casos fueron enormes y entendibles para cualquier persona capaz de elaborar un razonamiento lógico, excepto, claro, por personas que debido al abuso excesivo sufrido durante años, perdieron definitivamente su capacidad de análisis. Por esto, es bueno destacar un concepto clave: el aniquilamiento (y ya podríamos llamar el genocidio) cometido por el apodado ''napoleón'' consistió en algo mucho más profundo que las reiteradas victorias deportivas: fue una anulación total de la básica dignidad humana.

Mas allá de la exposición televisiva ciertamente ridícula de los representantes de Boca durante el día de los piedrazos, realizando monerías, gritando y fingiendo espasmos al mejor estilo de Juan Estevanez en la novela ''Dulce Amor'' para mostrarse ante las cámaras como agredidos (actitud que en 2015, siempre teniendo en cuenta su condición mental, señalaron indignados que la había hecho River), la obvia agresión al colectivo xeneixe impidió el desarrollo normal del partido y por ende, su suspensión.

Y es a partir de este momento cuando la traición a los ideales, ocurrida exclusivamente por las torturas inflingidas por el muñeco tiempo atrás, adquiere máximo esplendor en esa gente: buscaron, desde su presidente hasta sus hinchas, ganar el partido más trascendente de su historia en los escritorios, esos escritorios conmebolianos que habían sido victimas de su odio durante tres años. Ese odio al escritorio, al que relacionaban con River, que nisiquiera pudieron contener y llevar a reflexión cuando el máximo ídolo de su historia manifestó que no creía en ese cuento, porque en ese duelo de 2015 boca no pateó al arco, les desapareció mágicamente y por completo. Era una resolución en Paraguay, ahora, su mayor esperanza. Quedarán para siempre en el recuerdo frases difundidas de los hinchas como ''Confiemos, se puede, se nos va a dar'' (aludiendo no a un posible triunfo en la final, sino en un posible fallo positivo de la conmebol), además de la verdaderamente preocupante aparición de un ex-ídolo boquense de los años 80 y 90 emitiendo palabras en guaraní, siendo tal vez la prueba final e irrefutable de un daño mental histórico. Los hinchas del club cuyo himno reza ''boca nunca teme luchar'', buscaron ahora, exclusivamente por responsabilidad del dañino DT riverplatense, evitar luchar para sacarse los estigmas y ganar el partido mas trascendente de su historia, intentando ser campeones por medio de un documento escrito.

La conmebol, ajena a los trastornos mentales del sepultado hincha de Boca, y también celosa de sus propios intereses, decidió que el partido mas importante de la historia entre clubes debía jugarse. Pero, buscando asegurarse mayores ingresos y divisas, decidió sancionar duramente a River: la final ahora no podría jugarse en el estadio monumental, nisiquiera podía jugarse en el país, y podían acceder hinchas de ambos equipos. El club de la banda roja perdió, así, la ventaja deportiva que le correspondía.

Claro que para quien haya llegado hasta aquí será obvio adivinar que esto no fue motivo de paz para el pueblo boquense, que siguió sintiéndose robado. Y sabiendo esto, tampoco les será ajeno el desenlace: River ganando la final y siendo campeón, ganando el partido del siglo, saliendo vencedor en el mayor enfrentamiento entre clubes de la historia y siendo campeón en las narices de Boca. Los hinchas del club de la ribera recibieron entonces el golpe definitivo y final, de knock-out, a su integridad humana. Y es que ahora el apodado ''muñeco'' fue no solo quien los dañó eternamente, sino que fue quien creo un sistema de tortura sucedido por su mano derecha y cómplice, Matías Biscay, que terminaba de construir su obra criminal.

Hablando de cómplices, es justo aclarar que Marcelo Gallardo no actuó solo: el sepultamiento definitivo de Boca Juniors fue perpetrado, también, por coautores como Gonzalo Martinez, Leonardo Ponzio, Marcelo Barovero, Jonathan Maidana, Ramiro Funes Mori, Carlos Sanchez, Augusto Solari, Leonel Vangioni, Lucas Pratto, Franco Armani, Nicolás de la Cruz, entre otros.
La destrucción final tuvo lugar el domingo 9 de diciembre de 2018, alrededor de las 19:00hs. Las maniobras psicológicas de los aficionados del club occiso también tuvieron lugar, aunque ya parece que sobra mencionarlas: desmerecer la relevancia del partido, reclamar a través de Pagani, su periodista fetiche, robo aun cuando no expulsaron a su capitán por una plancha a los 20min de juego, le otorgaron un penal inexistente en la puerta del área y no cobraron un penal absolutamente alevoso en contra de su rival, y un largo etc. Tampoco sorprende que la gente que construyó una identidad en base a la fidelidad de su gente, haya trasladado 500 personas al obelisco en su día del hincha. Una situación irreparable, con un ya conocido responsable.
Se podrían haber hablado muchas cosas más durante cada año, pero la extensión ya resultaría amplia. Y las pruebas son más que contundentes. Por eso, desde este petitorio, y ante este momento histórico, quien escribe emite el siguiente manifiesto: señalo a MARCELO DANIEL GALLARDO, apodado ''muñeco'' o ''napoleón'' como el responsable total y absoluto, material e intelectual, del asesinato del Club Atlético Boca Juniors.

 

La solución:

Ante todo, busco con este petitorio la solidaridad total del mundo deportivo con la institución Club Atlético Boca Juniors. Me propongo alcanzar las 10000 firmas, cifra más que representativa. Y en caso de lograrlo, insto a que se cumplan los siguientes reclamos:

- Que desde el estado nacional y los gobiernos provinciales se financie, en convenio con la AFA, de manera absoluta y horizontal, la atención psicológica y/o psiquiatra a los hinchas de Boca Juniors que así lo necesiten. Incluso cuando no manifiesten necesitarlo, que se puedan disponer de herramientas para decidir su urgente intervención en caso de delirios o síntomas similares a los manifestados anteriormente durante la exposición de este problema. Por ultimo, que esta atención sea de carácter obligatorio para todos los dirigentes, miembros del cuerpo técnico y jugadores que integraron la institución xeneixe desde el 2014 hasta la fecha.

- Que, entendiéndolo como un sujeto altamente agresivo y peligroso, no se le permita a Marcelo Daniel Gallardo emitir mención publica alguna sobre el Club Atlético Boca Juniors o alguno de sus protagonistas, en cualquier circunstancia, para evitar situaciones de mayor daño y violencia.

- Que Marcelo Daniel Gallardo, ahora llamado ''el acusado'', emita una declaración publica preferentemente por cadena nacional, pidiendo sus más absolutas y sinceras disculpas hacia todos aquellos hinchas de Boca destrozados y afectados ya por el resto de la eternidad debido a su accionar constante durante toda su estadía en River. Que este pedido de disculpas sea de carácter OBLIGATORIO y EXPRESO hacia las siguientes personas: Lucas Beltramo, Andrés Chavez, Fernando Gago, Carlos Tevez, Rodolfo Arruabarrena, Raul Cascini, Alberto Marcico, Blas Armando Giunta, Guillermo y Gustavo Barros Schelotto, Mauricio Macri, Juan Carlos Crespi, Daniel Angelici, Baby Etchecopar, Adrián ''panadero'' Napolitano, Alejandro Fantino, Eduardo Feinmann, Daniel Mollo, Leonardo Jara, Nahitan Nandez, Darío Benedetto, Agustín Orion, Pablo Migliore, Royco Ferrari, Cesar Marcelo Meli, Horacio Pagani, Emmanuel Gigliotti, Ramón Abila, Mauricio Serna, Leandro Aguilera y Martín Arévalo.

- Que, por último, la institución Club Atlético Boca Juniors me pague a mí, Agustín Lattanzio, por el medio de una transferencia bancaria a una cuenta a convenir, la suma de U$S 5.000.000, debido a los inestimables y gratuitos servicios que le he proporcionado poniendo de manifiesto la inenarrable situación que viene sufriendo de manera cada vez más agravada y dañina desde el año 2014, dándole así de mi parte un puntapié inicial para intentar salir adelante a futuro y volver a un estado de sanidad adecuado para la sana competencia deportiva.

 

Por un deporte sin abusos ni daños psicológicos al rival.

 

Atentamente:
Agustín Lattanzio.

DNI: 40858813