Por una reforma educativa en Uruguay, que incluya las emociones en el aprendizaje!!

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No habrá reforma efectiva de la educación sin una transformación de las bases pedagógicas, que incluya a las emociones y a la creatividad como factores privilegiados en las comunidades educativas.


Una reforma pedagógica profunda necesita dar respuestas y soluciones a las problemáticas actuales, como el deterioro del clima escolar, la alta conflictividad de las comunidades educativas, la escasez de formación y condiciones para la inclusión de alumnos con necesidades especiales, los pobres resultados académicos y los altos índices de deserción escolar.


Para la transformación educativa debemos primero comprender las necesidades y la subjetividad de los alumnos de hoy, que son el fin último de la educación.


Hace falta una reformulación desde las bases pedagógicas con la inclusión transversal de la educación socio-emocional y para el crecimiento humano.


La reforma educativa tiene que tender a la construcción de las escuelas del futuro…es necesario dar el primer paso ya que esto no se hace de un día para el otro.


En las escuelas del futuro...


Se ofrecerán espacios para promover las habilidades educativas de los padres. Las instancias de aprendizaje serán universales y obligatorias para todos ellos, por lo menos una vez en cada ciclo: inicial, primaria y secundaria.


Del mismo modo que es necesario tener libreta de habilitación para conducir, será necesario haber pasado por las instancias de aprendizaje como padres responsables. Estas instancias no tendrán ningún carácter de evaluación, ni serán utilizadas como un instrumento para que el Estado ejerza control sobre la familia, sino que en ellas los padres adquirirán un lenguaje compartido con los docentes en cuanto a herramientas y técnicas educativas, así como se favorecerá el intercambio de experiencias entre los padres.

Los docentes serán considerados el recurso más importante para el proceso de enseñanza-aprendizaje. Tendrán, todos una fuerte formación artística. Se hará hincapié en la selección docente, no solo en su capacidad didáctica, sino fundamentalmente en su inteligencia emocional y en su empatía con los alumnos.

Las normas del funcionamiento institucional serán creadas todos los años en las primeras semanas de clase y en su creación participarán todos los integrantes de la comunidad educativa.

Se tendrán en cuenta los conocimientos de las neurociencias aplicadas a la educación, por lo que se hará el esfuerzo de que los niños se diviertan para aprender. El cerebro aprende mucho mejor cuando las emociones se ponen en juego y cuando aquello que se debe aprender tiene una utilidad concreta para la vida en comunidad.

Se enseñará física, matemática e idiomas jugando y en un ambiente propicio para la fantasía y la creatividad. Las materias, hoy disociadas y carentes de sentido para los niños, serán integradas en proyectos comunes. Se enseñará a los niños a crear su propia vida, a ser los artistas de su destino, poniendo el corazón en cada tarea, por más pequeña e insignificante que esta sea.

Para ello las actividades de las distintas materias y disciplinas tendrán todas un sentido profundo y ligado a las emociones, ubicándolas en el marco de proyectos grupales que produzcan emoción, ilusión y por lo tanto motivación en los niños.

Las actividades programadas integrarán los objetivos de aprendizaje de la diversidad de inteligencias y habilidades, donde se incluye el movimiento y la fantasía (dejando de pretender la situación antinatural de tener a los niños quietos y sin jugar en el aula). Serán escuelas autosustentables y autogestionadas. Y con marcada conciencia ecológica, si queremos seguir viviendo en el planeta Tierra.

Todas las actividades didácticas tendrán un fin concreto dentro de la autogestión. Los niños aprenderán desde muy pequeños a manejar el dinero y a realizar planificaciones financieras desde las más simples a las más complicadas y sofisticadas.

Las escuelas se dividirán en grupos por edades y niveles, pero habrá también otros grupos que estarán compuestos por niños de todas las edades. Se trabajará con estrategias de colaboración entre los alumnos. Se adjudicará a los alumnos pequeños compañeros más grandes (seleccionados) para que sean sus «hermanos mayores». Utilizando la herramienta del aprendizaje vicario o modelaje social no solo a través de los docentes adultos, sino de los niños mayores, que son referencias importantes para los más chicos

La escuela del futuro entenderá que no hay forma de transmitir los valores de la cooperación y el servicio a los otros si no es desde el ejemplo, la experiencia y la jerarquización de las tareas. La escuela será limpiada por todos, para lo cual se conformarán grupos —en los que participarán también los docentes y directores— que se rotarán en la tarea. El personal de limpieza se encargará de organizar y proveer el material para limpiar y participará como especialista en la actividad. La tarea de limpieza se realizará con alegría y distensión, será un momento de movimiento y cooperación, se pondrá el corazón en la tarea y se llenará de significado en cuanto a servicio y cuidado de la propia escuela.


Los alumnos no permanecerán sentados durante mucho tiempo en sus pupitres y las clases teóricas tendrán un fin concreto dentro de los proyectos grupales. Asimismo, cada alumno tendrá un proyecto de educación personalizado que responderá a las cualidades y características propias, a sus intereses y potencialidades.

Quien crea que educar a los niños para ser artistas de su propio destino limitará los avances científicos seguramente fue un buen alumno de las escuelas del pasado. Los avances científicos más importantes en la historia de la humanidad surgieron de científicos creativos que han desarrollado cerebros flexibles e imaginativos.


En la escuela del futuro habrá un cartel que diga: «Bienvenido, este es un espacio donde puedes equivocarte. Si te sale mal lo intentamos otra vez».


En la escuela del futuro los errores, los conflictos, los equívocos no serán considerados como algo negativo que haya que aplacar o desprestigiar con una baja calificación, sino que serán considerados como el momento educativo por excelencia y serán honrados como tal.

Si se penalizan los errores, el mensaje al niño es: mejor no arriesgar, por lo tanto no ser original. ¿Qué mejor que equivocarse cuando uno es niño? ¿Qué mejor que equivocarse en la escuela? Para algo es escuela, porque se va a aprender lo que no sabemos. Por lo cual equivocarse es algo esperable y no debe ser perseguido, temido o castigado.


No habrá calificaciones sino evaluaciones y medición de la consecución de los objetivos de cada uno. Los reconocimientos institucionales, como ser abanderados u otros méritos, serán en base a estas mediciones y evaluaciones personales, por lo que todo alumno que haya avanzado significativamente en sus objetivos podrá ser abanderado, acercándose así a un ideal de inclusión educativa.

En la escuela del futuro cada niño expresará cotidianamente sus sueños, sus preocupaciones, sus angustias, sus miedos, sus tristezas y se le enseñará a escuchar a los demás. Conociendo en profundidad a los compañeros surge la empatía y los vínculos se estrechan. A la escuela del futuro se irá aprender a ser felices, porque en el fondo todos buscamos lo mismo: ser comprendidos, aceptados y felices en reciprocidad con los otros.

 

Por Prof. Psic. Fernando Bryt 

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