Quito necesita una ordenanza para reducir los plásticos desechables

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Solo en la recolección, el transporte y la gestión del relleno sanitario, los plásticos de un solo uso nos cuestan más de $10 millones al año a los quiteños. No existen incentivos para quienes buscan alternativas sostenibles que generen menos basura o sean biodegradables. Por fin el Consejo Metropolitano comenzó a discutir una ordenanza para la reducción progresiva de estos plásticos para fines innecesarios. Esta ordenanza está recibiendo presión de la industria de los plásticos aduciendo que los plásticos desechables son más seguros para la salud, lo cual no es cierto. Incluso el poliestireno expandido (expuma flex) está prohibido para alimentos en muchos países y ciudades del mundo por ser declarado como “posiblemente cancerígeno” por la OMS. Pedimos a las autoridades que se apruebe esta ordenanza con impuestos o prohibiciones a fundas, envases, vajilla y cubiertos de plástico aplicables en no más de un año y sin excepciones a las que cualquier negocio se pueda acoger. Ya es hora de cuidar nuestro planeta para poder todos tener una vida más sana.