Salvar Empleos es otra forma de Salvar Vidas

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Salvando Empleos lanzó esta petición dirigida para Andrés Manuel Lopéz Obrador (Presidente de Mexico) y

SALVAR EMPLEOS ES OTRA FORMA DE SALVAR VIDAS

Al presidente Andrés Manuel López Obrador

Al Congreso de la Unión

Esta carta agrupa muchas firmas.

 

Por un lado, las de micro, pequeños y medianos empresarios de todo el país: de cada uno de nuestros negocios depende el sustento –el techo, la comida, el acceso al sistema de salud pública– de entre dos y 250 familias que hoy ven su subsistencia seriamente amenazada por la crisis económica –y su profundización a raíz de la situación de gravedad histórica que vive la industria petrolera mundial, de la que nuestro país deriva gran parte de su ingresos– , el cese parcial pero extendido de labores y la afectación al consumo, todos resultantes de la pandemia. Somos los micro, pequeños y medianos empresarios que vivimos al día, que nos la rifamos para que en nuestro hogar y en unos pocos más haya techo y comida. No tenemos ni propiedades en el extranjero ni autos de lujo ni yates ni fincas de descanso. Lo que tenemos es mucha preocupación pero, además y de modo acuciante, un compromiso con nuestros trabajadores, con sus familias y con México.

Por otro lado, las de ciudadanos que han advertido la situación de grave crisis que enfrentamos y que se solidarizan con nosotros no por intereses particulares sino por el interés de la Nación: por salvar empleos, que es otra forma de salvar vidas. No son empresarios y no son públicos pero trabajan para nuestras empresas o para otras, o sus familiares trabajan en MIPYMEs, y ven con alarma la pérdida de 11 mil empleos diarios en México desde el inicio de la pandemia y la falta de un plan estratégico de apoyo a este amplísimo sector de la economía que genera el 78 por ciento del empleo y el 52 por ciento del PIB. Cierto, usted ha prometido un millón de créditos… de 25 mil pesos cada uno. Si con esos 25 mil millones de pesos se ofrecieran créditos a cada una de los 4 millones de MIPYMEs que existen en el país, su monto bajaría a 6 mil 250 por empresa. En cualquier caso, ni de lejos bastan: dependiendo del tamaño de la empresa, alcanzaría para un mes de sueldos. O para una quincena. O para una semana. O para un día.

No pretendemos obtener dádivas ni condonaciones. No queremos otro FOBAPROA: el de aquellos tiempos nos costó a todos, también a nosotros. En este momento, la única prioridad equiparable a la sanidad es garantizar empleo a la mayor cantidad posible de mexicanos. Lo que queremos es proponerle un plan estratégico de rescate de empleos a través de las MIPYMES y en coordinación obligada con las entidades federativas para la instrumentación, consistente en las siguientes acciones urgentes:

1.     Un programa de créditos para la protección del empleo en PYMEs, extensible a las empresas y asociaciones civiles con menos de 250 trabajadores que se comprometan a una política de cero despidos a partir de la entrada en vigencia de la estrategia, o que puedan comprobar el destino de cuando menos el 75 por ciento de los recursos prestados a la recontratación y el pago de salarios de aquellos a los que hayan cesado por causa de la pandemia. Estos créditos tendrían un tope del equivalente a tres meses de nómina salarial, más pago promedio de honorarios correspondiente a esos mismos tres meses, más el 25 por ciento. Deberían estar garantizados al 100 por ciento por el gobierno federal a través de un fondo administrado por la banca de desarrollo y dispersado por la banca privada para instrumentar préstamos variables a tasas de interés no mayores al 2 por ciento anual, pagaderos en 48 mensualidades, la primera de las cuales sería vertida en el último trimestre de 2020.

2.     El mismo programa de créditos debería ser aplicable a los microempresarios y profesionistas independientes, con un tope del equivalente a tres meses de sus ingresos declarados y/o comprobados para el segundo trimestre de 2019, más el 25 por ciento, con idénticas condiciones para su reembolso.

3.     Diseño de una política pública que permita la renegociación de créditos PYME de la banca comercial actualmente en curso, con el objetivo de poder diferir el pago de sus mensualidades al último trimestre del año, sin penalizaciones, recargos ni cambios en las tasas de interés

4.     Diferimiento hasta el último trimestre del presente año de los pagos provisionales de ISR e IVA correspondientes al periodo marzo – agosto 2020 para empresas y asociaciones civiles con menos de 250 trabajadores que se comprometan a una política de cero despidos a partir de la entrada en vigencia de la estrategia, sin recargos ni intereses o afectación a los contribuyentes objeto de esas retenciones.

5.     Posposición durante 6 meses del cobro de las cuotas del IMSS, INFONAVIT y del SAR de los trabajadores de empresas y asociaciones civiles con menos de 250 trabajadores que se comprometan a una política de cero despidos a partir de la entrada en vigencia de la estrategia, sin recargos ni intereses o afectación a los trabajadores objeto de esas cuotas.

6.     Posposición durante 6 meses del cobro de energía eléctrica por parte de la Comisión Federal de Electricidad a empresas y asociaciones civiles con menos de 250 trabajadores que se comprometan a una política de cero despidos a partir de la entrada en vigencia de la estrategia, y que por la naturaleza de su giro requieran de asistencia presencial comprobable de sus trabajadores, sin que ello implique afectación alguna al suministro.

7.     Anticipo inmediato de pagos a empresas y asociaciones civiles con menos de 250 trabajadores que se comprometan a una política de cero despidos a partir de la entrada en vigencia de la estrategia y que el gobierno federal haya contratado como proveedores antes de esa fecha, o a los que contrate durante la emergencia.

8.     Apoyos directos equivalentes al 50 por ciento de su facturación durante el segundo trimestre de 2019 a negocios al público con menos de 20 (veinte) trabajadores adscritos a su razón social y que se comprometan a una política de cero despidos a partir de la entrada en vigencia de la estrategia. Estos apoyos se podrían instrumentar como créditos a través de la banca comercial con la el Gobierno Federal y la Banca de Desarrollo tomando el rol de garantes.

9.     Diseño de un programa expedito de retiro parcial anticipado tanto del ahorro para el retiro como de las aportaciones al crédito para vivienda (INFONAVIT, FOVISSSTE, etc.) dirigido a todos sus beneficiarios

Cierto: el costo de una estrategia de estas características es elevado: calculamos que podría ascender a 175 mil millones de pesos, lo que equivale aproximadamente al 0.8% del Producto Interno Bruto.

Cierto: las arcas del gobierno federal no son ilimitadas. Y la estabilidad financiera es siempre deseable… pero no en ocasión de una emergencia nacional.

Existe una línea de crédito disponible para México en el Fondo Monetario Internacional: es momento de echar mano de ella. Es momento de presentar un plan de emergencia técnicamente riguroso, masivo y apoyado por el conjunto de actores sociales, económicos y políticos, que nos permita contraer deuda en las mejores condiciones.

Hay que detener la sangría.

Más vale deber a acreedores contratados con los cuales negociar, que debérsela, otra vez, a los trabajadores de México y resignarnos a una nueva oleada de millones de nuevos pobres en nuestro país.

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