¡Protejamos nuestros ojos exigiendo la regulación de las luces LED!

0 personas firmaron. ¡Ayuda a conseguir 500!


Tal vez ya has experimentado deslumbramiento o hasta ceguera temporal por la exposición súbita o reiterada a las cada vez más luminosas luces LED. Tal vez has sentido que te cansas después de estar trabajando frente a una pantalla o después de conducir de noche. Yo he experimentado todo esto y, como padezco de migraña, cada vez se agrava más mi problema por la profusión y brillantez de las luces LED.

Las lámparas, focos y pantallas LED están presentes en todo momento y lugar en nuestras vidas. So pretexto de que son ahorradoras de energía, ahora esas luces, especialmente las blancas de día, se han popularizado hasta llegar a excesos. Pero estas lámparas que nos acompañan en nuestros dispositivos móviles y que ahora vemos suspendidas de puestos ambulantes, en pantallas de anuncios espectaculares, en las luces estroboscópicas de patrullas, en los faros de día de autos modernos, y hasta en lámparas de seguridad de bicicletas, esconden peligros: desde deslumbramiento o ceguera momentánea o persistente (con los consecuentes riesgos de accidentes cuando las encontramos de frente en una vialidad) hasta daños permanentes a la retina e incluso degeneración macular. En casos de personas que como yo padecen migraña, la frecuencia de nuestras crisis aumenta por causa de estas luces.

La luz blanca de día tiene un alto componente de longitudes de onda de luz azul. Esta luz tiene más energía que las ondas de los otros colores que componen la luz blanca y alcanza a afectar más células de nuestra retina en menos tiempo. La longitud de onda azul también forma parte de la luz solar y por eso sabemos que debemos evitar ver al sol de frente.

Pero parece que los ingenieros y diseñadores ignoran estos efectos y se han entusiasmado en instalar luces cada vez más brillantes en los faros de autos y motocicletas, en patrullas y ambulancias, en los arbotantes, en las pantallas de anuncios espectaculares, en los foquitos centelleantes con los que ahora se dividen carriles o se señalan bifurcaciones y confluencias. Ilusionados con el ahorro de energía y empujados por la moda, hasta los comerciantes ambulantes y establecidos se han entusiasmado poniendo estos focos ultra brillantes a la altura de los ojos, decorando sus locales y envolviendo los troncos de los árboles que están frente a sus negocios.

Las autoridades de salud no han hecho nada para regular estas luces. Los legisladores no parecen siquiera inquietarse por el problema.

Existe evidencia científica de que estos daños son reales y en estudios de diversas instancias académicas y administrativas se alerta sobre el peligro de que en el futuro ya no será necesario ser viejo para padecer de degeneración macular. Las generaciones jóvenes padecerán este problema mucho antes por la excesiva exposición a todas estas fuentes lumínicas y por la constante exposición a sus dispositivos electrónicos (tabletas, teléfonos celulares), que también tienen luz LED blanca. Las aves, insectos y otros animales también padecen los efectos de estas luces excesivas.

La American Medical Association ha alertado que en exteriores las luces no deberían exceder de 3000 K (entre mayor el factor de temperatura medida en grados Kelvin, mayor el componente azul de la luz, y mayor el daño que causa) y ha señalado que las lámparas deben estar protegidas con algún tipo de pantalla para que nos lastimen menos y se reduzca el riesgo de accidentes por deslumbramiento o ceguera momentánea.

Debemos exigir que se legisle respecto de las temperaturas máximas de las luces LED en exteriores e interiores y lograr que las autoridades del sector salud vigilen el cumplimiento de tales disposiciones.

Debemos exigir que en exteriores se adopte la norma que ha recomendado la American Medical Association de modo que no sólo las pantallas espectaculares para publicidad sino los arbotantes sean remplazados o se les instalen dispositivos o filtros para que su temperatura de color no exceda los 3000 K.

Debe lograrse que la industria automotriz instale de fábrica faros (de día, de noche, luces intermitentes de peligro o direccionales) que no excedan los 3000 K y establecer un programa de concientización, de estímulos y sanciones a los propietarios de autos, motocicletas y demás vehículos que hagan o pretendan hacer modificaciones a sus unidades e instalen por su cuenta luces de altas temperaturas y con pulsaciones excesivamente rápidas.

Debemos exigir que las patrullas, ambulancias y otros vehículos de servicio público y de urgencias, autobuses, motocicletas e incluso las bicicletas públicas dejen de utilizar torretas, faros y luces traseras y delanteras con luces excesivas y además con pulsaciones excesivas que en lugar de protegernos nos ponen en peligro.

También debemos exigir que se retiren los reflejantes brillantes centelleantes de todo tipo de vialidades, así como las pantallas que leen y anuncian la velocidad de los vehículos, ya que sólo causan daños a los ojos y confusión al cerebro.

Y debemos exigir que en los espacios interiores (negocios, escuelas, oficinas públicas, hospitales, etc.) no se instalen luces LED de más de 3000 K, pues la exposición a la longitud de onda azul en esos espacios es aún mayor que en espacios exteriores. No debemos esperar a que los problemas de salud de nuestros ojos alcancen proporciones de epidemia como la obesidad.

Hay que actuar antes de que seamos una sociedad de ciegos.



Hoy: Martha cuenta con tu ayuda

Martha Mora necesita tu ayuda con esta petición «legisladores y autoridades del sector salud: ¡Protejamos nuestros ojos exigiendo la regulación de las luces LED!». Súmate a Martha y 289 persona que han firmado hoy.