El Luna Park no se vende

0 persona firmaron. ¡Ayudá a conseguir 500!


El Luna Park fue siempre un escenario de generaciones renovadas. Boxeo –su esencia– y rock; catch y lírica; políticos y acróbatas; liturgia religiosa y danza; carnavales y célebres funerales; ciclismo y evangelio; canto y tenis; ceremonias sociales y voleibol; concursos artísticos y básquetbol; conciertos y comedias musicales.


Es por ello que los miembros de miles de familias pudieron disfrutar de algún espectáculo en su tiempo.


Este símbolo de la ciudad ha sido y es ecuménico. Un templo de la cultura, un reducto de la emoción, un estandarte del recuerdo. Un punto en común en la vida de los argentinos.

Hoy se anuncia su posible venta para levantar una moderna torre. Y tal emprendimiento, de llevarse a cabo, iría en contra de la voluntad de Ernestina Devecchi, viuda de Lectoure, quien se lo donó a la Iglesiacon otros fines y bajo la condición de no ser vendido.