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“Mi nombre es SOFII ELA DOYLE y tengo 10 años, hoy es 19 de octubre de 2016, mi mamá me llevó a la escuela y en cuanto nos bajamos del coche fuimos rodeadas por varios policías. Nos obligaron a subir a uno de sus vehículos y nosotras estábamos muy asustadas porque no sabíamos lo que ocurría. Nos llevaron al Juzgado 4to. de lo familiar de Naucalpan y ahí mi mamá pidió un abogado que nos defendiera pero nadie quería hacerle caso. Nos llevaron a una habitación y las autoridades ME ENTREGARON en CONTRA de MI VOLUNTAD a mi papá que es canadiense a pesar de que le pedí al juez que me escuchara y le dije que NO ME QUERÍA IR DE MEXICO y que quería quedarme con mi mamá, NADIE TOMÓ EN CUENTA MI OPINIÓN. Me sacaron de ese edificio por la fuerza mientras yo lloraba pidiéndole viniera mi mamá pero mi papá y mucha gente de gobierno me obligaban a caminar. Yo podía escuchar a mi mamá que me gritaba desde lejos. Me subieron a un coche y antes de que cerraran la puerta mi mamá logró llegar. Le dije a mi papá que POR FAVOR me dejara ABRAZAR A mi MAMÁ UNA VEZ MÁS, y me dió permiso. Abrace a mi mamá POR ÚLTIMA VEZ el 19 de octubre de 2016 y nunca mas pude volver a escuchar su voz ni verla otra vez, AL DÍA DE HOY NADIE SABE DE MI PARADERO.”

Video de Audiencia de Restitución Internacional de Menor de Sofii Ela Doyle, 19 de Octubre de 2016: https://youtu.be/8bbmap4pGIM

Este es el recuerdo que mi hija Sofii muy probablemente tiene de aquel día y vive con esto en algún lugar, en alguna ciudad, en algún país pues ignoro en donde se encuentra ella y su padre.

Mi nombre es Cristina Guzmán , y soy mamá de Sofii Ela Doyle.

Me casé con Jeffrey Steven Doyle de nacionalidad canadiense y tuvimos a nuestra hija Sofii (canadiense-mexicana).

Llegamos a México cuando Sofii tenía 4 meses de edad y vivimos en este país por 5 años de los cuales sólo los primeros 8 o 9 meses pudimos trabajar en un negocio propio pero no pudimos continuar con ello por falta de recursos. Prácticamente nos fuimos a la quiebra. El resto de nuestra estadía en México , yo me dediqué a ver por mi familia, integrada por mi hijita y su padre. Trabajé como maestra de danza en múltiples escuelas al día para lograr proveer a nuestra familia de todo lo necesario (casa, comida, vestido, coche, servicios, escuela, servicios médicos privados, actividades extraordinarias, viajes, gimnasio del papa de mi hija, etc.) y agradezco a todos y cada uno de los que depositaron su confianza en mí brindándome empleo. Tengo testigos de lo que menciono. Muchos de ellos fueron parte de nuestra vida y siguieron de cerca nuestra situación. Muchos otros, al confiar en mí, le hicieron préstamos a Jeff y lo apoyaban en lo que podían. Transcurridos esos 5 años nos fuimos a Canadá con la esperanza de que el padre de mi hija se sintiera en su hogar y con esto encontrara algo en lo cual fuera productivo. Pasaron los meses, y después de año y medio seguía sin trabajo de lo cual mucha gente se percataba. Yo trabajaba dando algunas clases pero obviamente no era suficiente. Tuve la suerte de ser llamada a trabajar como maestra de danza y bailarina en México por periodos cortos de tiempo y con ello cubrir necesidades de renta, comida y cualquier cosa que le hiciera falta a la niña. Mi hija Sofii viajaba conmigo a Mexico en cada una de las oportunidades de trabajo. Su padre siempre firmó documentos de autorización de salida para que nuestra hija viajara.

En el último viaje a México , un familiar me entregó un informe del banco que detallaba todas las deudas de compras hechas por Jeff. Esto aunado a lo que se debía de maquinaria de cómputo y otros artículos que se le debían a una de nuestras amistades.

Le expliqué al padre de mi hija que había que responder de alguna manera a esas deudas pero él alegó que él no podía cubrir ninguna situación monetaria.

Acordamos que yo extendería mi estancia de trabajo junto con mi hija por unas semanas más en México para intentar cubrir alguna de sus deudas con mi sueldo. El aceptó.

Al poco tiempo de esto se llevó a cabo una denuncia en una oficina de la policía montada canadiense en mi contra por secuestro de menor.

Esto marcó el inicio de una pesadilla y un juicio interpuesto por Jeffrey por “Restitución Internacional de menor por medio del convenio de La Haya.”

Estos actos eran innecesarios pero el padre de mi hija decidió que procedería y basándose en falsas acusaciones (pues como dije anteriormente tengo numerosos testigos) obtuvo el apoyo de su país, manipulando la información en los medios de comunicación y prensa.

El juicio duró 2 años y medio. Durante este periodo de tiempo, Sofii y yo pasamos angustia e incertidumbre, vivimos amenazadas por sus abogados.

Por alguna razón, en determinado momento, sin que yo lo supiera, mi abogado nos dejó con el caso sin atender, sin embargo él me decía que no había ninguna novedad con el juicio.

Finalmente un 19 de octubre de 2016 numerosos vehículos y elementos de seguridad nos rodearon frente a las puertas del colegio de mi hija. Como si fuéramos delincuentes nos forzaron a subir a uno de los vehículos, el resto de la historia está al inicio de ésta página.

Desde el momento en que el señor Jeffrey Steven Doyle se marchó de  México con nuestra hija Sofii en aquel avión, desapareció con ella. Nunca más pude volver a tener contacto pues él dió de baja todas las vías de comunicación que le había proporcionado a las autoridades durante nuestro juicio (teléfono celular, email, videollamadas online) y de la misma manera inmediatamente se mudó de la dirección donde supuestamente habitaba en esos años de pleito legal.

Ante esto ningún organismo gubernamental o dependencia tuvo una respuesta en apoyo a esta situación.

El hubiera no existe, pero si nuestras autoridades mexicanas “hubieran” estado capacitadas y con el debido criterio para atender este tipo de Juicios de Restitución Internacional de Menores, la pequeña Sofii habría sido escuchada, se habrían respetado sus garantías y sus derechos humanos como lo marca el Convenio de La Haya, en el cual se basó este juicio.

El Convenio de La Haya estipula que es de suma importancia:

Artículo 7 Inciso c)

Garantizar la restitución VOLUNTARIA del menor o buscar una solución amigable.”

Existe un vídeo proporcionado por el Juzgado Cuarto de lo familiar de Naucalpan, Estado de México, en el cual se muestra la audiencia completa con el momento de la entrega de la menor.

Artículo 13

“La autoridad judicial administrativa asimismo podrá negarse ordenar la restitución del menor, si comprueban que el propio menor se opone...”

El tratado de La Haya sobre la Restitución de los menores, expresa muy claramente la importancia de tomar siempre en cuenta el INTERÉS SUPERIOR DEL MENOR desde que se inicia el juicio hasta que se lleva acabo la entrega y restitución del menor de ser necesario.

Sofii ELA Doyle de 10 años de edad NO FUE ESCUCHADA, entre sus súplicas, gritos y llanto fue llevada por la fuerza de Mexico. Su padre desapareció con Sofii y la mantiene INCOMUNICADA, RETENIDA y OCULTA de su madre, familia mexicana y amigos con quienes creció.

Lo único que pido es que los derechos de mi hija se hagan respetar al igual que mis derechos como madre de la menor, el saber la una de la otra, el saber de su familia y amigos en Mexico. Este es un derecho humano que nos corresponde como madre e hija, ahora bien, tomando en cuenta los tratados internacionales que vigilan y anteponen el INTERÉS SUPERIOR DEL MENOR, la “Convención sobre los Derechos del Niño” menciona claramente en su Artículo 9 que:

Los Estados Parte velaran porque el niño no se ha separado de sus padres contra la voluntad de estos...”

Así como también :

Los estados partes respetarán el derecho del niño que esté separado de uno o de ambos Padres a mantener relaciones personales y contacto directo con ambos padres de modo regular...”

El arrebatar pues a un menor de uno de sus padres, e IMPEDIR el contacto en forma definitiva y permanente, así exista un procedimiento judicial de separación, pero no exista una causa grave como el maltrato, es una evidente violación a mis derechos humanos como madre afectada, así como al llamado "interés superior del niño".

Si estas acciones judiciales estuvieran propiamente reguladas y condicionadas en nuestro país y si lo más importante fuera el Interés Superior del Menor, los niños no pagarían las consecuencias de un sistema que no está capacitado para defender las garantías de nuestros hijos.

Desde el momento en que mi familia y yo vimos que no habría manera de contactar al padre de Sofii en el extranjero y por lo tanto no podríamos llamar por teléfono a la niña ni localizarla en algún domicilio físico en Canadá, se pidió el apoyo de los organismos y autoridades correspondientes tanto en Mexico como en Canadá, desafortunadamente nadie ha tenido una respuesta a la desaparición de Sofii Ela y su padre.

Sofii, al igual que cada uno de los menores que son separados de uno de sus padres, tiene el DERECHO a permanecer en COMUNICACIÓN, a estar en contacto con el mundo en el cual ha crecido y a tener mamá y papá.

Por todo esto pido a ustedes su apoyo para juntar firmas con el fin de que las autoridades que estuvieron a cargo de este tema (SRE, Embajada de Canadá, DIF) SE HAGAN RESPONSABLES  y tómen las medidas necesarias para ubicar el paradero de mi menor hija Sofii Ela Doyle, y que los Organismos Internacionales  que protegen y velan por los DERECHOS HUMANOS  y los DERECHOS DE LOS NIÑOS atiendan este caso y lo tomen como ejemplo de cientos y miles de casos de menores que desaparecen tras haber sido entregados a un Estado Extranjero por medio de una Restitución Internacional de Menor.