Manifiesto por un republicanismo solidario e inclusivo

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Manifiesto por un republicanismo solidario e inclusivo
 
Los abajo firmantes nos declaramos republicanos. Algunos hemos sostenido y sostenemos una defensa más activa y política del proyecto, otros nos limitamos a defender un republicanismo más teórico o cultural. Algunos somos progresistas y nos consideramos de izquierdas, otros somos liberales o conservadores.  Algunos no somos creyentes, otros tenemos convicciones religiosas, aunque apostemos por una separación entre Iglesia y Estado. Por mucho que nuestros argumentos y puntos de vista sobre muchas cuestiones sean distintos, todos queremos lo mejor para nuestro país y pensamos que los ideales de igualdad, libertad y solidaridad son la mejor forma de conseguirlo. Podemos discutir si resulta apropiado o no exigir en este momento el advenimiento de la República, pero consideramos en todo caso que una jefatura del Estado no votada por la  ciudadanía no es la mejor forma de gobierno: las conductas insolidarias del ex Jefe del Estado nos refuerzan en nuestras convicciones.
 
Pero rechazamos en todo caso con contundencia el levantamiento de la bandera republicana como estrategia de destrucción de nuestro país.  El republicanismo de los independentistas resulta incompatible con las ideas de libertad, igualdad y solidaridad pues se basa en el enfrentamiento entre territorios e identidades, y es utilizado como instrumento para la destrucción del demos común y solidario que pretendemos construir los republicanos. De alcanzar sus objetivos provocaría la balcanización de la Península Ibérica y bloquearía cualquier proyecto de solidaridad entre aquellos que hoy convivimos en España haciendo imposible durante generaciones un proyecto civilizado de coexistencia. Los republicanos también tenemos que combatir las opciones políticas secesionistas porque propician que muchos ciudadanos que no simpatizan con la monarquía se abstengan de apoyar una opción republicana de manera más explícita. La experiencia con el estado autonómico, y últimamente la pandemia del Covid-19, han puesto de manifiesto la necesidad de profundizar en fórmulas más estables y decididas de cooperación territorial. Pensamos que la arquitectura institucional más idónea sería el de una República diversa y solidaria, pues generaría un marco de convivencia diferente a la realidad cuasi-confederal del país a la que nos ha arrojado la dinámica competitiva entre territorios, lenguas e identidades.
 
Pensamos, además, que el proyecto republicano tiene que ser políticamente inclusivo y opuesto al sectarismo. No debe ser patrimonializado por proyectos políticos determinados, sino tener un fundamento abierto plural, con capacidad de incluir a sectores amplios de la sociedad española, incluyendo las izquierdas, el centro político, el liberalismo y sus sectores conservadores. Una de las causas del fracaso de la última experiencia republicana fue justamente el sectarismo practicado por muchas de las organizaciones que la apoyaban, un sectarismo que pretendemos dejar atrás pues sólo así será posible consolidar en España un proyecto solidario, plural y sostenible de base republicana, en definitiva un proyecto civilizado y justo de coexistencia entre todos y todas.