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Acaba el curso escolar; el auditorio está repleto. Sobre el escenario, los pequeños bailarines dan lo mejor de sí, en una demostración de lo aprendido en este año. Los aplausos resuenan en el aire diáfano.

En sólo seis años de existencia, las dos Escuelas Profesionales de Danza de Castilla y León, cuyas sedes son Burgos y Valladolid, han conseguido espectaculares resultados, partiendo de un equipo modesto cuyos principales valores son las personas y cuyo primordial objetivo es el trabajo bien hecho. Muchas de nuestras alumnas y alumnos han sido premiadas en concursos nacionales e internacionales; y este año tenemos por fin la primera promoción de Graduados en Danza, que en su mayor parte, ya ha sido contratada por grandes Compañías de Ballet en Inglaterra, Alemania... Bailarines que llevan con ellos, divulgándolos por el mundo, los valores de la danza, en castellano: el esfuerzo en el trabajo, la disciplina, la humildad... y la búsqueda de la excelencia.

Las luces de la platea se encienden; suenan los últimos compases de música acompañando el saludo final. El pianista y el maestro de danza se miran emocionados; es el broche final tras nueve meses de esfuerzo común. Y sin embargo, una sombra de tristeza asoma a la cara del pianista. Para él ha sido la clase abierta más importante de su carrera como acompañante de danza, ya que ha sido la última.

Debido a los recortes en educación, de veintiún músicos que trabajan en las dos Escuelas, sólo van a quedar siete, dedicándose la mayor parte de ellos a impartir clases de lenguaje musical. Así, el acompañamiento de la clase de danza, a partir del próximo curso, habrá de hacerse con la precaria ayuda de una grabación; la cual no entiende lo que quiere el maestro de danza, no puede ayudar al alumno en sus dificultades concretas; no se puede adaptar. Una grabación perjudica al maestro, al alumno, y a la calidad de la enseñanza.

Ésta es sin duda la razón por la que, tanto la legislación estatal como la autonómica, establecen que el acompañamiento de la clase de danza ha de hacerse obligatoriamente con música en directo. Y por tanto, no entendemos este recorte que amputa brutalmente una de las piernas sobre las que se sostienen estas dos Escuelas. La situación económica es muy mala; pero no peor que en otras comunidades, en las que se ha conseguido compatibilizar el recorte con el mantenimiento de la integridad de estas enseñanzas. Ésta es la prueba de que existen alternativas.

Por todo esto, los músicos de las Escuelas Profesionales de Danza de Castilla y León solicitamos su apoyo y solidaridad. Si nos apoyan, puede que no se consiga nada, pero por lo menos se perderá con dignidad. Pero recuerden: perderemos todos.

Letter to
Presidente de la Junta de Castilla y León  Juan Vicente Herrera
Consejero de Educación de la Junta de Castilla y León D. Juan José Mateos Otero
Director de la Fundación para la Enseñanza de las Artes en Castilla y León (ARCYL) D. Juan Casado Canales
D. Juan Vicente Herrera, D. Juan José Mateos, D. Juan Casado.


Les escribo para respaldar la petición de los músicos acompañantes de las Escuelas Profesionales de Danza de Castilla y León, para evitar así su despido masivo, y el descenso consecuente en la calidad de la enseñanza.

El acompañamiento musical en vivo de la clase de danza, no es sólo una necesidad educativa primordial para este tipo de enseñanzas, sino también, y como consecuencia de lo anterior, un requisito legal obligatorio en el caso de centros que expiden títulos oficiales, como es el caso. Así lo demuestran el Real Decreto dictado por el Ministerio de Educación en el año 2000; o el Decreto de Educación, de 2007, de la Junta de Castilla y León, por el que se establece el currículo de estas enseñanzas.

Pedimos respetuosamente que no se recorte tan brutalmente el presupuesto dedicado a estas enseñanzas, y que se busquen alternativas al despido masivo de músicos. Pedimos que no se cercene un proyecto que, cierto, sólo tiene seis años; pero que, también muy cierto, ya ha cosechado múltiples éxitos y, sobre todo, se ha ganado el cariño tanto de las ciudades que acogen estas dos Escuelas, como de Castilla y León en general, comunidad cuyo nombre está siendo llevado con orgullo por estos alumnos allá donde van.

Atentamente,

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