Petición cerrada

¡Joshua, no seas un mini tuquito!

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La vigorexia es un trastorno que junto a la anorexia comparte la preocupación obsesiva por la figura y una distorsión del esquema corporal, no es un trastorno estrictamente alimentario como la anorexia y puede ser entendido como una dismorfia corporal que impide percibir nuestro cuerpo como en realidad es, quienes la padecen realizan ejercicio físico excesivo intentando alcanzar un desarrollo muscular cada vez mayor porque siempre se perciben a si mismos como débiles, enclenques y sin ningún atractivo físico.

También se le conoce como Complejo de Adonis, Dismorfia Muscular, Anorexia Masculina o Anorexia Reversa, aunque estas dos últimas definiciones no son del todo apropiadas pues identifican dos enfermedades diferentes como si fuesen iguales.

Los vigoréxicos, usualmente hombres, están obsesionados por verse musculosos, son adictos a los gimnasios, se miran frecuentemente al espejo, se pesan varias veces al día, hacen comparaciones detalladas con otros compañeros de entrenamiento, abusan de la musculación sin lograr nunca un objetivo.

Esta obsesión degenera en un cuadro obsesivo compulsivo en el que la persona se siente fracasada y gradualmente abandona sus actividades habituales, se alejan de sus familiares y amigos, dejan sus empleos, son cada vez menos sociables para dedicarse a ser cada vez mas musculosos; al cuadro se le añade un férreo control de la alimentación siguiendo dietas con altos contenidos de proteínas y carbohidratos con una ingesta muy baja de grasas, inclusive y con frecuencia está presente el abuso de sustancias androgénicas y/o anabolizantes.

 
Querer tener una imagen mejor, buscar la apariencia perfecta o ser físicamente más atractivos no implica que se padezca del Complejo de Adonis pero si aumenta las posibilidades de que aparezca; no debe confundirse la vigorexia con la práctica habitual de algún deporte, los deportes ejecutados regularmente redundan en beneficios a la salud y no implican riesgo de sufrir vigorexia; tampoco debe confundirse con el fisicoculturismo profesional, aunque en este grupo de personas algunos padezcan de este trastorno.

El desarrollo de la vigorexia está vinculado con alteraciones bioquímicas  a nivel cerebral particularmente de la serotonina, pudiendo los médicos usar en su tratamiento fármacos que actúen sobre esas sustancias intentando llevarlas a niveles normales; pero por otra parte, los factores socioculturales y educativos tienen una gran influencia, los cánones de belleza modernos y las imágenes vendidas como “perfectas” sumado a una baja autoestima pueden hacer que el individuo quiera ser cada vez mas similares a esos patrones lo que con frecuencia degenera en la aparición de la Dismorfia Muscular.

Indudablemente es un problema grave tanto para quien padece la enfermedad como para quienes le rodean y es necesario recibir atención médica para lograr vencerla, el tratamiento fundamentalmente es de tipo psicológico, en el que se propone modificar la conducta del sujeto, recuper su autoestima y superar el miedo al fracaso.

La mejor solución siempre está en la prevención, pero es muy dificil cuando se trata de este tipo de trastorno porque su aparición, como se dijo antes, depende en gran medida de factores socio-culturales, mientras los medios de comunicación sigan glorificando valores sociales basados en la imagen y el culto a la belleza por encima de todo lo demás, prevenir es una árdua tarea que padres, educadores y entrenadores deportivos  deben llevar a cabo, educando desde la infancia para diferenciar los estereoripos del culto excesivo al cuerpo y a la imagen de lo que es realmente sano y normal para cada persona en su entorno social, de esta manera para cada uno de nosotros lo realmente importante debe ser aceptarse tal cual como se es y no las imposiciones de los cánones de belleza actuales.

Es por esto que esta es una intervención hacia la situación del Sr. Joshua William Carchi Silva de ser un mini tuquito. 



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