PERMISO PARA SUBIR - ACCESO para TODOS a edificios residenciales de Grado 1 y 0 en CADIZ

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Jack Neilson ha iniciado esta petición dirigida a Jose Maria Gonzalez Santos - Kichi - Alcalde de Cadiz

PERMISO PARA SUBIR

Estimados amigos:                                                                                                  Soy una gaditana de cincuenta y ocho años casada con un inglés de sesenta y cinco. En 2014, compramos una casa, que restauramos con cariño, en el cuarto piso de un edificio protegido de GRADO 1, en el corazón del casco histórico de Cádiz. Aunque por ahora no es nuestra residencia principal (la alquilamos cuando no la utilizamos) estamos pensando trasladarnos a Cádiz para vivir.

Adquirimos la propiedad a una segunda generación de ebanistas gaditanos, emigrantes a Argentina, que retornaron al hogar con sus hijos. El último que vivió allí, de mediana edad, se vio obligado a mudarse debido a problemas de salud, tuvo un reemplazo de cadera y no le era posible subir los cuatro tramos de escaleras cada día. Nos vendió su casa.

En el mismo cuarto piso, hay otras dos familias, una de las cuales nació en la propia casa en la que vive. Ambas están jubiladas y mientras pueden, acceden a su propio espacio vital, cada día, con más dificultad.

En el tercer piso hay diferentes situaciones. Una de las casas lleva alquilada durante los últimos 20 años a una pareja. La esposa murió recientemente y durante su enfermedad se vieron obligados a trasladarse a otro domicilio donde el acceso era más fácil y su esposo podía cuidarla, ya que no podía atender sus necesidades diarias, básicamente, debido a los tres tramos de escaleras.

 En el mismo piso se han vendido dos propiedades recientemente, una se alquila actualmente a estudiantes de Erasmus y la otra es alojamiento turístico.

En el primer y segundo piso se encuentran gaditanos de diversas edades, que trabajan y viven en Cádiz, algunos están de alquiler y otros son propietarios. Muy pocos de ellos usan las azoteas, ni siquiera para tender.

Esta misma situación la viven cientos de gaditanos. Desde mi habitación, todos los días observo a una anciana que vive en el edificio de enfrente. Por la mañana, temprano, ya está sentada en su cierro del tercer piso. Cuando volvemos por la tarde de la playa o de cualquier actividad de las que nosotros disfrutamos, ella sigue sentada en el mismo sitio, mirando la calle, hasta la puesta de sol. Es terrorífico.

La diversidad actual del edificio es algo que debe apreciarse y fomentarse, sin embargo, como ha sido el caso en otros edificios similares, esta diversidad se está perdiendo. Hay un movimiento de arriba hacia abajo, a medida que la población envejece y principalmente debido a los problemas de acceso a sus domicilios. Las personas que han estado viviendo toda su vida en estos edificios tienen que irse, no es que quieran, sino que este impedimento físico, hace que realizar las actividades cotidianas básicas, como ir de compras, ir a un bar, visitar a la familia o ir al teatro, sea cada vez más difícil. La alegría de vivir allí se está perdiendo.

 A medida que se van, estas propiedades no están siendo reemplazadas por nuevas familias que mantendrían esta diversidad y querrían vivir permanentemente allí, exactamente por las mismas razones de acceso, especialmente aquellas con niños y toda la logística de movimiento que implica. Estas propiedades se compran para alquilar a turistas o estudiantes, es decir, para ocupantes a corto plazo que generalmente no tienen interés en la Comunidad que estos edificios ofrecían en el pasado.

Esta “limpieza” de arriba hacia abajo, llevará a la pérdida completa de la Comunidad y creará una ciudad falsa, un fachadismo, que se verá bien desde el exterior, pero será estéril en el interior.

No debe permitirse que estos edificios mueran, los edificios son comunidades vivas y deben adaptarse a las personas que viven allí. La idea de que un edificio no puede progresar y adaptarse a las necesidades de los ocupantes es un temor reciente, de que no se deben tocar las cosas porque el cambio siempre es malo, pero no tiene por qué ser así. Los edificios deben adaptarse. En el pasado se adaptaron y se debe permitir que este proceso continúe.

La legislación actual ha tratado de resolver este conflicto entre la preservación y la adaptación, pero, especialmente en el caso de este tipo de edificios, ha fallado miserablemente. Por ejemplo, la inserción de un ascensor se permite en un patio secundario, pero no en el patio principal. Sin embargo, en muchos casos estos patios están edificados e incluso siendo posible la instalación, el acceso a la mayoría de los pisos es completamente inviable sin grandes reorganizaciones, interrupciones y costos que muchas familias no pueden mantener.

Uno de los mayores recursos de estos edificios son las azoteas, donde en los últimos meses ha quedado en evidencia con el confinamiento. Las personas, además de usarlas para tender la ropa, han comenzado a redescubrirlas, un nuevo exterior semiprivado. Hermosos espacios con múltiples posibilidades que mejorarían la calidad de vida de los habitantes del edificio.

La facilidad de acceso en estos edificios a todos los niveles donde vive la gente es un derecho fundamental, parece muy injusto que una vez que se llegue a cierta edad (incluso si su esperanza de vida fuese de 20 o 30 años más) tengan que trasladarse porque físicamente el edificio les impide realizar las rutinas diarias. Todo esto en favor de la salvaje especulación inmobiliaria que está sufriendo la ciudad.

Si bien, una de las soluciones más obvias y más eficientes en muchos casos sería un ascensor en el patio central que conectara todos los niveles, debería haber una investigación, tal vez la convocatoria de un concurso de ideas abierto, que generara interés e ilusión por nuestro patrimonio, para explorar todas las opciones y ofrecer diseños que mejoren un edificio del siglo XVIII, con una intervención del siglo XXI, que solucione el problema actual  y aporte algo vivo y adaptado a las generaciones futuras. Algo que, sin duda, mantendría VIVA y CONSERVADA nuestra ciudad.

En Cádiz hay:

99 edificios Residenciales de grado 1

36 edificios Residenciales de grado 0

                                                                                                  Julio 2020
 

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