Que El Bronco se moche la mano

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Seamos sinceros, todos pensamos que estas elecciones han sido mejores de lo que pudieron resultar, y todo gracias a El Bronco.

Si no fuera por el grotesco despliegue de machismo mexicano y el descaro con que ha llevado su obsceno circo de campaña, dudosamente habríamos soportado estas semanas de violencia y desesperación.

Sin embargo, creo que podemos estar de acuerdo en que el Sr. El Bronco ha logrado reunir en su persona muchos de esos rasgos que nos recuerdan a qué sabe la mexicaneidad en 2018.

Con esa aparentemente infinita serie de ridículos que ha sido tan amable de regalarnos, el candidato presidencial nos obliga a confrontar los más vergonzosos elementos que nuestra cultura sigue arrastrando.

Desde la mujer y la homosexualidad hasta ese cariño especial que le tiene a lo militar y autoritario, hemos visto desfilar ante nosotros bellas postales de lo que es eso a lo que llamamos México (mi favorita es la distopía barroco-cyberpunk que revela su "broncosilla").

Pero, ¿qué sería de nuestro país sin la corrupción? Así es, como afirma el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, nuestro héroe del pueblo incurrió en tres tipos de mecanismos de financiamiento prohibido durante la recolección de firmas que le valió la candidatura:

"La disposición de personal administrativo del gobierno estatal de Nuevo León (personas que recolectaron firmas a favor del candidato); aportación de recursos en efectivo de empresas de carácter mercantil mediante transferencias bancarias que simularon donar como simpatizantes y la dispersión de recursos a través de tarjetas de crédito.

Jaime Rodríguez Calderón, no sólo obtuvo firmas irregulares para lograr su registro, también utilizó a 652 servidores públicos de Nuevo León para recabar apoyo ciudadano siendo gobernador del estado; trianguló recursos de origen prohibido por 2.6 millones, simulando aportaciones de ciudadanos cuando el dinero provino de empresas; y empresas pagaron 6.5 millones a sus auxiliares sin que lo reportara en sus gastos. Los tres procedimientos suman un monto involucrado de 13 millones 623 mil 429 pesos" (Huffington Post).

Ahora, sé que todos nos alegramos de que esto haya quedado en una multa y que podamos seguir disfrutando de este tan colorido personaje, pero aún queda un tema en el tintero.

Pues verán, tal vez recuerden que durante el primer debate presidencial El Bronco hizo una declaración especialmente interesante:

"Tenemos que mocharle la mano al que robe... " dijo el hombre sin titubear. "¿No habla literalmente, o si, candidato?" responde la moderadora, incrédula. "Claro, claro. Literalmente: al que robe hay que mocharle la mano... ". Indeed, Mr. El Bronco, indeed.

Pero la cosa no quedó ahí, porque a los pocos días recibía el Senado de la República una iniciativa de ley que venía adicionada con la alegre propuesta de implementar la pena de muerte en casos tales como homicidio, violación y secuestro.

Nuestro querido Jaime Rodríguez Calderón, no obstante, ya ha declarado que podemos irnos olvidando de que haga valer su palabra. Pero yo sostengo que, y estoy seguro que usted, lector y ciudadano, estará de acuerdo conmigo, así no se comporta un mexicano.

Si el mexicano puede presumir de algo, es de no sacarle a nada. Ya sea beber alcohol de dudosa procedencia por lo accesible de su precio, poner la vida en riesgo por unas cuantas risas o rifarse unos moquetazos nada más por el gusto, en este país somos expertos en tomar el toro por los cuernos y terminar elaboradas metáforas sin que se den cuenta de que después de un rato ya no se te ocurre qué más decir.

Mi punto es, señor El Bronco, que si ya se mochó las chelas con los chavos, mocharse la mano no debería ser mayor inconveniente, sobre todo cuando podría ayudar a su malograda credibilidad.

Piénselo, podría ser parte de esa ilustre tradición de presidentes mancos que por tantos años aterrorizó a la niñez de la Ciudad de México, y podría romper con esa tradición de políticos desleales y mentirosos que por tantos años nos ha aterrorizado a los demás.

Aproveche la oportunidad, pues más vale pájaro en mano que... ay, disculpe usted.

Finalmente, para ti que estás leyendo esto y que en más de una ocasión han sentido ese promovido-por-los-memes-prrones-deseo de votar por el independiente, haz valer tu carácter cívico y ciudadano exigiendo coherencia de los que pretenden representarte.

Firma esta petición y hagamos juntos el México que todos queremos, uno donde podamos tener al primer presidente cyborg en el mundo.

 

 

 

 

 



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