Irrenunciable: Nacionalidad y Representación para Chilenos en el Exterior

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Estimado Señor Teodoro Ribera, Ministro de RR.EE.,
estimado Señor Gonzalo Blumel, Ministro del Interior,
estimado Señor Hernán Larraín, Ministro de Justicia y DD.HH.,

somos tantos Chilenos en el exterior, y nos gustaría hacerles partícipes de una situación que nos afecta en lo más profundo de nuestra calidad de ciudadanos y en los lazos que mantenemos con nuestro país, y exigimos tener también voz y voto sobre los temas que nos afectan.

Por multitud de razones (estudio, trabajo, personales, etc.) hemos salido de Chile, llegando a variados lugares, quedándonos por corto o largo tiempo, algunos para después retornar, otros hemos llegado a asentarnos en el extranjero.

Aquí hemos construido nuestras vidas, carreras y familias, formando vínculos comerciales, académicos y culturales entre Chile y los países que nos reciben, contactos que sin duda benefician también a nuestra Patria. Por motivos de estabilidad laboral, migratoria etc., muchos hemos terminado adoptando también la nacionalidad del país que nos acoge, sin por ello renunciar a nuestras raíces y nuestros lazos con nuestro país natal.

El punto que a muchos nos duele: Muchos países (entre ellos algunos tan importantes como Alemania, Austria, Noruega, Holanda, Japón o Corea del Sur) nos exigen, para obtener su nacionalidad, renunciar a nuestra nacionalidad chilena.

Por supuesto, ni siquiera países importantes como éstos pueden sustraerse completamente a la realidad de un mundo globalizado, por lo que existen excepciones para los ciudadanos aquellos países cuyas leyes simplemente no contemplen la pérdida de su nacionalidad. Es el caso por ejemplo Argentina, Brasil, Uruguay o México, que sí protegen la nacionalidad de sus ciudadanos, ya que la conciben como un derecho irrenunciable, configuración legal es plenamente reconocida por los países desarrollados.

Nos extraña, por lo tanto, que nuestro país nos deje solos y desprotegidos, siendo que debería tener un especial interés en conservar el lazo con sus ciudadanos en el exterior. Se trata en general de gente que ha luchado mucho, que son un nexo natural entre Chile y el mundo, y pueden contribuir mucho al desarrollo del país, si es que el lazo se mantiene fuerte. Si no, Chile los irá perdiendo, y si no es a los de la primera generación, entonces a nuestras familias que ya no tendrán la nacionalidad chilena.

Por eso exigimos representación en el proceso constituyente, y que se pongan los pantalones para proteger nuestra ciudadanía y el vínculo con nuestro país.

El canal ideal para realizar esto sería a través de una reforma constitucional para asegurar que la nacionalidad chilena sea irrenunciable, para nosotros y nuestros hijos.

Pero dado que este proceso por supuesto demora (y todos los meses hay chilenos perdiendo su ciudadanía), y ya el Art. 11 Nr. 1 de nuestra actual Constitución indica que la nacionalidad chilena se pierde por renuncia voluntaria, pedimos como medida transitoria una moratoria inmediata, que sus Ministerios dispongan por Circular o Instructivo a los consulados correspondientes, al Departamento de Extranjería y Migración, o al Registro Civil, que la renuncia sea denegada a aquéllos chilenos nacionalizados en países conocidos por poner presión hacia una renuncia o la hagan condición para adquirir su nacionalidad; o que por lo menos se pregunte si la renuncia es realmente voluntaria o se pide debido a una obligación impuesta, y denegarla en el segundo caso.

Nos alegramos igualmente por la solidaridad de nuestros compatriotas en Chile así también como en otros países que se unan y apoyen nuestra causa (compartir es importante!). Para que podamos realmente decir: Chilenos somos todos.