Instalemos el Monumento al Contrabandista Desconocido en el eje cívico

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Señor Presidente
Honorable Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires
Sr. Diego Santilli

De nuestra mayor consideración;
Las y los que suscribimos la presente carta, tenemos el agrado de dirigirnos a Usted y por su intermedio a la Honorable Legislatura, con el objeto de remitir para su tratamiento el proyecto de emplazamiento del Monumento al Contrabandista Desconocido en el eje cívico de la Ciudad de Buenos Aires.

Quienes proponemos el Monumento al Contrabandista Desconocido sostenemos que el contrabando es el germen del carácter nacional.

En el Buenos Aires previrreinal y virreinal, es clave la importancia del contrabando.  No es que lo hayamos inventado. Es que casi no tenemos otra cosa para obtener lo que queremos. El Contrabandista rioplatense aprovecha la reducida presión tribal y jurídica para sacar su porcentual en bienes e información. No se limita a contemplar como las cajas de las riquezas siguen de largo.

Las y los habitantes de Buenos Aires interfieren así con los protocolos de circulación de riquezas y conocimiento y acceden a lo último de lo último en ideas y artefactos sin el permiso de los poderes de turno. De una manera inexplicable redistribuyen estos bienes creando necesidad de ellos entre la población originaria. Y esa necesidad creada en los pueblos originarios se vuelve a su vez más decisivamente configuradora que las batallas -en sentido militar.

El contrabandista pre y post colonial es el argentino primordial que crea una economía parasitaria de los flujos oficiales del capitalismo. 

El contrabandista es un español o criollo pobre y moderno que opera en una angulación subalterna del saqueo planetario.

El contrabandista se abastece a sí mismo y a las tribus indígenas: los vicios, la yerba, el azúcar, el alcohol, el tabaco.

El contrabandista deja también entrar aquello -bienes intelectuales y económicos- que la iglesia no quiere circulando entre las poblaciones.

Todo lo cual da origen a la argentina.

Antes que nada se organice políticamente en el Río de la Plata, está el contrabando.

El relativo aislamiento de Buenos Aires la preserva de las máquinas de territorialización virreinal que da forma a Nueva España o Nueva Granada. Buenos Aires crece en la periferia de la economía mundo. Es un nodo comercial muy Subalterno. A la nobleza de Buenos Aires poco le sirven los títulos si el Rey de España les prohibe comerciar libremente.

La gran tubería del Monumento al Contrabandista Desconocido que puede verse en los bocetos adjuntos, alude a los flujos principales, planetarios de mercancía-dinero-poder. Es la tubería que lleva el oro y la plata de Potosí a España. Aquella por la que salen los cueros y el tasajo primero, y el trigo y las vacas después.

Y el tubo pequeño es la aspiradora de recursos laterales que quedan en Buenos aires; un flujo lateral. Vicios. Licores. Libros prohibidos.

El contrabandista no es un creador o un visionario con un plan a largo plazo, es un oportunista económico a merced del azar. Como un empleado de banco que ve pasar los billetes y piensa “voy a hacer la diferencia”. No sólo ve pasar la riqueza, sino también los flujos de información.

Por todo lo expuesto, las y los abajo firmantes sostenemos la primacía del contrabando como fuerza configuradora del carácter nacional argentino y proponemos en consecuencia, el emplazamiento del Monumento al Contrabandista Desconocido en el eje cívico de la Ciudad de Buenos Aires, allí donde anteriormente estuviera el Monumento a Juana Azurduy que fuera a su vez puesto en lugar del Monumento a Cristobal Colón.