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CARTA ABIERTA A:

Monseñor José Domingo Ulloa. Arzobispo Metropolitano de Panamá

Ing. Juan Carlos Varela, Presidente de la República

El abuso sexual de menores perpetrado por curas pederastas al igual que el encubrimiento de estos crímenes por parte de las autoridades de la Iglesia Católica están ampliamente sustentados por evidencia. No se trata de casos aislados ni excepcionales sino de crímenes documentados desde la década de 1930 y que se siguen dando en el presente, con decenas de miles de víctimas de ambos sexos y miles de curas agresores. No se trata de una opinión de algunas y algunos y, mucho menos, de una conspiración contra la Iglesia Católica. Son hechos comprobados por investigaciones de autoridades en los Estados Unidos, Irlanda, Chile, Australia, Nueva Zelanda, Alemania, Inglaterra, Escocia, Holanda, Austria, Brasil, España, Suiza, Canadá y Filipinas, entre otros países. Son hechos corroborados por la admisión de culpa de algunos de los perpetradores  y de las autoridades eclesiásticas, incluyendo el Papa Francisco.

El abuso sexual de niñas y niños tiene efectos devastadores de largo plazo en sus víctimas. Afecta desde su auto concepto, amor propio y personalidad hasta su salud mental, relaciones interpersonales, desempeño educativo y laboral, proyección de ingresos y expectativa de vida. Las y los sobrevivientes de abuso sexual son más propensos a sufrir de depresión crónica y caer en conductas autodestructivas. Estas son verdades sustentadas por la investigación científica y, tristemente también, por la experiencia de quienes viven este calvario, entre quienes nos encontramos algunxs gestores y signatarixs de esta carta.  

Nos mueve a escribir esta carta el hecho de que a lo largo de más de un año de cobertura de la Jornada Mundial de la Juventud (Católica) a celebrarse en Panamá del 22 al 27 de enero de 2019, no hemos escuchado una sola mención al Plan de Seguridad que se implementará durante la JMJ (C) para garantizar la seguridad de las y los jóvenes nacionales e internacionales que se congregarán en nuestro país.  No nos llamemos a engaño. La JMJ(C) atraerá a Panamá pederastas de todo el mundo. A los curas pederastas de Panamá -que no sabemos cuántos son ni hasta qué nivel de la jerarquía eclesiástica panameña alcanzan porque nunca se ha hecho la debida investigación por parte de las autoridades competentes- se le sumarán un número plural de curas pederastas del resto del mundo y, en general, de pederastas, con o sin vínculos con la Iglesia Católica.    

Monseñor Ulloa, es su deber poner la seguridad de las y los jóvenes que su iglesia está congregando por encima de su interés en proteger la imagen de su empresa religiosa. Reconozca que el peligro es real y comprométase a elaborar y presentar un plan de prevención. Dicho Plan debe incluir una revisión de los hogares de acogida para asegurar que no se coloquen jóvenes en hogares de pederastas.

Presidente Varela, usted, al igual que quienes le precedieron en la silla presidencial, decidió  desconocer la línea de separación entre las iglesias y el estado que tendría que existir en una sociedad democrática para garantizar la libertad de culto y los derechos humanos de TODOS sus ciudadanos y no solo de quienes pertenecen a la religión mayoritaria. Usted buscó activamente traer la JMJ (C) a Panamá. La ha hecho posible, en no poca medida, gracias al uso de fondos públicos de contribuyentes de todas las denominaciones religiosas, creyentes independientes, agnósticos y ateos, para beneficiar el proselitismo religioso-político de una sola religión. La ha hecho posible a expensas de sacrificar los usos que debieron dársele a esos dineros, que bastante falta hacen para rescatar un sistema de salud pública y educativo en crisis, resolver las carencias de infraestructura básica para la vida en muchas comunidades, dotar del presupuesto necesario a un Plan Nacional de Prevención de la Violencia contra la mujer para dar pasos hacia la erradicación de la violencia machista, entre otros usos posibles y necesarios.  

Presidente Varela, es su deber actuar como Presidente de la República, que es la posición para la cual fue electo. Se le respeta su derecho individual a practicar su religión, pero eso es un asunto privado que no debe prevalecer sobre sus deberes como funcionario público. Ordene con carácter de urgencia la confección de un plan de seguridad centrado en la prevención de abusos sexuales de menores en el marco de la JMJ (C).