Liberen el pádel en CABA y Buenos Aires

Liberen el pádel en CABA y Buenos Aires

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Los titulares, profesores y trabajadores de los complejos de pádel porteños y bonaerenses solicitamos la URGENTE HABILITACIÓN de la actividad de pádel, dada la situación de grave crisis que atraviesa el sector y con la convicción de que se puede retomar la actividad SIN que eso signifique un riesgo sanitario.

Desde la Unión Argentina de Trabajadores y Clubes de Pádel se realizó un protocolo, avalado el 5 de mayo por la Federación Argentina de Medicina del Deporte (FAMADEP) y presentado oportunamente a las autoridades de cada localidad.

El pádel fue una de las primeras actividades deportivas permitidas en todo el país, habiendo sido autorizado desde mayo hasta la fecha en 21 provincias, con las únicas excepciones de Formosa y Santiago del Estero. En ninguno de los lugares donde se autorizó se detectaron contagios vinculados a la actividad. Esto se debe a que el pádel se juega sin contacto, en superficies de 200 m2 y de a 4 jugadores. En los casos en los que las canchas son techadas, los techos están siempre por encima de los 6 metros de altura, permitiendo la ventilación de los espacios. Los jugadores se trasladan en su gran mayoría a pie o en sus propios vehículos y el horario de mayor ocupación de las canchas es después de las 18 horas (es decir, cuando hay menor flujo de personas en las calles).

El pádel se desarrolla en más de un 90% de los casos en COMERCIOS de gestión privada, motivo por el cual el sector no ha obtenido ayudas económicas ni subvenciones impositivas. Habiendo pasado 4 meses del comienzo del aislamiento social, preventivo y obligatorio, todas las localidades asisten a una paulatina flexibilización de las restricciones. En CABA y en muchos partidos bonaerenses se ha permitido volver al trabajo a otros comercios no esenciales, como por ejemplo las peluquerías, donde hay contacto directo y superficies mucho menores. En otros casos se ha permitido la actividad al aire libre generando amontonamiento de personas sin ningún tipo de control. En el pádel, en cambio, no hay contacto ni amontonamiento. Solicitamos que el derecho a trabajar sea el mismo para todos los sectores de la economía.

La mayoría de los complejos son administrados por sus dueños y su grupo familiar, quienes estarán encargados de que la actividad se desarrolle sin riesgos, para posibilitar no sólo la subsistencia de los emprendimientos sino también para preservar la salud de cada uno de los asistentes.

Por todo esto, pedimos una vez más: LIBEREN EL PÁDEL!