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Buenos Aires 23 de Marzo 2020

Argentinos/as y autoridades:
El 31 de diciembre de 2019 la Comisión Municipal de Wuhan, China, emitió un informe en el cual se hacía referencia a un brote de Neumonía. Por aquellos días ni el agente causal ni la forma de transmisión habían sido confirmados ni identificados.
Poco tiempo tardaría en diseminarse por otros países, atravesando continentes, hasta que el 03 de Marzo del 2020 se confirmara el primer caso en nuestro país.
Desde ese día las guardias médicas públicas y privadas, con equipos de trabajadores de salud monotributistas, autónomos y/o en relación de dependencia se inundaron de pacientes que consultaban por síntomas que no sabíamos si eran específicos o no, estábamos frente a un enemigo invisible, como decían algunos periodistas.
Poco a poco el trabajo se fue incrementando y los pacientes no sólo consultaban de manera ambulatoria, si no que podían quedar internados, algunos con la fuerte sospecha que requerirían asistencia mecánica respiratoria.
Entonces salieron las primeras recomendaciones de los organismos de Salud, llegaría la suspensión de las clases en todos los niveles educativos, y más tarde se implantaría el aislamiento social por medio del DNU 297/2020 definido como AISLAMIENTO SOCIAL PREVENTIVO Y OBLIGATORIO.
Y ante toda esa adversidad, todos los agentes de salud del país, seguimos cumpliendo nuestras funciones en cada guardia, en cada hospital, en cada clínica pública o privada, porque, aunque muchas veces queda olvidado y no se da por sentado, nosotros también somos padres y madres, hijos/as, hermanos/as, somos trabajadores, que muchas veces quedamos fuera de los convenios colectivos de trabajo y de sus beneficios, sumado a que nuestras jornadas laborales son generalmente full time, en la cual el cansancio no es una opción.
Pedimos, además, que se consideren situaciones familiares donde ambos padres pertenecen al sistema de salud, ya que es una situación obligada de exposición al vínculo familiar, compromete a la indicación del aislamiento y muchas veces obliga al lucro cesante de uno de ellos.
Los médicos argentinos no tenemos una entidad sindical que nos nuclee o represente ni a nosotros ni a nuestros intereses. Hoy estamos trabajando, cumpliendo nuestro deber. Deber que elegimos y del cual nos sentimos orgullosos, sin importar en que Casa de Estudios del país nos hayamos formado, hicimos un juramento que puede variar en semántica de acuerdo a cada Universidad, pero que en esencia es uno sólo: consagrar solemnemente la vida al servicio de la humanidad; considerar como hermanos a los colegas, ejercer la profesión dignamente y a conciencia; velar solícitamente y ante todo por la salud de los pacientes; no permitiendo que ninguna consideración política o religiosa, nacionalidad, raza o posición social se interpongan entre nuestros deberes profesionales y los pacientes.
Hoy las guardias están llenas, atestadas, colapsadas, atravesamos un momento de infortunio el cual nos encuentra trabajando, más horas de las que nos corresponden y con muy pocos EPP.
A medida que esta pandemia avanza, y nos lleva mucha ventaja, el acceso a estos EPP (Equipos de Protección Personal) para nosotros, los trabajadores de la salud, es cada vez más complicada, más limitada, lo que nos lleva a sumar una preocupación. La Salud en nuestro país, y en la mayoría de los países del mundo, salvo excepciones, es vista como un gasto, y no como lo que realmente es: UNA INVERSIÓN. Muchas veces escuchamos la frase “es mejor prevenir que curar”, y nosotros el personal de salud, abogamos esta teoría.
Hoy la escasez de EPP es real y no nos permite cumplir con nuestro deber de manera segura. Corremos riesgo de contagiarnos de Covid19, mientras atendemos a un paciente sospechoso, además de la posibilidad de contagiar al equipo de salud que trabaja con nosotros y la preocupación se acrecienta cuando regresamos a nuestros hogares con el temor de que exista la posibilidad de contagio a nuestras familias. Basta con ver la situación de los sistemas de salud de países como Italia o España, para saber que es un modelo que bajo ningún concepto queremos repetir en nuestro País. Al momento, no nos queda claro si se contempla algún tipo de asistencia médica o dineraria si contrajéramos Covid19 en hecho u ocasión de nuestro trabajo.
Por lo antedicho y porque queremos seguir al servicio de la humanidad; consideramos como hermanos a nuestros colegas y queremos ejercer nuestra profesión dignamente y a conciencia; es que les pedimos que un barbijo, un par guantes, un camisolín hemorrepelente, alcohol en gel y un par de antiparras no sea considerado excesivo como solitud en cualquier nosocomio del país para cualquier profesional de la salud que deba atender casos que consultan por Covid 19.

EL PERSONAL DE SALUD SE ARRIESGA TODOS LOS DÍAS PARA SALVARLES LA VIDA, NECESITAMOS QUE HOY NOS AYUDEN A CUIDAR LA NUESTRA.