Renovemos totalmente nuestro sistema monetario

0 personas firmaron. ¡Ayuda a conseguir 100!

Franz J Fortuny
Franz J Fortuny firmó esta petición

Tarde o temprano, el efectivo deberá dejarse de usar; cuesta mucho y es muy inseguro.

En tanto se siga “midiendo” el derecho de cada individuo a consumir lo que los demás producen por medio de unidades monetarias, la contribución de cada ciudadano al erario nacional deberá ser proporcional a los ingresos que cada quien reciba, pagaderos en forma totalmente automática.

Imaginemos un sistema monetario basado en una cuenta por cada persona. En el caso de México, esa cuenta se identificaría con el CURP. Las cuentas de las empresas se identificarían con el RFC. Llegado el día del comienzo del plazo para el fin del efectivo, cada persona entregaría su efectivo a ese “banco central nacional” y su cuenta central nacional sería acreditada con la cantidad del efectivo que entregó.

Se fijaría un plazo para que todos los habitantes del país conviertan su efectivo a pesos en esa cuenta central.

Los pagos podrían ser hechos mediante computadora, celular o tarjetas que afectarían la cuenta central del individuo. Toda la información acerca del individuo —como el estado de su licencia de conducir, por ejemplo— estaría vinculada al mismo CURP.

Al final del plazo —unos cuantos días después del principio— se comenzaría a aplicar un sistema fiscal totalmente nuevo. Este esquema fiscal sería el más sencillo y automático, dirigido a que la concentración del esfuerzo de las empresas sea en productividad y servicios de calidad, bajar costos y competir buscando ser la mejor oferta en precio y calidad.

El contador se convertiría en un vigilante financiero. Su papel se habría transferido a revisar que las cosas se hagan de tal manera que los costos siempre sean los más bajos, en tanto que los supervisores de calidad estarían concentrados en que esos costos bajos no se traduzcan en baja calidad.

La cuestión fiscal o pago de contribuciones será totalmente automática. Se fijará un porcentaje fijo para todos los pagos o transferencias. Cualquier operación que se realice entre empresas tendrá un movimiento automático para contribuir al erario público. Cuando la Empresa A pague algo a la Empresa B, estaremos suponiendo que la Empresa A requiere insumos para su producción en tanto que la Empresa B estará recibiendo un beneficio por la venta.

La Empresa A, en vez de pagar un impuesto por la compra —y distraer fondos monetarios de su capital de trabajo— solamente enviará el precio del producto que está comprando. En cambio, la Empresa B —receptora del pago— de inmediato entregará al gobierno un porcentaje de la operación. Este pago será el único para contribuir al “Erario Central”. Ya no tendrá que hacer más cálculos para pago de contribuciones. Ese porcentaje fijo (quizás 5%), que será pagado por cada venta, es en sustitución del ISR y de cualquier otra contribución.

De igual manera, cuando la Empresa pague a sus empleados o trabajadores, 5% pagará como contribución al bienestar de los mismos —seguro, vacaciones, escuelas— y 7% será descontado del empleado, con lo cual ambos quedarán libres de cualquier otro tipo de pago. Estos pagos causarán transferencia instantánea a las arcas del “Erario Central”. Los cálculos serán hechos por el sistema central. Nadie invertirá tiempo alguno en hacer cálculos para efectos fiscales.

Las cuentas identificadas de individuos y no de empresas, cada vez que paguen algo, 5% sobre eso que pagaron será deducido de sus cuentas para contribución y 5% de lo que le llegue a la entidad que vende —sea individuo o sea empresa— será deducido de la cantidad que recibió en forma automática.

Una operación de $1000 hará que quien paga, al efectuar o autorizar su transferencia, además de los $1000, se le quitarán de su cuenta $50 (5%) por concepto de contribución. La entidad que recibe los $1000, automáticamente pagará $50 como contribución.

El “Erario Central de la Nación” no costará un centavo en impresión y distribución de billetes o en revisión de comportamientos fiscales, o en sistemas de seguridad (armas y camiones blindados) para el transporte de billetes o monedas. En forma instantánea, la sociedad dispondrá de fondos creados por toda las operaciones que en forma automática se estarán realizando entre particulares, entre individuos y empresas, entre empresas y otras empresas y entre empresas y la “Administración Central de los Asuntos Colectivos”.

Este esquema monetario, financiero, fiscal, sería la base para una verdadera transformación de la sociedad mexicana.

Todos los individuos recibirán, cada mes, una cantidad en sus cuentas, por concepto de “Mínimo de Supervivencia”. Este mínimo habría de ser calculado cuidadosamente. Los niños al nacer, recibirían ese mínimo en sus cuentas en forma de ahorro no disponible para los padres o tutores. Al llegar a ciertas edades, ellos podrían usar parte de esos fondos, para gastos personales. Al llegar a la mayoría de edad tendrían ya libertad para usarlos en lo que a buen juicio consideraran necesario.

Los sistemas educativo y de salud serán totalmente gratuitos para los usuarios. Nadie erogará un centavo, jamás, para pagar escuela, universidad o salud.

Esta forma de circulación del dinero con contribuciones instantáneas, harían posible que la sociedad cuente con un ahorro interno de alrededor de 2.5 veces más de lo que hoy recauda el gobierno. Esta cantidad crecería conforme las empresas se vayan haciendo más eficientes en su producción y servicios.

Igualmente, en forma progresiva, crecería el “Mínimo de Supervivencia” que cada individuo recibiría cada día 1º de mes.

El total del dinero disponible para el “Erario Central” siempre estaría visible para todos los ciudadanos, lo mismo que el total disponible de cada empresa o entidad pública o privada que haya colocado acciones en el público. Tanto la compra como la venta de acciones causaría contribuciones de ambas partes.

El más alto porcentaje de contribución sería el que pagarían los dueños de empresas. A la entrega de utilidades, por significar descapitalización para la empresa, se le aplicaría una tasa progresiva. Esa tarifa progresiva se aplicaría también para los inversionistas menores.

Quedan así 2 partes para vigilar:

1. El uso correcto del capital (social y utilidades) en las empresas.
2. El uso correcto de los gastos e inversiones en la “Administración Central de la Nación”.

El detalle es que todos los mexicanos podrían vigilar el uso de los recursos en esas dos instancias; los datos, totales, compras, ventas, etc., estarán siempre abiertos a la observación y comentarios públicos —en redes sociales y demás— por parte de cualquier ciudadano, en cualquier momento.

Sí, será necesario cooperar para la ayuda en el entrenamiento del uso del nuevo sistema —en celular o con tarjetas— de todas las personas que así lo requieran. Es parte de la solidaridad que se te pedirá como individuo socialmente responsable.