Retiro de las ventas callejeras

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ANTE LA INCAPACIDAD DE LAS MUNICIPALIDADES , URGE QUE ESTA PROBLEMÁTICA SEA UN TEMA DE ESTADO


Es ya de muchos conocido el desorden y virtual anarquía que prevalece en muchos, si no la mayoría de pueblos y cabeceras departamentales del país, por lo que quise escribirles ya que me pareció importante que este tema sea traído a la opinión pública nacional.


Aparentemente pareciera que las corporaciones municipales carecen de planes de ordenamiento; sin embargo, quiero comentarles que en el caso de la cabecera de Huehuetenango, he tenido conocimiento que han habido intentos por establecer orden en la zona central de la ciudad, específicamente a inmediaciones de la 4ª. Calle zona 1, pero ha sido imposible si quiera establecer comunicación con los vendedores de la calle que se sienten empoderados ocupando aceras y parte de las calles del centro de la ciudad, rehusándose a ser trasladados a otro lugar más apropiado y considerándose ya como virtuales propietarios de ese pedazo de acera y calle donde ponen sus ventas.


Dicho sea de paso que la 4ª. Calle es una vía principal de la ciudad y natural paso para el tránsito vehicular que conduce hacia el municipio de Chiantla y el resto del norte del departamento; pero se ve obstaculizada por los vendedores y la municipalidad se ve obligada a desviar el tránsito para que coincida con la vía de ingreso, causando verdaderos e innecesarios embotellamientos en el centro de la ciudad.


Qué pena saber de casos de personas enfermas que vienen en ambulancias de algún municipio del norte del departamento y que se ven forzadas a transitar por el centro de la ciudad y tardan demasiado tiempo en atraversarlo gracias al embotellamiento que tiene su origen en la terquedad de los vendedores de la 4ª. Calle de permanecer apostados con sus negocios sobre las aceras y las calles.


Parece ser que la administración actual, como lo hizo la anterior, al autorizarles las ventas a cambio de ciertas rentas, “les legitimó” por lo que es virtualmente imposible pedirles que ya no estorben las aceras y las calles con sus productos.  Y ahora, la corporación municipal no se atreve a establecer el orden que tanto anhela y le urge a la población.


Es importante enfatizar que a pesar de los esfuerzos de establecer orden, enviando a los vendedores a lugares apropiados para el comercio; estos comerciantes no aceptan ni si quiera conversar acerca del tema, recurriendo a amenazas incluso, tanto a personas particulares que tienen sus casas en esa calle o a autoridades que se han “atrevido” a traer el tema a colación (como el actual gobernador del departamento, que quiso trasladar las ventas al campo de la feria y volverlo una feria navideña, idea que no gustó a los vendedores de la calle aludidos). Además está el factor de incapacidad, falta de autoridad e incluso miedo por parte de los miembros de las corporaciones municipales.


Por lo tanto, dada la necesidad que existe de poner orden en los pueblos y ciudades de Guatemala y la incapacidad  de las corporaciones municipales para establecerlo ante la animosidad y actitud violenta que tienen los vendedores de la calle, considero que el tema se vuelve un problema de Estado. 


Creo que es sumamente importante que el estado tome cartas en este asunto en apoyo a las municipalidades puesto que la anarquía que prevalece en los pueblos roza ya los intereses y bienestar de los ciudadanos, que ven su derecho a la libre movilidad violado constantemente por estos vendedores y se ven también obligados a exponer su integridad personal al tener que caminar sobre la calle y poder ser golpeados por los vehículos en las calles (algo que suele suceder frecuentemente), ya que las aceras están ocupadas por los vendedores. 


Además, esos negocios callejeros causan que el tránsito sea más lento, causa embotellamientos y además no solo afean a los pueblos sino que los mantienen sucios y desordenados.


Por último, están los vendedores de comida que se instalan a sus anchas en las aceras de la zona cercana al parque central (nuevamente me refiero a Huehuetenango, pero suele verse en otros municipios también), frente a la Catedral incluso, con refrigeradoras y lotes de inventarios de aguas incluidos en algunos casos, ante la casi indiferencia de las autoridades municipales y fiscales (pues como es de noche, está fuera de sus horas de trabajo).


Creo que los pueblos y ciudades agradecerían mucho la intervención del Estado - puesto que es un problema endémico que aqueja a todo el país- para que con la ley en la mano y  fuerzas del orden y dirección del gobierno central, se establezca el necesario orden, que también contribuye a un bienestar ciudadano.



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