Yo acuso a la Ministra Carcedo

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Acuso a la ministra Carcedo de generar odio con su discurso sobre la gestación subrogada.

En recientes declaraciones, la ministra tuvo a bien comparar la gestación subrogada con el tráfico de órganos, llegando incluso a deslizar la posibilidad de solicitar prisión para los que recurran a ella fuera de nuestras fronteras. España no merece a una ministra que hace de la ignorancia su estilo de trabajo.

Parece que desde el círculo del Gobierno de España han apostado a ver quién dice la burrada más grande en esta materia. A la vista está que en esta esperpéntica competición hay premio para quien destile más odio aliñado con buenas dosis de ignorancia con respecto a la gestación subrogada. Pero vayamos por partes:

Naciones Unidas nunca se ha pronunciado en contra de la gestación subrogada. Ni el Comité de Derechos Humanos, ni el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer ni el Comité de los Derechos del Niño se han pronunciado nunca en contra de la gestación subrogada. Por supuesto ni el Comité Contra la Tortura ni el Subcomité para la Prevención de la Tortura contemplan la gestación subrogada como un trato cruel, inhumano o degradante. Así que necesito que la ministra Carcedo me explique a qué se refiere con lo de que la gestación subrogada es una forma de explotación cuando el órgano competente de Naciones Unidas en esta materia no lo considera así.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos el 26 de junio de 2014 y el 27 de enero de 2015 condena a Francia e Italia respectivamente por no inscribir a los menores nacidos por gestación subrogada en el extranjero en sus respectivos registros civiles. El TEDH llega a decir que "el derecho francés viola el Derecho Europeo en materia de Derechos Humanos", amparándose en el artículo 8 de la Comisión Europea de Derechos Humanos que dice que "hay que respetar la vida privada y familiar de las personas" y abogando porque lo que debe primar es el interés superior del menor.

¿Está entonces afirmando la ministra Carcedo que el Tribunal Europeo, que tiene los nombres y domicilios de las familias que han recurrido a gestación subrogada, está prevaricando por no actuar contra ellos? Si la gestación subrogada es explotación, ¿qué hacen los tribunales españoles y europeos que no actúan? La ministra Carcedo debe explicar urgentemente a la opinión pública por qué acusa a los tribunales y jueces europeos de prevaricar.

El término vientres de alquiler es ilegítimo. El artículo 10 de la Ley de Técnicas de Reproducción Humana Asistida española llama a esta técnica "gestación por sustitución". No vientres de alquiler. El término vientre de alquiler es despectivo, genera odio, y humilla a ese modelo de familia, incluida a la mujer que gesta. Vientre de alquiler es igual que usar despectivamente "maricón" o "bollera" para referirse a hombres y mujeres homosexuales, o decir que un niño nacido de una fecundación in vitro es un "niño probeta". La ministra Carcedo nos debe explicar a todos los españoles por qué a pesar de que el ordenamiento jurídico español recoge el término gestación por sustitución, ella prefiera situarse al margen de la ley nacional e internacional y seguir fomentando odio con terminología que no se ajusta a derecho.

Canadá, algunos estados de Estados Unidos, Reino Unido, Portugal, son ejemplos donde existe una regulación garantista de la gestación subrogada. La ministra Carcedo ha apostado por perseguir internacionalmente esta técnica de reproducción humana asistida al mismo nivel que el tráfico de órganos o la trata de seres humanos. La ministra Carcedo debe explicar por qué ella, y por tanto el Gobierno de España, acusan a Canadá o Reino Unido de amparar, promocionar y proteger el tráfico de menores y la trata de personas; el Gobierno de España debe explicarnos a todos los españoles y a la Comunidad Internacional en general por qué acusa a Canadá o Reino Unido de violar los Derechos Humanos. La argumentación de la ministra de querer detener a quienes recurren a esta técnica en el extranjero demuestra su ignorancia y su maleficencia; si sigue insistiendo en esa idea estaría amparando veladamente que una pareja homosexual rusa que se casa en España sea detenida al llegar a Rusia, o que una mujer boliviana que aborta en España fuera juzgada al pisar Bolivia. Promocionar la inseguridad jurídica y obviar el Derecho Internacional es impropio de una ministra, y Carcedo debe explicarnos a todos los españoles por qué insiste en la vía de normalizar la prevaricación como arma jurídica.

La Conferencia de la Haya o el Parlamento Europeo, no condenan la gestación subrogada. La última resolución del Europarlamento condena únicamente la gestación subrogada forzosa, y de hecho insta a los estados a revisar sus políticas reproductivas restrictivas. Los Principios de Yogyakarta, dependientes de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, recogen la gestación subrogada como una realidad, y piden que no se discrimine a los ciudadanos en el acceso a esta técnica. La ministra Carcedo debe seguir explicando a todos los españoles por qué obvia a las instancias internacionales en esta materia.
Obviar los tratados internacionales y las sentencias de los tribunales e intentar crear un ordenamiento jurídico ad hoc es propio de regímenes totalitarios e impropio de ministras que se dicen demócratas. Proponer, aún como hipótesis, la subversión de la ley, coloca a la ministra Carcedo en una posición que transita entre la ignorancia y el abuso de poder y que la aleja a todas luces de la socialdemocracia.

El silencio de gran parte del Partido Socialista Obrero Español y de Juventudes Socialistas de España en esta materia es incompresible. Algún día las voces del PSOE y JSE que están a favor de la gestación subrogada tendrán que explicar por qué guardaron silencio ante tales argumentos de odio hacia este modelo de familia. Lo peor es que intuyo el por qué de este silencio: queda menos de un año para confeccionar las listas para las elecciones municipales y autonómicas y claro, hay que salir en la foto cueste lo que cueste. Eso, queridos compañeros, es practicar la política con minúsculas, es alejarse del ideal socialdemócrata de justicia e igualdad social, es apostar por la mediocridad y la cobardía en el espacio público. Ojalá la socialdemocracia vuelva a su razón de ser: el respeto a la ley, la apuesta por el progreso y la defensa de un mensaje rotundo de fraternidad. Mientras tanto, seguiré defendiendo a las familias formadas por gestación subrogada de silencios indecentes y de acusaciones que rozan el delito.

Texto de Mariano Beltrán, Huffington Blogs. 

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