Refundación del estado español

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Una vez los gobernantes catalanes atiendan a sus obligaciones y acaten la Constitución española, es evidente que hay que dar una respuesta política al conflicto existente en Cataluña. Fuera de la ley, gana el más fuerte y no siempre de la manera más apropiada.

Es el momento de hacer una refundación de España, para que gran mayoría de la gente descontenta encuentre en esta gran nación un proyecto ilusionante en el que vivir con orgullo o, al menos, convivir con normalidad asumiendo que ha sido partícipe de la implementación de ese nuevo estado.

Solicito al gobierno de España que habilite una plataforma web en la que los ciudadanos (identificados) puedan, en una primera fase, hacer sus propuestas. Todo puede cuestionarse dentro de la legalidad y nuestra actual constitución es la única de nuestro entorno que permite modificar TODOS sus artículos.

En esta plataforma los ciudadanos podrían pedir desde el cambio del nombre del país o la modificación de la bandera hasta una organización federal del estado o el cambio de la capital de la nación, etc.

Esta primera fase serviría para tomar el pulso a la población y escuchar propuestas que serán agrupadas para poder ser votadas en una segunda fase. Hay grandes empresas en nuestro país con gran experiencia en big data, machine learning y business intelligence que podrían afrontar este gran proyecto.

A continuación, las propuestas más votadas podrán ser apadrinadas por los distintos partidos políticos para ser analizadas en una comisión de expertos que deberá de desarrollar y negociar su posible encaje en una nueva constitución.

Por último, la nueva carta magna será votada por todos los españoles. Este texto no ha de ser un libro cerrado, puede tener artículos con distintas versiones/opciones que podrán ser votadas independientemente para dar, finalmente, con un texto integrador del que todos nos sintamos parte.

Es evidente que una reforma constitucional de este calado no conseguirá más apoyo en Cataluña que la Constitución de 1978, aprobada por más de un 90% del censo, pero seguro que contará con un apoyo superior al 48% que actualmente apoya la independencia, ya que las distintas encuestas muestran que más de un 70% de la población catalana se siente en parte española, y aceptaría formar parte del estado si se dotase a su comunidad de una mejor financiación.

Es fácil vender un nuevo e idílico país con todas las ventajas de estar en España y ninguno de sus inconveniente. Es un proyecto ilusionante y fácil de comprar para muchos ciudadanos que no sienten como suyo el país que les vio nacer, ya sea por el constante bombardeo ideológico o por la inacción de un gobierno que no propone nada que contrarreste estas ideas, o salga a defender las muchas virtudes de nuestro país.

La constitución garantiza los derechos a personajes que no gozarían de su libertad actual de poder celebrar con alegría consultas populares. Es un ejemplo del porqué hay leyes superiores que requieren de un proceso complejo de modificación, que choca frontalmente con la propuesta (legítima) de un referéndum de independencia en Cataluña.

Eso no significa que la Constitución pueda ser motivo de frustración para más de dos millones de personas, que merecen una respuesta política y generosa por parte del resto del estado.

Dicho esto, me atrevo a hacer alguna propuesta.

  • Discutir el nombre del país / bandera. Yo votaré siempre España porque el cambio de nombre me parecería una inversión tan descomunal como absurda; además, como programador, tendría que cambiar ese texto en un montón de páginas web y, por último pero no menos importante, estoy orgulloso de gran parte de la historia de mi país, de gran parte de sus tradiciones, su enorme riqueza cultural (fruto de la diversidad) y de su gente. Dicho esto, ya que el objetivo es que la mayor parte de los españoles se sientan cómodos al nombrar a su país o al portar su bandera. Su elección democrática dejará sin argumentos a aquellos que, desde el desconocimiento, dicen que es una bandera heredada del franquismo. Este cambio, por sus elevados costes, deberá ser respaldado por más del 50% de la población.
  • Discutir la capital de la nación (algo de nuevo, a mi entender, absurdo por sus elevados costes) o al menos, el traslado (progresivo) de parte de la administración central del estado a los distintos rincones de nuestro país. Industria a Cataluña (una Cataluña leal, claro), Agricultura a Andalucía, ... Todo puede tener sentido pero se ha de hacer de forma progresiva para no dañar a los funcionarios actualmente establecidos en Madrid. La nueva elección, de no ser Madrid, por sus elevados costes, deberá ser respaldada por más del 50% de la población. 
  • Votar por un estado federal o uno en el que todos los ciudadanos del país sean iguales. Las dos cosas, por su naturaleza, no son posibles. Yo soy partidario de un estado federal en el que el gobierno central garantice unos mínimos (educación, sanidad, pensiones, seguridad, infraestructuras conjuntas, ...) en todo el estado y que, con el resto de impuestos, cada comunidad haga aquello que considere oportuno. Entiendo que Cataluña hable de expolio cuando comprueba que en comunidades con menor peso fiscal, se gastan sus impuestos en tablets en los colegios (algo innecesario) o al ver como los fondos para la educación en Andalucía acaban gastándose en prostitutas y cocaína con el beneplácito de un gobierno que es votado una y otra vez, a pesar de gobernar durante 40 años la región con los peores datos macroeconómicos de la Unión Europea. Todo esto debería de ser implementado de forma progresiva, suponiendo una reducción lenta pero sostenida de los fondos en aquellas comunidades receptoras de las arcas del estado. Con esto no critico a las regiones que reciben fondos, que quizás deberían ser compensadas por formar y dotar de servicios a capital humano que emigra a buscar trabajo en los centros financieros o tecnológicos del país, que aprovechan este talento para generar una mayor riqueza en su hogar de acogida.
  • Un nuevo plan de educación, que tenga dos reglas básicas pero de obligado cumplimiento. El temario será único y elaborado por expertos internacionales sin vinculación política, elegidos por las comunidades autónomas. La lengua vehicular será el inglés, siendo obligatorio impartir lengua castellana 3 horas a la semana. Aquellas "comunidades" que tengan la suerte de hablar un segunda lengua, tendrán la obligación de impartir 3 horas de la misma.
  • Reducción de la administración pública. Es ridículo tener más coches oficiales que los EE.UU. Los coches en sí no son el problema, pero es una muestra de lo gordos que tenemos los huevos en este país.
  • Simplificación de la administración y normalización. Es absurdo que un mismo trámite se haga de 17 formas distintas y utilizando 17 programas informáticos, siendo los 17 lentos y llenos de trabas. La administración ha de ayudar al crecimiento no ralentizarlo. 
  • Monarquía o república. De nuevo, asumiendo que no tiene sentido que un ser humano por nacer, sea el jefe del estado, entiendo que hasta hoy, la monarquía a sido fiel a su cometido y que como figura representativa, tiene mucha más relevancia internacional (y peso específico) que la mayor parte de los jefes de estado de las repúblicas de nuestro entorno en países de similar importancia. Dicho, esto, apoyando la monarquía actual, propondría una votación entre seguir como hasta ahora o una república con una única figura que sea jefe del estado y presidente del mismo evitando duplicidades absurdas.
  • Una persona, un voto. No requiere de explicación.
  • Independencia de Cataluña. Este es el foro para votar por ella, pero hasta la fecha, la soberanía recae en todos los integrantes del pueblo español. Si alguien quiere proponer trocear esta soberanía en hombres/mujeres, altos/bajos, manchegos/valencianos, adelante, pero no tendrá mi voto.

Podría seguir meses, pero lo que pretendo con estos ejemplos es mostrar al gobierno y a los políticos, sobre todo a aquellos que no se vean amenazados al leer lo de reducción de la administración pública, que una reforma de este calibre podría ser productiva y generar un sentimiento de parte que, actualmente, no existe en una importante parte de la población española.

Gracias por leer mis muchas elucubraciones.

 

 

 



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