Una ley que prohiba YA el uso de Aceite de Palma en España.

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El aceite de palma es un producto nocivo para la salud y para el medio ambiente.

Las plantaciones de palma causan numerosos impactos ambientales, sobre la biodiversidad, y sobre las poblaciones locales o la economía nacional de diversos países. Por ejemplo, Indonesia y Malasia tienen de los mayores índices de deforestación a nivel mundial (en Indonesia, 2 millones de hectáreas de bosques desaparecen cada año, y la expansión de las plantaciones de palma es, de lejos, la principal causa. Se talan y queman selvas para convertirlas en plantaciones y enviar el aceite de palma a todo el mundo, destrozando el hábitat de algunas de las especies más amenazadas del planeta. Según el Fondo Mundial para la Naturaleza, (WWF), un área del tamaño equivalente a 300 campos de fútbol de la selva tropical se borra cada hora para dar paso a la producción de aceite de palma. Esta deforestación a gran escala está empujando a muchas especies a la extinción, y los resultados muestran que si nada cambia especies como el orangután podrían extinguirse en estado salvaje en los próximos 5-10 años, y tigres de Sumatra en menos de 3 años. Más de 50.000 orangutanes han muerto ya por la deforestación de sus selvas para la plantación de palmeras de aceite, a menudo quemados vivos.

Además, este monocultivo industrial requiere grandes cantidades de agroquímicos – fertilizantes y pesticidas - que contaminan ríos, plantean graves riesgos para la salud de la población local, y reducen la biodiversidad.
Los conflictos territoriales se multiplican: los derechos tradicionales no son reconocidos, las poblaciones locales ven como sus tierras pasan a manos de empresas que plantan palma industrial. También talan muchos bosques de los que dependen directamente. La tierra se encuentra en manos de unas pocas grandes empresas, y la economía tradicional, basada en recursos locales como los subproductos del bosque (plantas medicinales, frutas...) es destruida por este proceso de expropiación de las tierras. En 2006, en Indonesia, el 45 % de
área total de palma era propiedad de sociedades privadas y el 12 % del gobierno.

Con demasiada frecuencia, el principal interés del gobierno en la economía del país les lleva a permitir a las empresas a tomar los terrenos propiedad de los pueblos indígenas para su propio beneficio económico. Las comunidades se están encontrando continuamente a sí mismos sin más remedio que convertirse en trabajadores de las plantaciones. Frente a las condiciones de trabajo pobres y degradantes, algunos ganan un ingreso apenas suficiente para sobrevivir y mantener a sus familias. En lugar de ser capaces de mantenerse a sí mismos, las comunidades indígenas se vuelven dependientes de la industria del aceite de palma para su ingreso y la supervivencia, dejando a estos aldeanos muy vulnerables a los precios del mercado mundial de aceite de palma, del que no tienen ningún control. 

La industria del aceite de palma está relacionada con las principales violaciones de los derechos humanos, incluido el trabajo infantil en las zonas remotas de Indonesia y Malasia. Los niños son utilizados para llevar grandes cargas de fruta pesada, en campos de malezas y para la recogida de la fruta de la planta en la plantación. El agotamiento por calor y los cortes y contusiones de escalar las palmeras espinosas son comunes en estos casos, y más que a menudo, los niños reciben poca o ninguna paga por sus esfuerzos.

Hay demasiados proyectos de plantaciones en proceso por todas partes en el mundo con un potencial catastrófico. Por ejemplo, en la isla de Woodlark, en Papúa Nueva Guinea, la empresa malaya Vitroplant Ltd quiere talar 60.000 hectáreas de bosques para plantar palma.
La isla completa mide 85.000 hectáreas, lo que implica que más del 70 % sería convertida en plantaciones.

El aceite de palma utilizado en la industria alimentaria masivamente, es el refinado u oxidado. Este aceite se encuentra en aproximadamente el 40-50% de los productos para el hogar en muchos países desarrollados como España. Está presente en una amplia variedad de productos industriales, incluyendo comida procesada, productos de bollería, confitería, productos precocinados, cosméticos, champú, cremas, geles, productos de limpieza, detergentes de lavado, pasta de dientes, e incluso biocombustibles.

Algunas de las empresas del sector alimentario que más usan este ingrediente son Unilever, Nestlé, Kellogg’s, Burger King, McDonalds, Starbucks, Colgate o Ferrero, entre muchas otras. Además, en algunas culturas –y también en algunos establecimientos de restauración y cadenas– el aceite de palma se utiliza como el medio en el que realizar las frituras, e incluso se emplea para aliñar.

Posee peligros potenciales para las funciones bioquímicas y fisiológicas del cuerpo humano. El aceite de palma oxidado induce un perfil lipídico adverso, toxicidad reproductiva y es dañino para los riñones, pulmones, hígado y corazón. Esto puede ser resultado de la generación de tóxicos por el proceso de oxidación. La presencia de compuestos potencialmente carcinogénicos fruto de su necesario procesamiento para eliminar su marcada apariencia rojiza y mejorar su sabor y olor.

Contiene un alto contenido en grasas saturadas (concretamente en ácidos grasos saturados de cadena larga). De hecho, en torno a un 50% de las grasas presentes en el aceite de palma son saturadas. Tal y como han demostrado muchos estudios científicos, un consumo prolongado y regular de grasas saturadas influyen de forma negativa en el aumento del colesterol LDL en la sangre, lo que duplica el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Por todo esto es necesario una ley que  prohiba a las empresas multinacionales fabricar y vender sus productos con aceite de palma en España.

La plantación de las palmeras y la producción del aceite de palma no es sostenible para el planeta ni para la salud del ser humano.

Fuentes: saynotopalmoil.com, greenpeace.org, tierra.org, wwf.es, carrodecombate.com, aceitedepalma.org, ocu.org

 

 



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