Ningún niñ@ padeciendo y sufriendo la separación de sus padres.

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Yanesca Felipe Hernández ha iniciado esta petición dirigida a Gobierno de España y

Vamos a intentar que se tenga en cuenta esta situación, que cada vez afecta a más niñ@s en nuestro entorno. Luchemos juntos para que no tengamos que esperar al 2020 para que se tenga que actuar y ayudar a tod@s las personas que estamos luchando en silencio porque nadie nos da pie a que sea Público, y siempre por el bienestar de nuestr@s hij@s que son usados como moneda de cambio. 

Cuando existe una separación y hay menores, lo importante son ellos, y que ambos progenitores se ocupen y preocupen de su integro desarrollo como personas. Las guerras entre ellos JAMÁS debe afectarles a ellos, mucho menos usarlos para hacer daño al otro progenitor.

El síndrome de alienación parental (SAP) es un conjunto de síntomas que manifiestan los hijos cuando uno de los padres los manipulan sentimentalmente a través de diversas estrategias con la finalidad de que desarrollen un rechazo hacia el otro padre sin ninguna justificación. Esto ocurre normalmente en parejas separadas o divorciadas, algunos ejemplos de cómo se produce pueden ser cuando el padre tiene otra pareja y la madre le inventa a su hijo que ya no lo quiere como antes o cuando el progenitor que vive con el hijo le dice que el otro ya no lo quiere ir a ver cuando en realidad él se lo niega. Este tipo de conductas puede provocarle a los hijos, aparte de experimentar un gran rechazo hacia el otro padre, sentimientos y emociones sumamente negativas que no le permitirán encontrarse bien emocional y psicológicamente. En algunas ocasiones, el progenitor manipulador llega a destruir totalmente la relación de su hijo con el otro padre. Es importante reflexionar acerca de este síndrome, ya que los hijos son los que salen más perjudicado

El síndrome de alienación parental (SAP) es un conjunto de síntomas que manifiestan los hijos cuando uno de los padres los manipulan sentimentalmente a través de diversas estrategias con la finalidad de que desarrollen un rechazo hacia el otro padre sin ninguna justificación. Esto ocurre normalmente en parejas separadas o divorciadas, algunos ejemplos de cómo se produce pueden ser cuando el padre tiene otra pareja y la madre le inventa a su hijo que ya no lo quiere como antes o cuando el progenitor que vive con el hijo le dice que el otro ya no lo quiere ir a ver cuando en realidad él se lo niega. Este tipo de conductas puede provocarle a los hijos, aparte de experimentar un gran rechazo hacia el otro padre, sentimientos y emociones sumamente negativas que no le permitirán encontrarse bien emocional y psicológicamente. En algunas ocasiones, el progenitor manipulador llega a destruir totalmente la relación de su hijo con el otro padre. Es importante reflexionar acerca de este síndrome, ya que los hijos son los que salen más perjudicados.

Quieren tener el control total de la vida de sus hijos, por lo que evitan a toda costa promover su individualidad y prepararlos para que tomen sus propias decisiones y desarrollen un criterio propio.
Son personas sumamente dependientes que quieren tener siempre a su lado a sus hijos para satisfacer sus carencias afectivas y, así poder, controlar la ansiedad que les causa el separarse de ellos.
Tienen una muy baja autoestima y necesitan constantemente de la atención de sus hijos para sentirse valorados.
Son incapaces de ponerse en el lugar de sus hijos y de cualquier persona en general. Tienen poca empatía hacia los demás y pareciera que todo gira en torno a ellos.
Manipulan constantemente a sus hijos y a los demás con la finalidad de conseguir tener el control de sus hijos y de hacerle daño a su ex pareja.
Tratan de controlar el tiempo que pasan sus hijos con el otro progenitor, ya que el separarse de ellos aunque sea por poco tiempo les genera un gran sentimiento de angustia y desamparo.
Evitan en la medida de la posible ser evaluados por profesionales de la psiquiatría o psicología porque saben que serán descubiertos.
Síntomas conductuales
No mantienen al tanto al otro progenitor de todo lo relacionado con sus hijos. Por ejemplo, dejan de informarle cómo van en el colegio, cómo se encuentran de salud, lo mucho que les echan de menos, entre otras cosas importantes.
Tratan de impedir que el otro progenitor visite a sus hijos, para ello, programa actividades para mantenerlos el mayor tiempo posible ocupados.
Evitan en la medida de lo posible que sus hijos reciban cartas, regalos, paquetes, etc., que les envía el otro progenitor.
En caso de que el otro padre tenga pareja, pueden inventar cosas negativas acerca de esa persona e incluso decirles que ellos ya pasaron a segundo plano.
No solo manipulan a los hijos, sino también tratan de manipular a todo su entorno como a su familia y amigos para poner al otro progenitor en su contra.
Pueden intentar cambiar los nombres y/o apellidos de los hijos.
Suelen amenazar a sus hijos si estos expresan su deseo por estar con el otro progenitor.
Le echan la culpa al otro progenitor del mal comportamiento de sus hijos.
No toman en cuenta la opinión del otro progenitor a la hora de tomar decisiones importantes en la vida de sus hijos.
Pueden llegar a tirar o a destruir los objetos que le ha regalado el otro progenitor a sus hijos.

Cuando los hijos están siendo constantemente manipulados por el progenitor alienador para que sientan rechazo hacia el otro, comienzan a manifestar una serie de síntomas que pueden dejar en evidencia que están padeciendo de este síndrome. Algunos de los síntomas en los niños más comunes que suelen aparecer son los siguientes:

Aparece un rechazo evidente hacia el otro progenitor y tratan de evitar cualquier tipo de encuentro con él.
Hablan de manera negativa acerca de su otro progenitor e incluso pueden llegar a insultarlo.
Son incapaces de ponerse en el lugar del otro progenitor, incluso si este les demuestra lo mal que se siente de ser rechazado.
Suelen utilizar y repetir frases propias del padre alienador en donde se juzga y critica injustificadamente al otro progenitor.
Pueden manifestar un cambio evidente de conducta física y verbal, volviéndose esta más agresiva.
Llevar a cabo conductas en donde se vea reflejado su rechazo hacia el otro progenitor, las cuales serán premiadas por el padre alienador.
Se muestra temeroso a expresar su deseo de contacto con el otro progenitor.
Síndrome de alienación parental: consecuencias
El síndrome de alienación parental puede traer muchas consecuencias a los hijos. Algunas de estas consecuencias que pueden aparecer son las siguientes:

Pueden volverse sumamente retraídos, tímidos o algunos otros muy violentos.
Se instaura en ellos un miedo exagerado al abandono.
Pueden llegar a sufrir depresión.
Como han convivido tanto con el progenitor manipulador, aprenden a adoptar este tipo de conducta, por lo que tienden a manipular a los padres y a las personas que los rodean.
Muestran un bajo rendimiento escolar.
Tienen problemas de autoestima, por lo que comienzan a carecer de amor propio.
Aparecen en ellos sentimientos de culpabilidad.
Con el tiempo, pueden llegar a romper la relación con ambos padres.
En casos de mayor gravedad, pueden llegar a adoptar conductas delictivas como manera de vengarse de los padres.
Se frustran fácilmente ante cualquier tipo de incidente o situación.
Tienen dificultades para construir relaciones de amistad o de pareja estables.
alienación parental: soluciones
Es fundamental para darle solución al síndrome de alienación parental que los padres tomen consciencia del profundo daño que les pueden hacer a sus hijos, ya que en la mayoría de los casos no son conscientes de las repercusiones que esto puede traerles a corto y a largo plazo.

Es necesario que el padre alienador reciba ayuda de un profesional para sanar esas heridas emocionales que probablemente tenga desde la infancia.
Promover la mejora de la relación entre ambos progenitores. Para ello, se puede recurrir a un profesional para que puedan llevarse lo mejor posible y actuar en beneficio de los hijos.
Mejorar la comunicación con los hijos para que tengan la confianza de expresar lo que sienten abiertamente y, así mismo, ayudarlos a superar sus miedos y resolver sus dudas.
Cada vez que se pretenda hablar mal de la expareja, recordar el profundo daño que esto le hace a los hijos y evitar hacerlo.
Mantener el contacto con los hijos, detectar y cubrir sus necesidades.
Llevar a los hijos a que sean evaluados por un psicólogo para detectar sus necesidades y resolver esos conflictos internos generados por el mismo síndrome.
Mantener claro y firme el objetivo de velar por el bienestar físico y psicológico de los hijos.
Conversar con el padre alienador de manera pacífica e insistir para que tome consciencia del daño que le está provocando a sus hijos y mantenerse firme en cuanto a que se lleven a cabo las reglas y normas establecidas como las visitas, el contacto telefónico frecuente con ellos, el mantenerse al tanto de lo que les ocurre, etc.

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